El sondeo preelectoral infló las cifras de la izquierda, subvaloró las de la derecha y fue incapaz de ver la irrupción de Vox
04 dic 2018 . Actualizado a las 07:52 h.Susana Díaz es la gran señalada por los resultados de las elecciones andaluzas del domingo. Pero no es la única socialista marcada. Hay otro histórico del PSOE al que la votación de los andaluces marcará de por vida. Aunque no era candidato, José Félix Tezanos ha hundido la credibilidad del CIS en la primera prueba a la que se han visto sometidos sus nuevos métodos al cargo del instituto demoscópico. La realidad es que nunca antes se había producido tal disonancia entre la realidad y los datos del sondeo publicado en la víspera del arranque de la campaña electoral. No ha sido el único instituto demoscópico que ha errado, pero sí el más estrepitoso. Y, además, lo ha hecho dejando en evidencia un claro sesgo ideológico, ya que sobrevaloró en casi diez puntos los resultados del PSOE y en algo más de tres puntos los de Adelante Andalucía, lo que supone 14 puntos más para el conjunto de la izquierda de los que realmente han obtenido ambos partidos. En sentido contrario, infravaloró las cifras del PP en algo más de dos puntos y fue básicamente neutro con Ciudadanos.
Y, por supuesto, se equivocó radicalmente con Vox. Solo fue capaz de prever su tímida entrada en el Parlamento andaluz con un escaño en Almería. La realidad es que en esta provincia ha irrumpido con una inusitada firmeza, hasta colocarse como tercera fuerza política, por delante de Ciudadanos y de Adelante Andalucía. Pero la miopía del CIS de Tezanos para prever el crecimiento sostenido de la ultraderecha en todas y cada una de las circunscripciones, con diferencias en todas ellas de más de siete puntos, es uno de los mayores errores demoscópicos que se recuerdan.
Desmovilización
Zapatero fue la primera voz crítica desde el socialismo a las erróneas previsiones del CIS, que sobrevaloró los resultados del PSOE provincia a provincia entre un mínimo de seis puntos y doce en el caso de Almería. En opinión del expresidente del Gobierno, las previsiones infladas del CIS han tenido un efecto negativo para las aspiraciones de Susana Díaz, ya que, según su punto de vista, ha desmovilizado al electorado socialista e inflado la abstención.
El bipartidismo PSOE-PP cae por primera vez por debajo del 50 % de los votos en Andalucía
Aunque Susana Díaz es la imagen de la derrota, y Pablo Casado la de la euforia, la realidad es que, en sangría de votos, ambos son los perdedores. Hasta el punto de que por primera vez en Andalucía la suma de los dos partidos, PSOE y PP, cae por debajo del 50 % de los votos. Exactamente un 48,7 % de los sufragios, tras haberse dejado 714.692 papeletas, un 28,8 % de los que habían conseguido en las elecciones del 2015. En contraste, las únicas formaciones que mejoran sus resultados son Ciudadanos y, por supuesto, Vox. La candidatura de Juan Marín gana 290.000 votos (un 78 % más) y la de Francisco Serrano, con 395.978, multiplica casi por 25 los de hace tres años. Además, ambas fuerzas son las únicas que mejoran, y considerablemente, en todas y cada una de las provincias. En sentido contrario, PSOE, PP y Adelante Andalucía (coalición que incluye a Podemos e Izquierda Unida) caen en todas las circunscripciones.
Socialistas y populares experimentan sus mayores retrocesos en algunas de sus provincias tradicionales. Así, el PSOE sufre una caída especialmente relevante en las circunscripciones de Sevilla y Huelva. El PP, por su parte, es en Almería donde más pierde (9,8 puntos), precisamente la única provincia en la que es la fuerza más votada. Es también en la que el crecimiento de Vox es más espectacular. Adelante Andalucía retrocede de manera más significativa en Cádiz, de donde procede Teresa Rodríguez y en cuya capital arrasa; y en Málaga, de donde es originario Alberto Garzón, referente de Izquierda Unida.
Salvo en Almería, donde el crecimiento de Vox es especialmente genuino, y en menor medida en Málaga, en el resto de las provincias hay una correlación casi directa entre el número de votos que pierde el PP y los que gana el partido de Santiago Abascal. Es decir, los populares se desangran por su flanco ultraderechista. El propio Casado lo reconoció cuando dijo que muchos de los votantes de Vox eran del PP. En cambio, el crecimiento de Ciudadanos bebe de más fuentes. En cierta medida, del PP, pero también, y en mayor medida, del PSOE. Los socialistas y Adelante Andalucía son los más perjudicados por el incremento de la abstención en casi cuatro puntos, aunque no lo explica todo. Son 300.000 electores menos que hace tres años. Los socialistas pierden 400.000 y la candidatura de Podemos, 270.000.
El partido de Susana Díaz es el más votado en todas las provincias menos en Almería, donde gana el PP. Los socialistas son primeros en la inmensa mayoría de los municipios andaluces. Por capitales, triunfan en Sevilla, Málaga y Huelva; Adelante Andalucía, en Cádiz; y las otras cuatro son del PP. Los populares obtienen sus mejores resultados en la franja costera malagueña, y en menor medida en la granadina y la almeriense. Ciudadanos gana en Sanlúcar, de donde es Juan Marín, y otros municipios gaditanos próximos. Vox es el partido más votado en El Ejido (Almería).
Unas elecciones marcadas por el desafío secesionista
Ciudadanos hizo circular por las calles andaluzas un autobús con los rostros de Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y otros líderes secesionistas. El apoyo de las fuerzas independentistas a Pedro Sánchez para que prosperara la moción de censura fue utilizado una y otra vez en campaña por la oposición a Susana Díaz. Pablo Casado llegó a calificar de indigno al presidente del Gobierno por, según el líder del PP, no defender España. La cuestión de Cataluña ocupó un lugar preferente en los dos debates electorales, pero Susana Díaz rehuyó el asunto con el argumento de que se trataba de hablar de Andalucía. Desde Ferraz se lo echan ahora en cara, pero los socialistas andaluces les devuelven la pelota con el argumento de que no podían entrar en el asunto porque habría supuesto contradecir la línea que defiende el Gobierno.
Es conocido el rechazo de Susana Díaz a gobernar en Madrid con el apoyo de los independentistas, pero calla, dicen en Sevilla, para no generarle más problemas a Pedro Sánchez. Es una tesis similar a la expuesta desde el PP y desde Ciudadanos, que atribuyen el auge de Vox al rechazo provocado por el Gobierno de Sánchez en connivencia con los independentistas.
Respuesta independentista
Pese a que ayer estuvieron en boca de todos, los independentistas catalanes no se dan por aludidos. Al contrario, responsabilizaron a los socialistas del auge de Vox. «Es un poco vergonzoso y escandaloso que a las víctimas de la ultraderecha y del nacionalismo español se nos considere culpables», dijo Puigdemont desde Waterloo. Además, reiteró la decisión del PDECat de no votar a favor de los Presupuestos del Estado. Puigdemont hizo estas declaraciones tras una reunión con el presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, quien defendió la necesidad de «hacer un frente común de los demócratas» contra Vox y «marcar las líneas rojas, la frontera democrática, para hacer un cordón sanitario para aislar a la extrema derecha que ha entrado en el Parlamento andaluz» y que «amenaza a los derechos de las mujeres, de la ciudadanía» con «un discurso xenófobo, racista». «Son elementos que ponen en peligro las bases mismas de la democracia», apostilló.