«Solo quería darle un susto, nunca matarlo»

La acusada de contratar a unos sicarios para asesinar a su marido dice que estos la extorsionaron y se vio obligada a darles 78.000 euros


a coruña / la voz

Una vecina de Santa Comba, sin parar de llorar, relató ayer ante el tribunal de la Audiencia Provincial que en junio del 2014, desesperada y hundida por los golpes y humillaciones constantes de su marido, buscó a gente dispuesta a darle un susto a cambio de dinero. Explicó que acudió a Carballo y le preguntó al primero que vio, un joven que circulaba en bicicleta, si conocía a alguien con valor suficiente para asustar a su esposo. «Yo mismo», le contestó el chico, según declaró la acusada, para la que el fiscal pide 14 años de prisión como autora de un delito de asesinato en grado de tentativa.

Se dieron los teléfonos y pusieron precio al encargo: 7.000 euros. La entrega se produjo días después en A Coruña. «Vinieron dos personas», recordó, a quienes les dio el dinero. Según la mujer, los supuestos sicarios le entregaron una droga y le encargaron que a la mañana siguiente le echase unas gotas en el café. Dicho y hecho. La procesada reconoció que al día siguiente, antes de viajar con el esposo a Cambre, donde tenían un compromiso, le dio el veneno. Al principio condujo él, pero apenas unos kilómetros, pues la droga le hizo efecto y pidió a su esposa que llevara ella el coche. Llegaron al destino con el hombre aturdido y allí lo dejó, junto a las personas que había contratado. Pero estas apenas le dieron unos pequeños golpes que le causaron lesiones mínimas. Cuando la llamaron del hospital para contarle que su esposo había ingresado, fue a cuidarlo.

La acusada declaró que a partir de entonces los sicarios no hicieron más que amenazarla y extorsionarla. «Me decían que si no les entregaba distintas cantidades de dinero, me harían algo o irían a la Guardia Civil para contar que andaba buscando sicarios». La procesada, según reconoció, les llegó a entregar 78.000 euros. Hasta que dijo basta. Cuando le pidieron más, decidió presentarse en un cuartel de la Guardia Civil y contarlo todo. Reconoció ante los agentes que buscó a personas, «pero solo para que le dieran un susto, nunca matarlo». Además, precisó que no quería que le propinasen una paliza, sino que lo amenazasen, que le dijesen algo.

Su abogado recordó que su marido había sido condenado por malos tratos en dos ocasiones tras sus denuncias.

Durante el juicio, que continuará hoy con los testigos, los tres presuntos sicarios negaron en todo momento que tuvieran la voluntad de atentar contra la vida de la víctima, aunque admitieron haber recibido peticiones de la acusada para que lo hiciesen.

El abogado de dos de los acusados, Manuel Ferreiro, ha cuestionado la credibilidad de la acusada, ya que «llegó a identificar a ocho personas, además de los tres procesados, como aquellas a las que dio dinero.

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