De Dani Mateo a los titiriteros: Nueve polémicos casos sobre la libertad de expresión

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El cómico es el último en rendir cuentas ante la Justicia por uno de sus chistes, pero antes que él se sentaron raperos, artistas, políticos o incluso ciudadanos anónimos

27 nov 2018 . Actualizado a las 07:59 h.

Los límites de la libertad de expresión se han convertido en objetivo de debate en España. Un buen puñado de controvertidas decisiones han colocado a la Justicia en el ojo del huracán. La última tiene como protagonista al humorista Dani Mateo, que se sentó este lunes en el banquillo como investigado por sonarse la nariz con la bandera española en plena emisión durante uno de sus gags en El Intermedio. El presentador, que se acogía a su derecho a no declarar, aprovechaba la congregación de periodistas que le esperaban a las puertas para criticar todo el proceso que le había llevado a rendir cuentas ante la Justicia: «Estoy muy serio. Todos hemos hablado mucho ya sobre los límites del humor. Pero ahora entramos en el terreno de la justicia. Como cuidadano de este país, estoy preocupado porque estamos llevando a un payaso ante la justicia por hacer su trabajo; y esto me preocupa por la imagen de mi país y mi bandera».

Pero el caso de Dani Mateo no ha sido el único. El cómico es el último en rendir cuentas ante la Justicia, pero antes que él se sentaron titiriteros, raperos, artistas, políticos o incluso ciudadanos anónimos. La controvertida «Ley de protección de la seguridad ciudadana», más conocida como Ley mordaza, impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy ha diluido las fronteras del humor y el delito. Estas son algunas de las visitas al juzgado más polémicas de los últimos años.

1. Titiriteros 

Investigados por incitación al odio (febrero del 2016)

Luca Piergiovanni | Efe

En febrero del 2016, dos titiriteros eran enviados a prisión por exhibir una pancarta que rezaba «Gora Alka-ETA» durante un espectáculo de títeres programado por el Ayuntamiento de Madrid con motivo de las fiestas de Carnaval. El juez abría una investigación por posibles delitos de enaltecimiento del terrorismo y de incitación al odio. Explicaba en su auto que su decisión se justificaba después de que los dos detenidos escenificaran numerosas acciones violentas, como el ahorcamiento de un guiñol vestido de juez, el apuñalamiento de un policía, la violación de una monja y el apuñalamiento posterior con un crucifijo. Pero el detonante de todo el proceso lo protagonizaba una pancarta con la leyenda «Gora Alka-ETA». Una exhibición que, para el juez, justificaba públicamente los delitos terroristas cometidos por ETA.