«Si le pones una tableta a un menor de 2 años lo estás zombificando»

Los especialistas alertan de los peligros del uso de las nuevas tecnologías por niños de corta edad

UN NIÑO USANDO UNA TABLET
UN NIÑO USANDO UNA TABLET

Redacción

Una tableta o un móvil no le aportarán nada bueno a un niño de 2 años. Si además su uso es regular, puede generarle problemas futuros. Así lo señalan los expertos de diferentes ámbitos de la Sanidad que consideran que se debe avisar a la sociedad de las consecuencias de esta tecnología que tanto poder de atracción tiene en los niños, incluso cuando son bebés. «El hecho de que nuestros hijos sean capaces de manejarse con soltura con un smartphone no implica que sean unos genios. Implica que los ingenieros que lo han diseñado sí lo son», dice Alfonso Amado, neuropediatra de Amado Clínica, en Vigo, de la plataforma Doctoralia.

Este especialista subraya que existe un consenso general respecto de evitar la exposición a pantallas electrónicas a los menores de dos años. «Son recomendaciones de la Asociación Americana de Pediatría tras un estudio hecho por varios expertos que estableció una serie de criterios», explica. ¿Por qué? «El cerebro de un niño de dos años no es el mismo que el de un adulto. El grado de estímulos al que se expone cuando está con una tableta o un móvil no es adecuado para su correcto neurodesarrollo».

Desde otro ámbito, confirma el discurso de Amado la psicóloga infantil Concepción Cendón, quien se postula contraria al uso de tabletas por los más pequeños: «Lo ideal es que no las usen nunca antes de los dos años. A partir de ahí, hasta los cinco años, no debería exceder los 30 minutos y luego como mucho 20 horas semanales». Y recuerda lo obvio: «Los niños no tienen autorregulación y somos los padres los que tenemos que marcar el buen uso de los aparatos».

«Como padres tenemos que promover contextos lúdicos sanos donde tengan otro tipo de estimulación -reflexiona la psicóloga-. En lugar de ello, se acude directamente al móvil por pereza. Y eso es un tremendo error. La plasticidad neuronal entre los cero y los dos años es abrumadora. Si pones un niño plantado viendo YouTube sin parar estás generando un gran problema. El niño tiene que ir al parque, estar con otros niños y desarrollar su motricidad. Frente a un móvil o una tableta lo estás bloqueando».

El iPad, la primera tableta de uso masivo, se presentó en el 2010. Dos años después su uso se había multiplicado y surgieron modelos similares más baratos. De pronto, todas las familias contaban con una. Los niños nacidos en esta década las ven con la misma naturalidad que otrora se veía un televisor o una radio.

Ahora empiezan a detectarse en las consultas los primeros casos en los que se ven estas consecuencias. Lo confirma Alfonso Amado: «De repente, aparece un niño con problemas de comunicación y con relación con sus iguales. Investigas y ves que el pequeño se quedaba con una chica en casa que le ponía YouTube con los vídeos sucediéndose uno tras otro. Si le pones una tableta así a un menor de dos años lo estás zombificando».

 Sin efectos positivos

Ni aprender idiomas. Ni estimular los sentidos. Ni aprender a pintar con el dedo sobre la pantalla. Ni ninguna de las justificaciones que normalmente se usan para justificar esta práctica. «A un niño de un año no le aporta absolutamente nada escuchar dibujos en inglés», dice Amado. «Un niño de un año lo que tiene es que desenvolverse a nivel motor, afianzarse en la comunicación, reconocer a sus iguales y asimilar los patrones del juego simbólico», añade.

Mientras el pequeño fija su ojos en la pantalla todo esto se detiene. «El niño está bloqueado y tiene una sobreestimulación muy fuerte con un campo de visión muy pequeño. Les abstrae de tal modo que se pierden todo lo demás», concluye Cendón.

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