El Parlamento británico humilla a May

La primera ministra sigue perdiendo apoyos y recibe un segundo varapalo a su plan para el «brexit»: si no es aprobado el martes, como parece, debe presentar una alternativa en 3 días

May debe explicitar las nuevas concesiones de la UE para frenar el creciente número de descontentos
May debe explicitar las nuevas concesiones de la UE para frenar el creciente número de descontentos

Redacción

El acuerdo de salida de la Unión Europea alcanzado entre el Gobierno de Theresa May y los 27 tiene las horas contadas. Como máximo sobrevivirá hasta el próximo martes, si la primera ministra conservadora no lo retira antes. La derrota de su plan es inapelable y la Cámara de los Comunes se lo ha dejado claro desde el inicio del debate. Todos sus intentos de frenar las enmiendas de los críticos, laboristas o conservadores, han fracasado y evidencian su soledad en defensa de lo que definió como «el único acuerdo posible».

Si el martes recibió un duro correctivo con la modificación de la ley presupuestaria que le impedirá tocar las cuentas públicas en caso de acometer un brexit sin acuerdo, ayer se llevó un varapalo aún más humillante. May sufría su segunda derrota en dos días en Westminster: por 308 votos a favor y 297 en contra, los diputados aprobaron una enmienda que obliga al Ejecutivo a presentar su plan alternativo en un plazo de tres días hábiles si el acuerdo es rechazado el martes.

Hasta ahora ese plazo era de 21 días. Y a menos de tres meses de la fecha del brexit, el 29 de marzo, los diputados querían impedir que el Gobierno «pierda tiempo» para poner al Parlamento ante la disyuntiva de aprobar su controvertido texto o condenar al país a una salida de la UE sin acuerdo, de caóticas consecuencias.

Los legisladores tendrán además la posibilidad de presentar enmiendas a dicho plan b, que podrían ir desde la convocatoria de un segundo referendo -opción que gana adeptos cada día, aunque desagrada a las cúpulas de conservadores y laboristas -hasta descartar el riesgo de un brexit sin acuerdo.

Precisamente para impedir esta última opción, el martes por la noche 303 diputados -frente a 296- había aprobado una enmienda a la ley de finanzas que dificultaría fiscalmente la implementación de una salida sin acuerdo de la Unión Europea.

Veto de los norirlandeses

A May las deserciones se le multiplican. Sus dos derrotas parlamentarias no se habrían producido sin el apoyo de un nutrido grupo de diputados tories. Y los desencantados se multiplican por todas partes. En un intento desesperado de retener a algunos de sus aliados, su ministro para el brexit, Stephen Barclay, presentó ayer nuevas salvaguardas para proteger a Irlanda del Norte de una frontera dura con el sur. Esa es una de las exigencias del DUP, el partido unionista irlandés cuyos votos son claves para garantizar la mayoría del actual Gobierno.

Pero ni la promesa de consultar cualquier modificación al respecto a los norirlandeses sirvió para calmarlos. El diputado del DUP Nigel Dodds señaló que tal consulta no sería vinculante porque la Asamblea autonómica «no puede anular la legislación internacional del Reino Unido». Además, la cámara permanece suspendida desde hace dos años por las diferencias que mantienen el DUP, mayoritario entre la comunidad protestante, y el Sinn Féin, nacionalista-católico.

La UE insiste en no renegociar

Con el nuevo escenario, parece casi imposible sellar un acuerdo satisfactorio para Londres y Bruselas antes del 29 de marzo, fecha fijada para consumar el divorcio. Por eso, bajo la mesa se disparan las filtraciones del interés por ambas partes de posponer la salida en busca de la mejor negociación posible, algo que irrita sobremanera a los brexiters.

Oficialmente, las dos partes desmienten conversaciones, aunque se mantienen abiertos los canales de diálogo. «Como hemos dicho varias veces, las negociaciones entre la UE a 27 y el Reino Unido se han acabado. El acuerdo que está sobre la mesa es el mejor, pero también el único posible. Por lo que no habrá negociaciones sobre esto», apuntó el vicepresidente de la Comisión Europea para el Crecimiento y el Empleo, Jyrki Katainen. Un intentar de atajar cualquier especulación, sin demasiado éxito.

Pugna para intentar frenar el divorcio cuanto antes

Conservadores y laboristas escenifican su colaboración contra el acuerdo de salida

Varios grupos de presión y facciones parlamentarias británicas pugnan por controlar el proceso del brexit. Uno de los movimientos clave, por inesperado, es el protagonizado por el diputado conservador Dominic Grieve, que supone la movilización del sector proeuropeo tory. Como otros parlamentarios, este conservador teme que el Gobierno fuerce la aceptación de su pacto o una salida sin acuerdo al agotar el tiempo antes de la ejecución del brexit el próximo 29 de marzo.

Grieve fue fiscal general del Reino Unido y miembro del consejo privado de la reina Isabel II. Se le considera próximo a la línea de David Cameron y es una de las pocas voces relevantes dentro de la formación conservadora que reclama un segundo referendo para intentar frenar el divorcio de Bruselas.

Otra iniciativa es el de la campaña multipartita Voto del Pueblo, que busca la celebración de otro referendo sobre la permanencia en la UE. Este grupo, apoyado por diputados proeuropeos de varios partidos, recomienda introducir como enmienda la opción de un nuevo plebiscito cuando el Gobierno de May plantee esa moción alternativa requerida si pierde la votación sobre su tratado el próximo 15 de enero.

En ese momento en que el Parlamento tratará de determinar los próximos pasos, la enmienda «tendría posibilidades de éxito», afirma el grupo, que admite que por ahora no hay una mayoría parlamentaria favorable a una segunda consulta.

Laboristas y encuestas

Por su parte, el Partido Laborista de Jeremy Corbyn confirmó que planea presentar una moción de censura contra el Gobierno si su polémico pacto de brexit es rechazado, a fin de provocar su dimisión e instigar unas elecciones generales. El portavoz laborista de Comercio Internacional, Barry Gardiner, dijo a la BBC que la moción se presentaría «inmediatamente» después de que el tratado fuera derrotado. Una encuesta difundida ayer por el centro de estudios El Reino Unido en una Europa Cambiante indica que un 70 % de los 650 diputados británicos cree que May ha negociado «mal» la salida británica de la UE. Entre ellos, un 47 % de sus colegas conservadores también discrepan de ella.

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