La inteligencia artificial identifica a un antepasado humano desconocido

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN

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Pilar Rodriguez Franco

Es fruto de la hibridacion ente dos especies extintas, un neandertal y un denisovano, que también ha dejado su huella en el genoma de los actuales humanos

13 nov 2019 . Actualizado a las 16:39 h.

Todos los humanos modernos, a excepción de los originarios de África, conservan en su genoma entre un 2 % y un 5 % de genes neandertales. No es el único legado en nuestro de ADN de una especie extinta. También recibimos un aporte de los denisovanos, coetáneos de los neandertales y que vivieron en Asia, aunque su mayor huella se encuentra ahora en los pobladores nativos de Oceanía. Son dos especies del género homo que desaparecieron del planeta y que sobreviven en parte en nosotros, lo que también explica en parte nuestra propia variabilidad genética. Pero los investigadores sospechaban que este mosaico, fruto del encuentro sexual en el pasado entre distintas especies, no estaba del todo completo. La primera pista que alentaba su teoría llegó el pasado mes de agosto con el análisis de un hueso descubierto en una cueva de Siberia. Era una hembra híbrida, pero su mezcla provenía de un encuentro sexual hace 50.000 años entre un padre denisovano y una madre neandertal. ¿Fue un caso aislado? No, no lo fue. Así lo indica ahora un estudio publicado en Nature Communications realizado por el Centro de Regulación Genómica, el Instituto de Biología Evolutiva y el Centro Nacional de Análisis Genómico en colaboración con la Universidad de Tartu.

 «No era solo un individuo, sino una auténtica población híbrida», explica Jaume Bertranpetit, uno de los autores de un revolucionario trabajo que incorpora la pieza que faltaba para entender la compleja variabilidad humana actual. Porque los individuos surgidos de esta ignota población también se mezclaron con nuestros antepasados y dejaron su huella en nuestro genoma. El hallazgo es notable, pero también lo es el procedimiento llevado a cabo para establecer las conclusiones. Establecieron un modelo a partir de técnicas de inteligencia artificial como el deep learning, el mismo que se utiliza en los coches sin conductor, y métodos estadísticos para identificar en el genoma de individuos asiáticos la huella de un nuevo homínido que se cruzó con sus antepasados hace decenas de miles de años.

«Utilizamos -apunta Bertranpetit- la secuencia genética de un neandertal y un denisovano y nos preguntamos si en el pasado entró este genoma en el humano moderno. Pero con estos datos no teníamos suficiente, sino que necesitábamos de un tercer homínido que tendría que estar hecho con la hibridación de los dos». La combinación de algoritmos de deep learning rastreo toda la historia demográfica humana, las migraciones, los cambios y el movimiento de genes entre unas especies y otras, lo que se conoce como introgresión. El modelo ofreció la respuesta. El rompecabezas ya encajaba. El deep learning es un algoritmo que imita la manera en que funciona el sistema nervioso de los mamíferos, con diferente neuronas artificiales que se especializan y aprenden a detectar en los datos aquellos patrones que son importantes para llevar a cabo una tarea determinada.«Nosotros hemos usado esta propiedad para hacer que el algoritmo aprendiese a predecir la demografía humana usando genomas obtenidos a través de cientos de miles de simulaciones. Cada vez que realizamos una estamos recorriendo un posible camino de la historia de la humanidad. Y, de entre todas, el deep learning nos permite fijarnos en la que hace que el puzle ancestral encaje», destaca Óscar Lao, investigador principal en Centro Nacional de Análisis Genómico.