Merkel planta cara al populismo y dice que la migración es buena para la UE

Más de 150 países adoptan el Pacto Mundial para la Migración de la ONU


Redacción / La Voz

Angela Merkel se arrogó ayer el papel de altavoz en defensa de una inmigración legal buena para Europa frente al mensaje xenófobo que alimenta a populistas y nacionalistas en el Viejo Continente y la brecha abierta dentro de su propio partido. La canciller alemana ejerció como «líder del mundo libre» en la cumbre de Marrakech, donde más de 150 países suscribieron ayer el Pacto Mundial para la Migración de la ONU, ante notables ausencias, como las Donald Trump -que se opuso desde el principio al acuerdo- o la de Emmanuele Macron -obligado por la crisis abierta en su Gobierno por los chalecos amarillos-.

En un discurso muy aplaudido, Merkel hizo un alegato a favor de la emigración y el multilateralismo, al insistir en la necesidad de una respuesta global a un fenómeno que «trae prosperidad», frente a «la información falsa que difunden» los detractores del pacto. Recordó el pasado marcado por el nazismo de su país, para señalar que «la respuesta al nacionalismo puro fue la fundación de la ONU y el compromiso de encontrar juntos respuestas a nuestros problemas comunes».

La Unión Europea «va a necesitar un mayor número de mano de obra cualificada de fuera de la UE», dijo en un claro mensaje a los seis países comunitarios que se han opuesto al pacto. «La migración por trabajo crea bienestar, también en Alemania», indicó. También el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, exhortó a no «sucumbir al miedo» a la migración y denunció las «numerosas mentiras» sobre este texto por los nacionalistas y los partidarios del cierre de fronteras.

El texto fue aprobado por aclamación entre tímidos aplausos y sin gran entusiasmo por parte de los asistentes. A pesar de que todos los estados miembro de la ONU lo avalaron, algunos han decidido no firmarlo en Marrakech. Italia y un numeroso grupo de centroeuropeos (Hungría, Austria, la República Checa, Polonia, Bulgaria, Eslovaquia) se han retirado del pacto en las pasadas semanas. También se descolgaron del pacto Israel Australia, República Dominicana y Chile, este en el último minuto.

Países y apoyos

Merkel estuvo arropada por tres dirigentes favorables al texto, el español Pedro Sánchez, el portugués António Costa, el griego Alexis Tsipras y el belga Charles Michel. Este último fue uno de los más aplaudidos durante su intervención, después de que su decisión de suscribir el pacto supusiera la ruptura de la coalición de Gobierno con los nacionalistas flamencos del N-VA. Esta formación antiinmigración celebró el sábado un encuentro en Bruselas con la ultraderechista francesa Marine Le Pen y Steve Bannon, exasesor de Trump e impulsor de un movimiento populista europeo, para denunciar el pacto, a cinco meses de las elecciones europeas.

El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular de 34 páginas tiene ahora que ser ratificado en enero por la Asamblea General de la ONU. El objetivo es gestionar mejor los flujos migratorios, para evitar crisis como la del 2015.

Los 23 objetivos del acuerdo incluyen la lucha contra las causas de la migración en los países de origen y el tráfico de migrantes; un refuerzo de los controles fronterizos, que se evite la «migración irregular» y un «retorno digno». A pesar de que subraya la soberanía nacional para decidir sobre el tema, algunos países temen que esta última pueda verse socavada.

Sánchez anuncia un plan de integración

En su participación en la cumbre de Marrakech para sellar el compromiso de España con el pacto, Pedro Sánchez destacó la importancia de la integración de los migrantes y, en este sentido, anunció que su Gobierno pondrá en marcha un plan estratégico para cohesionar a la sociedad y un fondo estatal para la integración de los inmigrantes.

Un plan del que no dio detalles y solo dijo que se articulará junto a comunidades autónomas y ayuntamientos. El secretaria de Estado de Migraciones, Consuelo Rumí, solo explicó a los periodistas que el Gobierno ya está trabajando en ese plan y que se presentará en los próximos meses. «Será un plan que contará con todos aquellos que tengan algo que aportar. Un plan -añadió- que no es solo para los inmigrantes, sino para toda la sociedad española, para inmigrantes y españoles, porque solo así se puede fomentar la convivencia», informa Efe.

Frente al argumento de algunos países de que el pacto de la ONU afecta a su soberanía nacional, el Gobierno español recalcó que no es un tratado, sino una declaración de principios, y que quienes la apoyen pueden tener su propia política migratoria en función de sus necesidades. «Los flujos migratorios deben gestionarse adecuadamente para maximizar las oportunidades y reducir los riesgos», dijo.

Contra el discurso del odio

Sánchez alertó de la necesidad de combatir el uso electoral de los movimientos migratorios y las apelaciones al odio al inmigrante que dijo que utilizan algunos partidos para enarbolar «repliegues nacionalistas, cierres de fronteras y discursos xenófobos y excluyentes», en clara referencia al ascenso de la ultraderechista Vox. «Apelar como se está apelando al odio o al miedo al diferente, únicamente beneficia a quienes utilizan esta estrategia para obtener réditos políticos», añadió.

El Ejecutivo considera que España es uno de los países mejor preparados para afrontar el fenómeno migratorio porque su historia hace que haya sido país de llegada, tránsito, retorno y origen de migrantes. De ahí que Sánchez reivindique el papel de liderazgo que España puede jugar para lograr una gestión integral de la migración.

Por último, anunció que España organizará en el 2019 en Almería una conferencia internacional que analizará la relación entre la desertificación y la migración.

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