Arranca el debate nacional de Macron para aplacar a los chalecos amarillos

Los franceses tienen más de un mes para dar sus opiniones y propuestas, y el 15 de marzo se informará de los resultados

Emmanuel Macron, en un momento de su intervención ante los alcaldes de Normandía
Emmanuel Macron, en un momento de su intervención ante los alcaldes de Normandía

Redacción / La Voz

Emmanuel Macron dio ayer el pistoletazo de salida al gran debate nacional para aplacar las protestas de los chalecos amarillos, ante 600 alcaldes y representantes locales en Grand Bourgtheroulde, un pequeño pueblo de Normandía. El presidente instó a una discusión «sin tabúes», tras defender que es una «oportunidad» para seguir con las reformas. La realidad es que es la última oportunidad que tiene para alejar el malestar ciudadano de las calles -que derivó en escenas de guerra urbana en el centro de París-, y llevarlo al terreno político.

¿En qué consiste la consulta popular?

Macron plantea una treintena de cuestiones a los franceses para que den su opinión. Además podrán comunicar sus preocupaciones y sugerencias en reuniones organizadas por alcaldes, asociaciones o ciudadanos en todo el país. También en una web (www.granddebat.fr) o por correo postal. Cientos de alcaldes de pueblos y ciudades de toda Francia ya han establecido registros en los ayuntamientos para que los ciudadanos puedan incluir sus reivindicaciones.

A partir del 1 de marzo, el Gobierno organizará «conferencias ciudadanas regionales» en las que participarán un centenar de personas elegidas por sorteo. Tendrán la misión de resumir las principales conclusiones y establecer propuestas concretas. El proceso culminará el 15 de marzo, cuando Macron informará de los resultados del diálogo.

¿Cuáles son los principales temas?

Se articulan en torno a las principales demandas de los chalecos amarillos: mayor justicia social y fiscal. En su carta a los franceses del domingo, Macron propuso cuatro grandes temas que estructurarán el debate: impuestos, organización del Estado, transición ecológica y democracia. Aunque dijo que no habrá «temas prohibidos», descarta tocar la bajada de impuestos a las grandes fortunas para -según defiende- alentar la inversión, uno de los puntos que exigen los chalecos amarillos. También están exentos el aborto, la pena de muerte y el matrimonio gay, temas considerados como «conquistas sociales». Las principales preguntas que plantea el debate son: qué impuestos hay que bajar, qué servicios públicos se pueden mejorar o suspender, si hay que reforzar la descentralización, cómo se financia la transición ecológica (una de sus consecuencias, la subida del combustible, fue lo que disparó las protestas) o si se debe hacer obligatorio el voto o incrementar los referendos.

¿Quiénes dirigirán el proceso?

El presidente nombró a dos altos miembros de su Gobierno para coordinar la consulta: el secretario de Estado de Administración Territorial, Sebastian Lecornu, y la de Transición Ecológica, Emmanuelle Wargon. Fueron nombrados de urgencia después de que Chantal Jouanno presentara su dimisión como presidenta de la Comisión Nacional del Debate Público ante el revuelo provocado cuando se supo que su salario era de 15.000 euros. Además, cinco auditores garantizarán la independencia de los debates.

¿Qué hay en juego?

Macron se juega el futuro de su presidencia, que él publicitó como la era de las reformas. Las principales críticas al grand débat de Macron llegan desde los extremos: la ultraderecha de Marine Le Pen y la izquierda radical de Jean-Luc Mélénchon. Dos formaciones que buscan sacar partido del descontento de los chalecos amarillos con las elecciones europeas a la vista, Un 40 % de los franceses tiene intenciones de participar en el debate, según un sondeo Elabe. Sin embargo, apenas un tercio estima que resolverá la crisis.

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