Una célula neonazi se infiltra en la policía de Fráncfort

Procesado un diputado del grupo ultra AfD por incitar al odio


Berlín / corresponsal

La connivencia de las autoridades con la ultraderecha se hace cada vez más evidente en la primera potencia europea. El último escándalo salió a la luz este lunes, cuando la Oficina de Investigaciones Criminales (LKA) del estado federado alemán de Hesse aseguró que sospecha que un grupo neonazi se ha infiltrado en la policía de Fráncfort. Al parecer se trata de una célula a la que pertenecen tanto agentes como juristas, afirmó el portavoz del organismo, Christoph Schulte.

Hace una semana, la LKA informó de que investigaba a cinco policías de una comisaría de esa ciudad, acusados de incitar al odio racial y emplear símbolos anticonstitucionales. Según el diario Bild, formaron un grupo de WhatsApp en el que compartían fotos y vídeos xenófobos, además de imágenes de Hitler y cruces gamadas. Por el momento, las autoridades no han querido confirmar si los sospechosos, que han sido suspendidos temporalmente, amenazaron a la abogada de una de las víctimas de la célula terrorista Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU).

Amenazas

«No vas a acabar con Alemania. Lárgate mientras aún puedas salir con vida, cerda turca. Como venganza descuartizaremos a tu hija». Así reza el fax anónimo, firmado como NSU 2.0, que recibió en agosto la letrada Seda Basay-Yildiz y que difundía ayer la prensa. Las autoridades empezaron a sospechar que detrás podían encontrarse los policías, después de que en octubre, en el transcurso de otra investigación, hallaran en el ordenador de uno de ellos que entre las búsquedas realizadas figuraba la de los datos personales de la abogada.

«Hay épocas que recibo hasta cincuenta cartas amenazantes o difamatorias», confesó al periódico Bild Basay-Yildiz. Sobre todo en la época en la que defendía al guardaespaldas de Osama bin Laden. «No hay lugar para la ultraderecha en la policía», insistió la ministra de Justicia, Katarina Barley, a los medios del grupo Funke. Su partido, el SPD, no solo exige el rápido esclarecimiento del caso, sino el despido permanente de los cinco agentes implicados, cuatro hombres y una mujer. El miércoles habrá reunión extraordinaria en el Parlamento de Hesse a petición del partido La Izquierda.

Entretanto, la Fiscalía de la localidad de Chemnitz abrió diligencias contra el diputado del partido ultra AfD Björn Höcke, al que la semana pasada ya se le ordenó la retirada de la inmunidad. Höcke, presidente del grupo parlamentario de extrema derecha en el estado federado de Turingia y representante del ala más radical de la formación, es sospechoso de haber empleado la foto de una joven identificada como Sophia L., que fue asesinada por un camionero marroquí y apareció muerta este verano en España, para incitar al odio racial.

Höcke no solo llevó la foto de la estudiante de 28 años a las manifestaciones xenófobas desatadas a finales de agosto en Chemnitz, a raíz de la muerte de un alemán a manos de inmigrantes, sino que también las publicó en su perfil de Facebook, argumentando que la joven había sido asesinada por refugiados. Los propios padres de Sophia L. pusieron una demanda, al considerar que el diputado de AfD instrumentalizó la imagen de su hija.

La cúpula de la CSU elige a Söder como sucesor de Horst Seehofer

Es época de cambios en el tablero político alemán. Ayer la cúpula directiva de la Unión Socialcristiana bávara (CSU), el socio más a la derecha en el Ejecutivo de la gran coalición, aprobó por mayoría la candidatura única de Markus Söder como nuevo líder del partido. Con ello, se allana el camino para que el hasta ahora primer ministro de Baviera suceda a Horst Seehofer al frente de la formación hermanada de la CDU de Angela Merkel desde hace casi siete décadas. El relevo se materializará el 19 de enero, durante el congreso extraordinario que va a celebrar la CSU en Múnich.

Seehofer anunció su retirada tras una década como presidente del partido, que perdió su bastión por antonomasia y diez puntos en las elecciones regionales bávaras del 14 de octubre. No obstante, su liderazgo llevaba tiempo en tela de juicio. Concretamente desde que la canciller abrió la frontera a los refugiados en el 2015, y sus correligionarios empezaron a reclamarle un endurecimiento del asilo. Por ello, Seehofer, que está decidido a mantenerse como ministro de Interior, no ha dejado de criticar la política migratoria de Merkel. Sus disputas han estado a punto de romper la alianza de Gobierno en dos ocasiones, desde que esta echara a andar en marzo.

«Las riñas nos restan perfil», defendió Söder, de 51 años, que expresó su intención de mejorar la relación con su partido hermano, así como estrechar la cooperación con otros estados federados.

Acuerdo entre la CDU y el SPD

Mientras, la prensa alemana apuntaba a un acuerdo entre la recién nombrada nueva presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, y el que fue su principal rival para el puesto, Friedrich Merz. En las filas cristianodemócratas cada vez más voces apuestan por darle un cargo de peso a Merz, del ala conservadora. La conocida como AKK, por sus siglas, se pronunciará sobre el asunto en enero.

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