Los gobiernos populistas de la UE suman a Italia para su boicot a la ONU

Roma tampoco acudirá a Marruecos para suscribir el pacto sobre inmigración


bruselas / corresponsal

Italia también se planta y amplía el frente formado por otros seis socios europeos siguiendo la estela que inició el presidente de EE.UU. Donald Trump. El gobierno populista comandado por Giusseppe Conte anunció ayer que no firmará el Pacto Mundial para las Migraciones, sellado el pasado mes de julio por 193 estados en el marco de la ONU.

Fue el ministro del Interior, el ultraderechista de la Liga Norte, Matteo Salvini, el encargado de comunicar a la Cámara de diputados que el Ejecutivo tiene intención de sumarse a la rebelión, más o menos coordinada, de otros socios de la UE que se niegan a firmar las líneas del acuerdo, un pacto que pretende mejorar la respuesta internacional a las crisis migratorias y garantizar un trato digno a los refugiados en los países de acogida.

«El Gobierno italiano no irá a Marrakech, no firmará nada. El debate es tan importante que esta no puede ser una elección solo del Gobierno, debe ser el Parlamento el que discuta el pacto mundial», sostuvo el Ejecutivo, que también se ha negado insistentemente a abrir sus puertos a los inmigrantes rescatados en el Mediterráneo. La noticia llega en plena refriega comunitaria a costa de la falta de solidaridad de algunos países europeos en materia de inmigración y asilo. A pesar de las llamadas insistentes de Bruselas a colaborar, los populistas italianos insisten en ignorar al Ejecutivo comunitario.

Y no están solos. El Gobierno austriaco, pilotado por los conservadores y ultraderechistas del FPÖ, tampoco acudirán a la cita en Marruecos. Desde que tomaron el timón de la presidencia de turno de la UE, han intentado forzar un quiebro en la política migratoria y escorarse hacia el unilateralismo. Por ahora, la reforma del sistema común de asilo permanece bloqueada en las negociaciones a 27 para satisfacción de otras cancillerías centroeuropeas y para enfado de la Eurocámara que ha legado a amenazar con llevar el asunto a los tribunales de la UE.

El ultranacionalista húngaro, Viktor Orban, quien mantiene un pulso permanente con Bruselas a consecuencia de su negativa a aceptar refugiados, también está dispuesto a boicotear la firma del pacto migratorio de la ONU. El líder magiar ha capitaneado y pactado con sus socios de Visegrado una acción conjunta para dar la espalda a la comunidad internacional. República Checa, Eslovaquia, Polonia y Bulgaria, completan la lista de países europeos que se ausentarán de forma simultánea.

Las sospechas de que el movimiento ha sido coordinado son fundadas. Praga y Varsovia, de hecho, también tienen contenciosos abiertos con la justicia europea por negarse a acatar las decisiones de la UE en torno a la acogida de refugiados. El gobierno eurófobo de Polonia es otro de los Ejecutivos con cuentas pendientes con la Comisión Europea. La institución se ha mostrado incapaz de meter en cintura a las cancillerías más díscolas. Todos los intentos de Bruselas por coordinar las posiciones en materia migratoria han fracasado. Los discursos populistas y xenófobos no solo se han propagado por la UE, sino que fuerzas tradicionales como las que gobiernan en Austria han empezado a normalizar esos mensajes.

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