Un terremoto que cambia las reglas de juego

El giro histórico en la Junta y el pacto con Vox afectarán a las estrategias de todos los partidos en las locales y autonómicas

Casado y Rivera, en un acto en Cádiz sobre la Constitución, el pasado septiembre
Casado y Rivera, en un acto en Cádiz sobre la Constitución, el pasado septiembre

Madrid / La Voz

El cambio en la Junta andaluza abre una nueva etapa política llena de incertidumbres que trasciende con mucho el ámbito autonómico. En primer lugar, porque la comunidad más poblada de España era la única en la que no había habido alternancia. Siempre gobernó el PSOE, y el PP accede a la presidencia por primera vez. Pero también es la primera ocasión en la que una fuerza de extrema derecha es decisiva para conformar una mayoría en un parlamento español. Una coyuntura que tendrá consecuencias y condicionará las opciones y la estrategia de todos los partidos de cara a las municipales, autonómicas y europeas de mayo.

 ¿Qué gana y que pierde Casado en Andalucía?

Acceder por primera vez en democracia a la presidencia de la comunidad más poblada de España supone un éxito político para Pablo Casado que, en su primer gran reto tras su proclamación como nuevo líder del PP, consigue lo que no lograron ni Aznar, ni Rajoy. Desde ese punto de vista, Casado sale reforzado. Pero ese éxito no oculta que el PP obtuvo en Andalucía el peor resultado de su historia, debido a la fragmentación de la derecha. El mayor riesgo para Casado es que su pacto con Vox será utilizado en campaña por todos sus rivales para tratar de situarlo en la extrema derecha. Además, si la gestión de Juan Manuel Moreno muestra un sometimiento a las políticas de Vox en materias como la ley de violencia machista produciría una grave crisis interna, dado el rechazo de muchos barones a esa posibilidad.

 ¿Sale debilitado Pedro Sánchez de este proceso?

Sí. El batacazo electoral de los socialistas tiene varios motivos, pero uno de ellos es sin duda la política del presidente del Gobierno en torno a Cataluña. Andalucía demuestra que muchos socialistas españoles no comparten la política de gestos y diálogo sin límite con el independentismo, ni las concesiones económicas y políticas a la Generalitat a cambio de obtener apoyo de los secesionistas en el Congreso, en especial para los Presupuestos. De cara a las autonómicas y municipales, los barones socialistas no solo van a exigir a Sánchez que marque distancias con el independentismo, sino también que no se inmiscuya en sus propias campañas, porque su discurso puede restar más votos de los que aporta. El hecho de que PP y Ciudadanos alcancen el Gobierno andaluz de la mano de Vox facilita, sin embargo, a Sánchez arrinconar en la derecha a Rivera y tratar de ocupar el espacio de centro para recuperar a una parte del votante socialista fugado a la formación naranja.

 ¿Qué se juega en Andalucía Ciudadanos?

El partido de Rivera da dos pasos muy relevantes, que pueden afectar a su progresión electoral. Por primera vez entra en el gobierno de una autonomía. Ya no podrá limitarse a ejercer el papel de controlador de otros ejecutivos sin asumir responsabilidades, como hace en Madrid y hacía hasta ahora en Andalucía. A partir de ahora, tendrá que responder de su propia gestión. Por más que Rivera insista en que él no ha pactado con Vox, el hecho de vaya a gobernar gracias a los votos de la extrema derecha le afecta negativamente y cuestiona la etiqueta de Ciudadanos como partido liberal en lo económico y progresista en lo social. De hecho, el pacto en Andalucía puede llevar a que el presidente francés Emmanuel Macron enfríe su actual alianza con Rivera y afectará negativamente a la candidatura del ex primer ministro galo Manuel Valls en Barcelona, quien ya advirtió a Ciudadanos de que era necesario establecer un cordón sanitario en torno a Vox, al que Juan Marín le debe ahora, sin embargo, la vicepresidencia de la Junta.

 ¿Puede seguir creciendo Vox en el resto de España?

Sin duda. Además de su éxito directo en las andaluzas, en las que logró un 10,97 % de los votos, Vox ha conseguido luego una formidable presencia en los medios, lo que le ha permitido marcar el debate político y dar mayor difusión a un programa del que hasta ahora apenas se conocía su defensa de la unidad de España, y que puede tener grandes apoyos en algunas comunidades, no en todas, poniendo en graves aprietos al propio PP. Pero, sobre todo, Vox consigue normalizarse como una fuerza política más con la que se puede pactar. Eso no significa, sin embargo, que aunque los tres partidos repitan mayoría en otras comunidades o en las generales, el acuerdo se imite. En especial, si Ciudadanos tiene posibilidad de formar mayoría con el PSOE.

 ¿En qué situación queda ahora Podemos?

La unidad de Podemos se resquebraja en todos los territorios. El fracaso de Teresa Rodríguez, que fue muy crítica con Pablo Iglesias, aumentará la división interna. Lograr gobernar la Junta con el PSOE, a lo que Susana Díaz parecía dispuesta por primera vez, habría sido una gran plataforma para Podemos en las autonómicas y locales. Ahora, intentará capitalizar las protestas contra la extrema derecha con grandes movilizaciones en la calle. Pero el miedo a Vox puede acabar concentrando el voto en el PSOE.

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