Podrán hacerlo a los 65 y con el 100 % quienes hayan cotizado 36 años y 9 meses
22 dic 2018 . Actualizado a las 15:00 h.La reforma del sistema de pensiones que aprobó el PP en plena crisis para garantizar la sostenibilidad económica del modelo sigue su curso. No será hasta el 2027 cuando todos los trabajadores se jubilen a los 67 años y, mientras tanto, año a año, han ido aumentando los meses. Hasta ahora era de uno en uno, pero desde el 2019 al 2027 será de dos en dos por ejercicio. Con motivo de esta reforma, el arranque del 2019 traerá un nuevo cambio: la jubilación se retrasa a los 65 años y ocho meses, dos más que el límite que estaba establecido en el 2018. Esta es la regla general, porque aquellos que tengan cotizados más de 36 años y nueve meses podrán hacerlo a los 65 años con el 100 % de la pensión. El resto, no.
En una sociedad lastrada por el envejecimiento demográfico, con esta medida se pretende contar con mayor población ocupada que aporte a la caja. Con cada trabajador que llegue activo hasta los 67, no solo se gana un cotizante durante dos años más, sino que además esa persona deja de gastar otros dos.
La reforma del sistema de pensiones también estableció que aquellos trabajadores que llevan a sus espaldas una carrera laboral larga podrán retirarse con su pensión íntegra a los 65 años siempre y cuando tengan cotizados 36 años y nueve meses o más. Sin embargo, por cada ejercicio que pasa, se aumenta ese período en tres meses hasta llegar así hasta el 2027. Entonces, cuando alguien desee retirarse a los 65 deberá contar con una cotización de, al menos, 38 años y seis meses. Desde el 2013 también se empezó a incrementar de una manera gradual el período de cómputo de tiempo trabajado para calcular la pensión. Y se viene haciendo a razón de año por ejercicio, de forma que en el 2022 se tomarán en cuenta con los 25 últimos años cotizados. En el 2019 se hará con los últimos 22, frente a los 21 del 2018. De este período, al menos dos años deberán estar incluidos en los 15 últimos ejercicios inmediatamente anteriores a la fecha de la jubilación del cotizante.
Un cambio que no verá la luz
Sin embargo, el llamado factor de sostenibilidad, uno de los aspectos más controvertidos de la reforma del sistema que emprendió Rajoy, y que estaba previsto para este 2019, ha quedado aplazado hasta el 2023, tal y como consta en el acuerdo que alcanzó el Gobierno anterior del PP con el PNV, justo antes de que fuera desalojado por la moción de censura.
La comisión parlamentaria del Pacto de Toledo ha insistido en que este aspecto de la reforma nunca verá la luz. Además de desvincular la revalorización de las pensiones de la evolución de los precios y tomar como referencia variables que inciden en los ingresos y los gastos del sistema, el factor de sostenibilidad afecta al cálculo de la primera pensión de los nuevos jubilados, ajustando el importe de la prestación a la esperanza de vida que exista en ese momento.
Lo acontecido con el sistema de pensiones plantea otro debate a nivel social: hasta qué punto toda la reforma del sistema debe hacerse por la vía de recortar gastos, en lugar de aumentar los ingresos. Hay países que financian los desequilibrios de la caja vía impuestos e incluso se ha planteado por qué se tienen que financiar prestaciones de carácter asistencial, no contributivas, con cargo a las cotizaciones. A todo lo anterior se añade otro problema endémico: la precariedad laboral. La Seguridad Social pierde ingresos pese a que aumenta el empleo. Los que salen aportaban más que los que entran nuevos.