El PP ve en la convención nacional su punto de partida para el reencuentro

Pablo Casado venderá su conquista de Andalucía para justificar el giro a la derecha

El secretario general del PP, García Egea, afirma que quieren demostrar que son «un partido del siglo XXI»
El secretario general del PP, García Egea, afirma que quieren demostrar que son «un partido del siglo XXI»

madrid / la voz

Todo listo para que arranque la convención nacional que el PP pretende emplear para rearmarse ideológicamente y fijar una posición en el tablero político frente a sus dos grandes competidores por el electorado de centroderecha. La dirección nacional pretende que suponga el punto de partida de una nueva etapa en su objetivo de volver a ilusionar a todos aquellos que alguna vez votaron a su formación y de acabar de convencer a aquellos que en alguna ocasión se plantearon darles su papeleta.

El encargado de abrir fuego será el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que con su discurso de este viernes (17.00 horas) inaugurará un intenso fin de semana para los genoveses que tendrá su epílogo el domingo al mediodía con la intervención del presidente, Pablo Casado.

La convención de este año se celebra coincidiendo con el 30 aniversario de la fundación del PP, cuando el 19 y 20 de enero de 1989 Fraga alumbró el nacimiento del partido alrededor del que logró aglutinar distintas formaciones de la derecha. El nuevo presidente popular aprecia muchas coincidencias entre aquella etapa política y la actual, en especial en lo que se refiere a la «fragmentación del espacio electoral», apunta en una carta que remitió ayer a todos los afiliados. Y su gran obsesión es que, como sucedió entonces, el PP vuelva a absorber a todas las formaciones que se encuentran a la derecha del PSOE. «Si la convención de 1989 fue la fundación del partido, queremos que la de este año sea el reencuentro», comentan fuentes de la dirección nacional en un encuentro informal con la prensa. 

Un momento agridulce

La cita de esta ocasión coincide con un momento dulce para los populares al arrancar tan solo un par de horas después de la toma de posesión de Juan Manuel Moreno Bonilla como presidente de la Junta de Andalucía, una conquista del gran bastión del socialismo que Casado ofrecerá como trofeo a las bases para demandar más crédito a su proyecto. No obstante, con algo más de perspectiva, también coincide con la nueva amenaza que ha supuesto la irrupción de Vox desde la derecha, un ladrón de votos populares que se suma al goteo de papeletas que en los últimos años se han ido fugando hacia Ciudadanos.

El nuevo posicionamiento político del PP, cada vez más escorado a la derecha, y la elección de las mejores armas para combatir a Santiago Abascal y a Albert Rivera ocuparán un espacio central durante todo el fin de semana, pero el evento también pretende funcionar a modo de escaparate para los candidatos de las autonómicas y municipales de mayo.

Entre cargos del PP e independientes, como el Nobel Mario Vargas Llosa, desfilarán por el escenario 110 personas. Uno de los momentos más morbosos llegará este viernes a las 18.00 con la intervención de Rajoy. El expresidente no guarda la mejor de las sintonías con la nueva dirección, desde donde le señalan de forma velada de haber permitido el ascenso de Vox y de C’s. Rajoy participará en un diálogo con su amiga y presidenta del Congreso, Ana Pastor, en el que se espera una buena dosis de retranca. Al día siguiente será el turno de Aznar, que realizará un discurso más político para marcarle la línea a seguir a su delfín Casado.

Se abre el telón y aparece Feijoo en el centro 

juan capeáns

Dos meses son demasiados en la vertiginosa agenda española. Es el tiempo que llevaba Pablo Casado como presidente del PP cuando decidió arrancar el curso político en Galicia. La visita dejó un premio para Feijoo, coordinar la convención nacional del partido, que quedó marcada para el primer fin de semana de diciembre. En aquel encuentro en Cerdedo-Cotobade nadie habló de Vox. Dos meses más tarde, lo que ocurría era que la campaña andaluza estaba lanzada y las elecciones fijadas para ese mismo domingo, con el consecuente aplazamiento. Desde entonces, Feijoo ha sido buscado con insistencia para medir sus reacciones ante la «extrema derecha» -es de los pocos populares que sitúa a los de Abascal en ese espectro ideológico- y como contrapeso a la supuesta derechización «sin complejos» impulsada por la nueva dirección.

Feijoo abre esta tarde un reencuentro del PP singular, porque no está previsto que haya documentos posteriores. Se trata de reforzar posiciones ideológicas tras la conmoción de censura. Si el presidente gallego se atreve, podría comparar la cita con las celosas vigilancias que hacen los paisanos en el rural gallego de los marcos de sus fincas. Al PP se los están moviendo desde las elecciones andaluzas, pero él sostiene que nada ha cambiado. Los valores, dirá, son los mismos de siempre: atención a las grandes mayorías sociales, respeto a la Constitución, defensa de las comunidades autónomas y experiencia de gobierno como aval ante los nuevos compañeros de viaje. Y así lo reivindicará ante cuatro mil militantes y dirigentes, muchos de los cuales sitúan ya al barón de barones en el centro del escenario político. A su derecha, Casado. ¿A qué distancia? El domingo se sabrá.

Malestar entre los afines a Cospedal y a Sáenz de Santamaría 

El PP ha cambiado tanto en el último año que las que fueran dos de las grandes protagonistas de la pasada convención en Sevilla, Sáenz de Santamaría y Cospedal, han abandonado la política protagonizando dos sonoras salidas. Fuentes de la dirección aseguran que ambas han recibido invitaciones para acudir en calidad de «exministras», algo que no ha sentado bien entre los todavía muchos afines que tienen en el partido. La exvicepresidenta del Gobierno ya ha confirmado su asistencia acompañando a su gran valedor, Rajoy. La presencia de Cospedal es todavía una incógnita.

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