La economía europea tiembla de incertidumbre

El 2019 puede convertirse en un campo de minas para el futuro de la zona euro


bruselas / corresponsal

El 2019 arranca con la duda de si acabará convertido en la antesala de la próxima crisis. Quedan menos de 365 días para sortear las minas que aparecerán por el camino y hacer los deberes para blindar la zona euro de los riesgos que acechan a sus economías. Estos son los que se atisban en el horizonte.

Eurozona en obras

Unión monetaria. Países como España o Francia han invertido mucho tiempo y esfuerzo en poner orden en sus finanzas con la esperanza de profundizar en la inacabada arquitectura de la moneda única. Una labor ineludible en el 2019 para resistir la nueva crisis. Si los pronósticos de algunos analistas se cumplen y los problemas empiezan a finales de este año, las defensas y costuras del euro se verán a prueba. Los ocho socios de la ortodoxa Nueva Liga Hanseática, con Holanda a la cabeza, insisten en pisar el freno, pese a las llamadas de Bruselas a acabar los deberes. No quieren ni un nuevo presupuesto para la zona euro, ni un fondo europeo de garantía de depósitos (EDIS) ni el seguro de desempleo promovido por el Gobierno español. Eso significa que, en caso de shock, no habrá red de estabilización, tan solo cortafuegos bancarios. «Avanzamos, pero no con suficiente rapidez», advirtió recientemente el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. «Necesitamos estar preparados para lo que el futuro nos depare, se lo debemos a los ciudadanos», insistió el presidente del Eurogrupo, Mario Centeno. La Unión Económica y Monetaria (UEM) seguirá en obras hasta nuevo aviso.

Enfriamiento económico

Señales de fatiga. El crecimiento se ralentizará en la zona euro: de un 2,1 % del PIB al 1,9 en el 2019. «Será un año menos dinámico por el alto nivel de incertidumbre», admite Bruselas. Hay múltiples riesgos interconectados. Si uno se desencadena, despertará otros latentes. Los principales peligros residen en el debilitamiento del crecimiento global y en el futuro incierto de las relaciones comerciales. El sobrecalentamiento de la economía estadounidense podría empujar a la Reserva Federal a aumentar los tipos, lo que puede dañar a los bancos europeos, expuestos a los mercados emergentes de países con deuda en dólares. El endurecimiento de las condiciones de financiación globales y el aumento del coste de la deuda propiciarán la salida de capitales, dañando la estabilidad financiera «con un posible efecto contagio a Europa», señala la Comisión. La institución cree que estos riesgos se materializarán a finales de año y espera conjurar la amenaza con un entorno europeo más estable, marcado por la mejora del mercado laboral, los salarios y las medidas de expansión fiscal de algunos países.

Malabarismo monetario

Sin compras de activos. El 2019 estará marcado por el fin de los manguerazos de dinero del Banco Central Europeo (BCE). Con el programa de compra de activos extinto, el organismo comandado por Mario Draghi tendrá que hacer malabarismos para evitar un frenazo del crédito. No será fácil, dada la fragmentación financiera de la eurozona. Los socios del sur necesitan condiciones de crédito más favorables para evitar que se congelen las inversiones, pero los del norte temen que un período largo de tipos bajos aliente la hiperinflación. Al italiano le tocará hacer magia para llevar la zona euro a una política de normalización monetaria sin sobresaltos.

Bolsas de deuda

La enfermedad latente. La deuda que acumulan los países del euro pueden lastrar su crecimiento. Grecia (175 % del PIB) e Italia (131 %) están en el punto de mira. Las dudas de los inversores sobre la voluntad de ambos países por reducir sus niveles podrían devolver las tensiones, generando nuevos agujeros de deuda.

Guerras comerciales

El proteccionismo de Trump. Las aceitunas españolas y el aluminio y el acero chino fueron las primeras víctimas de la guerra comercial desatada el pasado año por el presidente estadounidense, Donald Trump. El comercio seguirá en vilo este 2019 ante las ansias proteccionistas del magnate, dispuesto a redoblar la presión arancelaria si el gigante asiático no cede a sus demandas. Cualquier golpe infligido por Washington a la economía china podría desbaratar las entrelazadas cadenas de producción y suministro mundiales.

«Brexit»

El divorcio. La salida del Reino Unido provoca temblores en Bruselas. La UE irá a la recesión si convergen la guerra comercial y la crisis de deuda y fallan los planes de contingencia ante el brexit. Se calculan pérdidas directas de en torno a los 50.000 millones de euros, hasta 112.000 si se suman los daños a la industria del automóvil, la aeronáutica o la textil.

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