Sanidad admite el desabastecimiento de fármacos y frena la bajada de precios

Por primera vez no se revisarán a la baja determinados medicamentos esenciales

La bajada de precios ha hecho que algunos medicamentos escaseen porque a los laboratorios no les compensa fabricarlos
La bajada de precios ha hecho que algunos medicamentos escaseen porque a los laboratorios no les compensa fabricarlos

Santiago / La Voz

Hace más de una década se implantó en España un sistema de precios de referencia para poder controlar el coste de los medicamentos que financia el Sistema Nacional de Salud. El modelo, que se modificó en el 2012, se regula ahora mediante el Real Decreto 177/2014. En esta norma se recoge que será el ministerio el que publique anualmente qué productos financia -a través o de recetas o del consumo hospitalario-, cuáles excluye, por qué motivo y el precio máximo que va a pagar por ellos. Esto quiere decir que aquellos medicamentos que superan el importe fijado por el Gobierno central dejarán de subvencionarse a través del modelo público, lo que obliga en la práctica a los laboratorios farmacéuticos a bajar los precios de venta para seguir en el Sistema Nacional de Salud.

Pero esta bajada constante de precios ha hecho que en las farmacias escaseen cada vez más algunos medicamentos. ¿Por qué? Porque a los laboratorios no les compensa su fabricación. Este problema ha llevado al ministerio a, por primera vez desde la entrada en vigor de este modelo, haber hecho una excepción a esta bajada de precios, para evitar los desabastecimientos cada vez más frecuentes. El BOE ha publicado la nueva actualización y en ella se admite que esta dinámica ha provocado «que la comercialización de distintos medicamentos es insostenible», ya que, según alegan los laboratorios titulares, «el precio de producción es actualmente superior a su precio de venta en el Sistema Nacional de Salud».

Esto ha causado que algunas empresas anunciasen que retiran del mercado español algunos fármacos, por lo que el presumible ahorro se convierte en un aumento del gasto, ya que estos medicamentos, en caso de necesitarse, tendrían que adquirirse como productos extranjeros «con las negativas consecuencias de impacto que ello supone, tanto a nivel sanitario como a nivel social y económico».

Ante esta situación el ministerio ha decidido frenar esta política y no revisar determinados fármacos esenciales y no sustituibles por otros. En concreto se refiere a los que la propia Organización Mundial de la Salud define como esenciales en el sentido de que deben estar disponibles en todo momento, en cantidad suficiente, a un precio asequible, en las formas farmacéuticas adecuadas y con una calidad garantizada. Esta no revisión es una medida excepcional «para evitar la exclusión de medicamentos clásicos y altamente eficientes». En concreto, hay seis conjuntos de fármacos y 29 presentaciones que no se tocarán.

El ministerio ha hecho otras excepciones con productos que tienen dosificaciones especiales, se dirigen a enfermedades graves o que ya fueron revisados en los dos últimos años por falta de rentabilidad por la comisión interministerial de precios.

1,60 por presentación

En los nuevos precios de referencia se fija un coste mínimo por envase de 1,60 euros. Sin embargo, en un simple vistazo al listado de más de 20.000 fármacos incluidos por Sanidad aparecen muchos con un coste menor. El ministerio asegura que esto sucede cuando es el propio laboratorio el que opta por financiarse a un precio menor, ya que en estos casos la Administración no paga más. El precio mínimo se aplica al revisar los que tienen un precio superior en la financiación.

«Al menos ya se contempla que se está poniendo en riesgo el suministro»

«Después de muchos años, al menos me siento escuchado». Vicente Álvarez, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ourense, pone voz a las quejas que desde hace tiempo realizan numerosos profesionales. Y es que las bajadas constantes de los precios de los medicamentos han tenido dos consecuencias en el sector: una puramente empresarial y la otra en salud. La primera es la caída en el margen de beneficios de los boticarios, lo que ha comprometido la viabilidad de numerosas oficinas de farmacia. Y es que con paracetamoles que cuestan 0,67 el envase -así lo recoge la nueva orden de precios para la presentación de Mundogen, un genérico de una compañía india de 20 comprimidos de 500 miligramos- los márgenes de beneficio son exiguos.

Pero también existe una consecuencia sanitaria, de la que alertan desde hace tiempo los farmacéuticos. Y es que los medicamentos desaparecen de las oficinas y cada vez es más común la escasez. «Por lo menos ya se contempla que se está poniendo en riesgo el suministro real, aunque a ver cómo lo ponen ahora en práctica», explica Álvarez en relación con la nueva orden de precios.

Porque tener que recurrir al extranjero para traer fármacos que aquí están desabastecidos no solo es más caro, «sino que es un proceso tedioso y alegal», indica el presidente del colegio ourensano, quien avanza que es un primer paso que se reconozca que existe un problema.

Dignificar

Los colegios médicos defienden un precio mínimo para los medicamentos más comunes y que más necesita la gente para evitar posibles faltas de suministro. Además, lamentan, los genéricos solo se comercializan en fármacos muy rentables, mientras que en el resto son los laboratorios clásicos los únicos que investigan en medicamentos.

Los nuevos costes se aplicarán a los usuarios en las farmacias a partir del 1 de enero

El Ministerio de Sanidad ha decidido revisar en esta nueva actualización 15.741 presentaciones de fármacos. De ellas, la mayoría se dispensan en las farmacias, a través del sistema de recetas, y el resto en el hospital, en concreto 2.916. Pero aunque estas son la minoría, al tratarse de medicamentos más caros, el ahorro se concentrará principalmente en los fármacos hospitalarios.

Según los cálculos del Gobierno central, se ahorrarán 248,25 millones de euros con esta medida, de los que 176,17 serán en el hospital, y los otros 72,08 en las farmacias. El ahorro para el bolsillo del ciudadano será mínimo, de 8,44 millones de euros en total. Este ahorro se produce en la parte que paga cualquier paciente cuando acude a retirar los medicamentos que le ha prescrito un facultativo del Sergas -un 10 % los pensionistas con carácter general o un 40 % los trabajadores con menos de 18.000 euros de ingresos, por ejemplo-.

Los nuevos precios se publicaron ayer, pero no entrarán en vigor inmediatamente, fundamentalmente para poder acabar con el stock adquirido con otra financiación. Los distribuidores tendrán 20 días para aplicar los costes fijados por el ministerio, mientras que las oficinas de farmacia seguirán vendiendo con el precio anterior hasta el 31 de diciembre, es decir, que la medida entrará en vigor para los usuarios el 1 de enero del 2019. Lo mismo ocurrirá con el pago de recetas: se abonarán con el coste anterior hasta el 31 de diciembre, y las que se facturen después, con el nuevo.

709 millones al año

El copago farmacéutico y la reducción de los precios de referencia ha permitido a las Administraciones un importante ahorro en el gasto farmacéutico, básicamente en el capítulo de recetas. El Sergas gastó entre noviembre del 2017 y octubre del 2018 más de setecientos millones de euros, una cifra significativamente inferior a los más de 900 de los años previos a la entrada en vigor del Real Decreto-Ley 16/2012, que puso en marcha el copago para los pensionistas. Los fármacos consumidos en el hospital le supusieron al Servizo Galego de Saúde más de 400 millones en el 2017, y en los siete primeros meses de este año ya ha destinado 273 millones.

También en La Voz

Comentarios

Sanidad admite el desabastecimiento de fármacos y frena la bajada de precios