Los referendos ciudadanos, a debate para calmar a los chalecos amarillos

Macron inicia una semana clave para desactivar la crisis provocada por la protesta


REdacción / la voz

El Gobierno francés encara una semana decisiva para desactivar la crisis de los chalecos amarillos. Pese a la caída de la movilización en el quinto sábado consecutivo de protestas, este lunes inició una carrera contrarreloj para poner en marcha las medidas que le exige la revuelta popular, entre ellas un debate nacional sobre los referendos por iniciativa ciudadana, habituales en países como Suiza. En una entrevista en el diario Les Echos, el primer ministro Édouard Philippe, declaró que «el referendo puede ser un buen instrumento en una democracia, pero no sobre cualquier cuestión ni en cualquier condición». «Les digo que su impaciencia es la mía. Vamos a seguir reparando el país asociándolos más», sostuvo.

Consideró que el bajón de la movilización de los chalecos amarillos responde a los anuncios hechos por Macron la pasada semana para aumentar el poder adquisitivo y abrir «un gran debate nacional». Aunque negó que el presidente haya dado con esas resoluciones un «giro social» en su mandato, admitió que se van a «acelerar las medidas que permiten distribuir poder adquisitivo», informa Efe.

Centrado en esta crisis sin precedentes, el jefe de Estado anuló su desplazamiento a Biarritz, donde debía lanzar la presidencia francesa del G7, para preparar la «gran concertación nacional», destinada a calmar la tensión.

Es una «priorización normal de mi agenda», declaró Macron al margen de un encuentro con el presidente de Burkina Faso en el Elíseo. Hoy reunirá al «conjunto de mutuas y aseguradores privados» y «ministros para organizar el debate público nacional que deseo finalizar y clarificar en sus reglas de aquí al miércoles, lo que imponía mi presencia en París», añadió, según recoge AFP. Las modalidades de este gran debate, previsto hasta el 1 de marzo, aún no están claras. Tiene que apoyarse en gran parte en los alcaldes y abordar cuatro grandes temas (transición ecológica, fiscalidad, organización del Estado y democracia ciudadana).

Philippe detalló en Les Echos las medidas anunciadas hace seis días por el presidente. Entre ellas un aumento de cien euros mensuales para los trabajadores que ganen el salario mínimo, la defiscalización de las horas extras o la exención de un aumento de impuestos para algunos jubilados.

Estas decisiones tendrán un costo de «10.000 millones de euros» para las arcas públicas, y harán que el déficit alcance en el 2019 el 3,2 % del PIB. Para atenuar su impacto en el Tesoro, el Gobierno decidió aplazar un año una reducción impositiva a las empresas prevista en el 2019. Un acuerdo que se aplicará no obstante a las empresas que facturen menos de 250 millones de euros anuales. Estas medidas serán presentadas en forma de proyecto del ley mañana en el Consejo de Ministros, antes de pasar a la Asamblea el jueves y al Senado el viernes.

A la vez, continuarán los desalojos de los manifestantes que bloquean carreteras y rotondas. «Lo digo claramente. ‘¡Ya basta!’», afirmó el ministro del Interior, Christophe Castaner. «No podemos seguir paralizando la economía francesa», añadió.

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