Las reformas tendrán que esperar

La Constitución cumple cuarenta años con más propuestas de modificación que nunca, pero en la peor coyuntura política para intentar abordar cualquier cambio


MAdrid / La Voz

La Constitución española de 1978 cumple hoy cuarenta años. La paradoja de este aniversario es que nunca ha habido en toda la etapa democrática tantas propuestas para su reforma, pero tampoco se dio jamás una coyuntura política y parlamentaria menos propicia para abordar cualquier tipo de modificación de la Carta Magna. Ni siquiera para aquellas cuestiones en las que todas las fuerzas políticas parecen estar de acuerdo. Abrir en este momento de convulsión política el melón constitucional sería aventurarse en un proceso que se sabe cómo empieza, pero resulta imposible intuir cómo acabaría.

Entre las cuestiones que a ojos de los especialistas impiden iniciar ahora un proceso de reformas está en primer lugar el desafío independentista en Cataluña y también el hecho de que los cambios acabarían provocando un referendo para aprobarlos que, en caso de que fueran rechazados, podría interpretarse como una deslegitimación de la propia Constitución, que, a pesar de que cuando se aprobó no acabó de satisfacer plenamente a ningún grupo, ha dado a España el período de mayor progreso y estabilidad democrática de su historia. Todo indica que cualquier reforma constitucional tendrá que esperar, pero estas son en resumen las principales propuestas que están encima de la mesa, sobre las que los partidos tienen planteamientos en algunos casos contradictorios.

Sucesión en la Corona

Todos los partidos coinciden en que es necesario modificar el artículo 51.1 de la Constitución, que establece la prevalencia del varón sobre la mujer en la jefatura del Estado. «La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos», dice el texto, que parece entrar en contradicción con una Constitución que prohíbe la discriminación por sexo. Varios autores sostienen que esa prevalencia se introdujo para evitar problemas de legitimidad, dado que el rey Juan Carlos tenía una hermana mayor. Aquí el matiz lo introduce Podemos, que considera que lo prioritario es eliminar la monarquía, y no el orden de sucesión.

Competencias autonómicas

En este aspecto, las propuestas de los diferentes partidos son absolutamente antagónicas. Mientras el PSOE aboga por ir hacia un modelo federal, que para Podemos debería ser confederal, tanto Ciudadanos como el PP abogan por delimitar las competencias de cada autonomía y, en el caso de los populares, por recentralizar incluso algunas de las que han sido cedidas, como la educación. En especial después del desafío independentista en Cataluña, tanto el PSOE como Podemos son partidarios de otorgar a esta comunidad un encaje distinto en la Constitución, mientras que el PP y Ciudadanos rechazan de plano cualquier privilegio respecto al resto.

Eliminación de los aforamientos

Es una de las reformas de más reciente debate. El Gobierno del PSOE se ha lanzado ya a impulsar su propia propuesta sin contar con el resto de los partidos. El PP rechaza la fórmula que propone Pedro Sánchez porque entiende que si se quitan los aforamientos deberían suprimirse para todos los que gozan ahora de ese privilegio, que no son solo políticos. Ciudadanos también apoya una reforma, pero no la del Gobierno, ya que limita la retirada de aforamiento a los políticos para actos ajenos al cargo, lo que en la práctica dejaría abierta la puerta a que muchos corruptos siguieran aforados. Pero Sánchez aboga, a título personal, por retirar la inviolabilidad del rey Felipe VI, lo que tanto PP como Ciudadanos rechazan de plano.

Reforma del Senado

Es la propuesta de reforma más recurrente. Todos están de acuerdo en que el Senado no cumple la función que le otorga la Constitución de representar a los territorios. Hay acuerdo casi generalizado en que deben redefinirse sus competencias para que sea el órgano de referencia para todos los debates que afecten a cuestiones territoriales. De nuevo aquí Podemos se desmarca, proponiendo directamente la eliminación del Senado al considerar que se trata de un órgano inútil.

Reformas planteadas

La Constitución solo ha sido modificada en dos ocasiones. En 1992 se incorporó el derecho de los extranjeros comunitarios a ser elegidos en elecciones municipales y en el 2011 se introdujo el control del déficit como una prioridad en el artículo 135. Ninguna de estas dos reformas fue sometida a referendo. Basta que una décima parte de los miembros de cualquiera de las dos Cámaras lo soliciten para que todo cambio deba ser refrendado en una consulta popular. Al margen de las cuatro grandes reformas que centran el debate, hay otras posibles modificaciones.

Unión europeA 

Referencia explícita

Cuando se aprobó la Constitución, España no formaba parte de la hoy denominada Unión Europea. Hay consenso en que es necesario introducir en el texto una referencia explícita.

Denominación

Nombrar las autonomías

Todos ven posible introducir en al artículo 2 de la Carta Magna, que habla de «nacionalidades y regiones», la denominación de las 17 comunidades y las dos ciudades autónomas.

Pena de muerte

Supresión total

El artículo 15 debería ser reformado para suprimir el inciso que mantiene la pena de muerte «para tiempos de guerra», dado que legalmente ya ha sido abolido de hecho.

Laicidad

Libertad religiosa

Menos consenso suscita la propuesta de PSOE y Podemos de eliminar la referencia a la Iglesia católica y especificar que ninguna confesión tendrá carácter estatal.

Ley electoral

Más proporcionalidad

Partidos minoritarios abogan por un cambio que amplíe la proporcionalidad, de manera que se necesite el mismo número de votos para obtener escaño en todas las provincias.

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