En un día de lluvia: ¿caminar o correr?

La respuesta parece sencilla pero no lo es. Esta es la explicación que ofrece la ciencia.


Saber distinguir entre los diferentes tipos de precipitación puede ser muy útil para evitar una buena mojadura. Por ejemplo, la lluvia que viene de la mano de un frente suele caer de forma débil o moderada pero siempre es persistente. Si no se dispone de un paraguas, en este caso, no parece muy recomendable esperar a que cesen las precipitaciones. A no ser que no tenga ninguna prisa y no suponga un problema permanecer resguardado durante horas. Otra lluvia, como la de hoy, se presenta como chaparrón. Cae con más intensidad, en ocasiones incluso acompañada de granizo, aunque es intermitente. Es decir, la lluvia no suele prolongarse más allá de unos pocos minutos. En esta situación lo ideal sí que sería tener un poco de paciencia y permanecer a cubierto.

Muchas veces la urgencia no permite esperar y no queda otra opción que desplazarse bajo la lluvia. En esa situación el objetivo de cualquiera será mojarse lo menos posible. Para ello ¿qué resulta más recomendable, correr o caminar? La respuesta puede parecer sencilla pero imagine el lector que está en su coche cuando llueve. Las gotas impactan con más fuerza si el vehículo se encuentra en movimiento que detenido. Por otra parte la lluvia se precipita de manera constante, la cantidad no varía independientemente de que uno se mueva más rápido o despacio. Si una persona opta por caminar bajo la lluvia, mientras se mueve sale de la trayectoria de una gota y entra en la de otra. Sin embargo, si acelera el paso, no solo le impactan las gotas que caen desde arriba sino también las que tiene delante, en la misma dirección en el que se desplaza. En este sentido, la ciencia demuestra que para un momento concreto, se mojará menos estando quieto que en movimiento.

Pero cuando se trata de recorrer el camino que une dos puntos en un día de lluvia la cosa cambia. Las únicas variables que no se pueden modificar en esa ecuación son la cantidad de lluvia y la distancia. Lo único que puede alterarse en este caso es el tiempo. Y velocidad es la magnitud física que relaciona el cambio de posición con el tiempo. Para reducir los segundos de exposición lo más recomendable sería correr, y cuanto más mejor.

En definitiva, en un día pasado por agua, un gallego se mojará más cuánta mayor sea la velocidad, pero si quiere ir de un lado a otro y mojarse lo menos posible, acelerar el paso reducirá el tiempo bajo la lluvia.

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