Sánchez lanza unos Presupuestos «buenos para Cataluña» para atraer al secesionismo

De fracasar en el Congreso, usará su apuesta por el gasto social como reclamo electoral

El Gobierno aprueba un proyecto de Presupuestos para «blindar el Estado de Bienestar» El Consejo de Ministros aprueba el proyecto de Ley con dudas sobre los apoyos parlamentarios

La suerte está echada. Pedro Sánchez lanzó este viernes la moneda al aire de la que dependerá buena parte de su continuidad en la Moncloa con la aprobación por parte del Consejo de Ministros del proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para el 2019, un documento que llegará este lunes al Congreso, donde iniciará su habitual tramitación parlamentaria con un final incierto. Ni el propio Gobierno sabe lo que sucederá con sus cuentas, ya que para su implantación necesita armar una mayoría simple en la Cámara Baja que de momento se antoja muy complicada. Del mismo modo que sucedió en la moción de censura con la que logró la presidencia, Sánchez necesita el indispensable apoyo de los independentistas catalanes para poder alargar la legislatura.

El jefe del Ejecutivo es plenamente consciente de que necesita la bendición del PDECat y de ERC para seguir instalado en el poder, de ahí su búsqueda a la desesperada de los secesionistas en unos Presupuestos cuyas inversiones para Cataluña aumentan alrededor de un 18 % respecto al pasado ejercicio. Sánchez quiere cortejar a Puigdemont, Torra y Junqueras con dinero público, a pesar de que estos insisten en que no es suficiente. Además de inversiones en su territorio, le exigen «un gesto» con los políticos presos y de cara a un futuro referendo de autodeterminación.

Hasta el lunes o martes de la próxima semana no se conocerá con exactitud cómo se desgrana el dinero por comunidades, momento en el que saldrá a la luz cuáles son los territorios más maltratados. Lo único que se limitó a avanzar este viernes la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, fue que «son unos Presupuestos buenos para Cataluña, y aquellos que defienden políticamente Cataluña, deberían aprobarlos», en un claro guiño a los independentistas, cuyo apoyo final a las cuentas dependerá en buena medida de lo que suceda en el Supremo con los políticos acusados de rebelión.

Reclamo electoral

El Gobierno destaca el incremento de partidas destinadas a gasto social, que asciende a unos 209.509 millones de euros (un 57 % del total), de los que tres cuartas partes irán destinados a mantener las pensiones.

De momento nadie en el Ejecutivo tiene ni una sola garantía de que la moneda vaya a caer con la cara hacia arriba, y este incremento en gasto social también puede funcionar como reclamo para movilizar al electorado de centroizquierda en caso de que se adelanten las elecciones.

Lo dejó bien claro la ministra portavoz, Isabel Celaá, en su intervención inicial en la rueda de prensa tras la reunión del Gabinete: «Son unos Presupuestos para rescatar derechos maltratados por el anterior Gobierno. Van a ganar los estudiantes, los becarios, los jóvenes, los que cobran un salario mínimo, funcionarios y clase media», dijo,

El Gobierno se afanó ayer en explicar que las partidas para dependencia ascienden un 59,3 %, un dinero del que se beneficiarán alrededor de 270.000 personas, según sus cálculos. Las ayudas a familias pobres suben en 321 millones (un 12 %). De cara a atraer a los estudiantes, las becas crecen diez puntos, hasta los 1.620 millones.

Uno de los grandes caballos de batalla de este Ejecutivo siempre ha sido su compromiso con la lucha para erradicar la violencia machista, un apartado al que destinarán unos 220 millones de euros. También apuestan por recuperar el subsidio a parados mayores de 52 años.

Dos grandes bloques muy marcados a la espera de lo que diga «Waterloo»

f.b. madrid

Los grupos parlamentarios reaccionaron sin grandes sorpresas al proyecto de Presupuestos presentado ayer por el Gobierno. Existen dos grandes bloques, y la única duda, la gran clave del éxito o del fracaso de las cuentas, está en los independentistas catalanes.

pp y ciudadanos

Abanderados del no. PP y Ciudadanos volvieron a recibir ayer una última llamada del Gobierno para que se piensen su negativa a las cuentas, que rechazarán sin dudar ni un solo segundo por considerarlas perniciosas para la salud económica del país. El presidente del PP, Pablo Casado, considera que Sánchez se dedica a subir impuestos «para pagar una campaña electoral infinita». El secretario general de C’s, Villegas, calificó de «humillante» que las cuentas se decidan en Waterloo.

PNV

Que siga la legislatura. Los cinco diputados del PNV resultaron decisivos para echar a Rajoy, previa garantía de que Sánchez alargaría la legislatura. Suponen el mejor aliado del Gobierno para tratar de convencer al PDECat a que acabe votando sí. Ayer ya arrancó la campaña su presidenta en Vizcaya, Itxaso Atutxa, que alertó a los secesionistas de que tendrán que elegir entre Sánchez o «la posibilidad de un Casado, un Abascal y un Rivera». Además de esta intención de mantener a la derecha lejos de la Moncloa, el PNV también está interesado en estas cuentas porque recogen importantes partidas para el País Vasco.

Podemos

En busca de la medalla. El proyecto presupuestario es fruto de un gran acuerdo entre el Gobierno y Podemos. La formación trata de vender que las partidas para gasto social son fruto de sus presiones. Reclaman que de momento no se han reflejado todos los puntos y amenazan con rechazarlos en el debate a la totalidad.

independentismo

La llave en su bolsillo. Tanto el PDECat como ERC afirman que les será imposible votar a favor de los Presupuestos sin un gesto del Ejecutivo a favor de los presos o un avance para organizar un referendo de autodeterminación vinculante.

Puigdemont corrige a Torra y deja que decidan los partidos

Los independentistas insisten en pedir al Gobierno gestos que vayan más allá de las inversiones

c. r.

Dos días después de que el presidente de la Generalitat afirmara que los grupos secesionistas no permitirán tramitar las cuentas del Estado si Pedro Sánchez no hacía una oferta sobre un referendo, el propio Quim Torra dio este viernes marcha atrás. En realidad, lo hizo en su nombre Carles Puigdemont, en un nuevo gesto de desautorización pública al presidente de la Generalitat, para dejar en manos de los dos partidos soberanistas la decisión sobre las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos. El cambio de posición de Torra y Puigdemont puede suponer tanto como abrir la puerta a su tramitación, en la medida en que Esquerra y el PDECat son partidarios de que las cuentas entren en el Congreso para poder negociar su voto final.

Una vez más, el órdago le ha salido mal a Torra, que el miércoles amenazó con una crisis de gobierno al PDECat y Esquerra si votan sobre los Presupuestos en contra de su criterio. ERC salió al día siguiente en tromba afirmando que en su nombre solo hablan ellos y este viernes fue el presidente quien dio por concluido el ultimátum, al señalar que su vicepresidente, Pere Aragonès, dijo que «no habría ninguna crisis en el Gobierno porque seguro que ERC y el PDECat actuarán al unísono». Lo hizo en Waterloo, frente a la casa de la república donde reside Puigdemont, quien se reunirá el lunes con la cúpula del PDECat para tratar de consensuar una posición.

Esquerra también llevó su cúpula fuera. En este caso, a Ginebra, adonde huyó Marta Rovira, secretaria general de los republicanos, para eludir la prisión. ERC coincide con sus socios en que la oferta de Sánchez es insuficiente. Aragonès fue claro: «El sí a los Presupuestos no va solo de inversiones». ERC admite la posibilidad de votar a favor de las cuentas del Gobierno, pero pide «movimientos» que vayan más allá de los beneficios económicos. Es decir, en materia de presos y referendo.

403 Forbidden

Forbidden

You don't have permission to access /votacion/pixel_votos_responsive.php on this server.


Apache/2.2.22 (Debian) Server at www.lavozdeasturias.es Port 80
Comentarios

Sánchez lanza unos Presupuestos «buenos para Cataluña» para atraer al secesionismo