La mujer que tiró a su bebé a un contenedor lo reconoce y acepta diez años de prisión

La Voz OURENSE

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Miguel villar

Estefanía A.G pierde además la patria potestad y acepta veinte años de alejamiento del menor

04 dic 2018 . Actualizado a las 01:51 h.

La madre que un domingo de septiembre del 2017 tiró a su bebé a un contenedor, en un lugar próximo a su domicilio en el barrio de O Vinteún de Ourense, mostró su conformidad con la petición del fiscal. Un año y dos meses y medio después, acusada de asesinato intentado, la mujer se limitó a decir que aceptaba la versión de hechos del fiscal.

Para la supervivencia del bebé había resultado milagroso que aquella tarde del 17 de septiembre del 2017 hubiese acudido una persona a revolver en el contenedor, en busca de comida, o algún objeto de valor. Encontró al recién nacido en el interior de una bolsa, le resultó evidente que estaba vivo y pidió socorro. La rapidez en su traslado al CHUO permitió salvar su vida. Pronto recibió el alta hospitalaria. La Xunta se hizo cargo de su tutela y actualmente está acogido por una familia. 

La acusada se enfrentó al caso con una petición inicial de quince años de cárcel por parte del ministerio público, que proponía también la expresa privación de la patria potestad y una orden de alejamiento de veinte años. Sin atenuantes ni eximentes, ni tampoco variar la calificación jurídica del hecho como asesinato en grado de tentativa, la disposición de la acusada llevó al representante del ministerio público a rebajar de quince a diez años la propuesta de pena. El defensor se adhirió a la petición y la implicada mostró también su aceptación.

La posición de partida de la defensa, expuesta en su escrito de mediados del pasado mes de septiembre, era muy distinta del resultado final, ahora solo pendiente de que la Audiencia dicte una sentencia de acuerdo con los términos de la acusación. El representante del ministerio público añadió en su escrito definitivo que la acusada había dejado su bebé en el contenedor, vivo y «a sabiendas de que ello entrañaba un riesgo concreto para la vida del recién nacido, asumiendo y aceptado el resultado mortal», aunque este no llegó a producirse.

La defensa pedía que se valorara como atenuante su drogadicción y también el hecho de haber confesado y contribuido al esclarecimiento de lo ocurrido, aun cuando pasaron casi dos meses entre el hallazgo del bebé y su detención por parte de la policía. El abogado defensor veía los hechos como un delito de abandono de menores, aunque alternativamente apuntaba a la tentativa de homicidio agravado, o intento de asesinato, como última opción. En el peor de los casos, según su valoración, la pena no debería pasar de tres años y nueve meses de prisión. No obstante, de acuerdo con la confesión de la mujer, aceptó la conformidad con diez años y un día de prisión.

La acusada, Estefanía A.G., había cumplido 29 años cuatro días antes de aquel parto en su casa, sola y sin asistencia. Con tres hijos de dos relaciones diferentes, ha tenido también dos abortos, según su abogado hacía ver en  su escrito de defensa.

Una familiar de la pareja de la acusada, que el mismo día del parto había acudido a su casa para llevar unas literas, desveló en un juicio extraordinariamente rápido que era ella quien se había percatado del embarazo y alertó a la policía. Ella y otra hermana ataron cabos, tras comprobar cómo Estefanía estaba mucho más delgada que en las fotos de una boda tomadas unas semanas antes del suceso. Avisaron a la policía y así fue como los investigadores llegaron a la acusada y esclarecieron el caso.