España lucha por esquivar el tajo a la cuota de merluza de aguas ibéricas

La flota de Gran Sol tendrá acceso a una bolsa de cupos accesorios para evitar el amarre


Bruselas

La UE empieza a soltar amarre, pero no lo suficiente como para garantizar que los pescadores gallegos puedan salir a pescar a partir del 1 de enero del 2019. El ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, sigue a estas horas peleando en Bruselas por conseguir revertir los recortes y la falta de flexibilidad de la propuesta de cuotas para el 2019 que el comisario de Pesca, Karmenu Vella, puso ayer sobre la mesa.

Las negociaciones van para largo esta noche. O eso parece: «A proposta mellora un pouco o punto de partida, pero aínda é insuficiente para nós», valoró esta mañana la conselleira de Mar, Rosa Quintana. La cita está llamada a ser una de las más complejas de los últimos tiempos por la confluencia de tres factores que podían poner patas arriba al sector: La obligación de desembarco (2019), el objetivo de explotar todas las pesquerías en niveles de rendimiento máximo sostenible (RMS) en el 2020 a más tardar y el brexit.

Merluza sur

La UE está dispuesta a utilizar con flexibilidad los rangos de mortalidad para fijar el rendimiento máximo sostenible (RMS) de algunas especies. Esa mano izquierda podría suavizar el recorte previsto del 14 % de la merluza sur hasta el 8 %. Galicia no se conforma. «É fundamental para nós en practicamente todos os segmentos da flota. Ten un gran impacto social e económico e por tanto estamos concentrando ahí os esforzos», insistió Quintana. Planas no renuncia todavía a darle la vuelta a la negociación y conseguir incluso un aumento del 3 %. «España se ha mostrado muy descontenta con la propuesta de compromiso para este stock y su recorte para varias áreas diferentes», admiten fuentes comunitarias. 

Xarda

Una de las batallas negociadoras está teniendo como protagonista a la xarda. Después de certificar un doloroso recorte del 20 % tras las negociaciones con otros Estados costeros, España pelea por conseguir más flexibilidad para evitar el colapso de su flota de litoral. Por el momento, los Veintisiete están dispuestos a ofrecerle un porcentaje de intercambio de cuota del 25 % para pescar xarda sur como xarda de los caladeros al norte del Cantábrico. «Compensan un pouco esa baixada que había», celebró Quintana.

Pero este salvavidas apenas lo notaría la flota gallega de artes menores, que se queja del reparto «lesivo, desigual y perjudicial» de cuotas entre regiones. Hasta ahora, Galicia venía recibiendo el 17,46 % del total de posibilidades de pesca, representando el 92 % del censo de buques de artes menores del Cantábrico noroeste, frente al 42,06 % de la flota vasca, que solo representa el 3 %.

Gallo

También habrá puerta trasera abierta para la flota del Gran Sol con la población de gallos. Aunque Bruselas ya accedió a subir el stock en un 47%, los buques españoles creen que con la abundancia del stock y la prohibición de los descartes deberán disponer de margen por si sobrepasan la cuota asignada. Por eso la presidencia del Consejo ha ofrecido a España y Francia poder computar el 35 % de las capturas de Gran Sol como capturas al norte del Cantábrico y Golfo de Vizcaya, donde también aumentaría la cuota en torno al 40 %.

Cigala

Quien está en pie de guerra ante el probable cierre de la cigala del Cantábrico es el arrastre de litoral. Especialmente la flota gallega, porque según los datos del sector, el stock en la región se encuentra en mejor estado que la que se pesca en aguas más orientales. «Seguimos insistindo na cigala do Cantábrico. Dicimos que de acordo aos nosos datos, como mínimo un plan experimental é posible e o que pedimos é esa posibilidade», sostuvo Quintana. Apoyándose en los datos del ICES, Bruselas fijó otro año más una cuota cero para este manjar del mar. Solo está dispuesta a ceder dos toneladas del crustáceo para pesca experimental y no parece que la UE esté dispuesta a atender las demandas de Planas. Ni siquiera está recogida en la propuesta inicial de la presidencia: «Eso significa que, por ahora, quedará igual», aseguran fuentes del Consejo.

Gran Sol, garantizado

Lo que parece que sí está encarrilada es la famosa «bolsa de cuotas accesorias» que ha diseñado Bruselas para poder dar margen a la flota del Gran Sol. El casi centenar de buques gallegos que faenan en ese caladero se temían lo peor con la entrada en vigor de la prohibición de los descartes a partir del 1 de enero del 2019 y con una cuota cero para el bacalao, la solla y el merlán. Habrá una partida pequeña para evitar el estrangulamiento de la armada gallega. Por el momento, España ha conseguido vencer la resistencia de ciertos socios a mantener sus derechos históricos sobre ciertas especies. La flota ibérica podrá tener acceso a esa bolsa. «Estamos a perfilar os términos de aplicación para ver como funcionaría esa bolsa (…) España como ningún outro país pode verse afectado polo desembarque así que buscamos solucións para conseguir que, para aquelas especies nas que non tiñamos posibilidades de pesca, non impidan a actividade da nosa flota», añadió Quintana, quien defiende que todos los países aporten especies accesorias a esa bolsa para que todos los socios «poidan tirar delas» para compensar los descartes obligatorios. Fuentes del Consejo aseguran que el mecanismo de funcionamiento no se diseñará sobre bases voluntarias y asignará un 7 % de capturas intercambiables a cada país.

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