Ryanair entra en pérdidas de 20 millones por la guerra tarifaria

O'Leary, relegado de la gestión diaria de la aerolínea


Madrid

Juntos, pero no revueltos. Ese es el lema que parecen haber seguido los principales accionistas de la aerolínea de origen irlandés Ryanair, líder de los vuelos low cost en Europa, para forzar a su controvertido consejero delegado, Michael O’Leary, a centrarse en las funciones financieras y dejar en manos de otros la gestión diaria del grupo que, al cierre de su tercer trimestre fiscal en diciembre, arroja unas pérdidas de 19,6 millones. El plan es imitar la estructura de IAG, creando cuatro filiales cada una con sus propios ejecutivos. O’Leary se centrará en reducir costes, asignar el capital de forma más eficiente y adquirir aviones para el grupo.

Doce meses atrás la compañía ganaba 106 millones, por lo que las alertas se han encendido al entrar en números rojos. No obstante, según él, se debió «enteramente a la debilidad inesperada de las tarifas aéreas, por lo que nuestros clientes disfrutan de precios bajos récord». «Eso nos consuela», dijo lejos de cualquier autocrítica.

O’Leary insistió en que el recorte tarifario «es bueno para el crecimiento del tráfico actual y futuro». Las estadísticas parecen darle la razón. En ese mismo tercer trimestre fiscal su tráfico de pasajeros creció un 8 % hasta alcanzar los 32,7 millones de personas, lo que a su vez le permitió elevar su facturación otro 9 % hasta 1.530 millones.

Sus tarifas han bajado un 6 % hasta dejar el coste del billete estándar en unos 30 euros.

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