Ser abstemio está de moda

ES LO MÁS COOL, pero también lo más sano. La de no beber alcohol es una tendencia que avalan los informes y los médicos. Esta moda sí que merece la pena...


Sí, ser abstemio está de moda. Cada vez son más los que no beben alcohol por convicción. Y no nos referimos a la adicción, que lógicamente solo se combate a base de alejarnos de la copa. Los abstemios de este tiempo lo son porque han decidido dejar de beber o, incluso, no probar el alcohol. Runners, millennials y miembros de la generación Z tienen algo en común, además de su juventud: no necesitan irse de copas, ni de cañas, ni de vinos. Bienvenido a la era de la vida sana. Una era que avalan los informes y que celebran los médicos.

MENOS HÁBITO DIARIO

La Encuesta Edades 2018 sobre alcohol y drogas en España del Ministerio de Sanidad habla alto y claro: Solo un 7,4 % de la población declara haber mantenido un hábito de consumo diario de alcohol, una proporción que ha descendido en 1,9 puntos con respecto a la última edición, la del 2015. Este es un dato que confirma la tendencia descendente para este indicador que se inició en el 2011 y que alcanza en el 2017 el valor mínimo de toda la serie histórica. No obstante, el estudio confirma que los hombres beben más que las mujeres y que la cerveza es la bebida alcohólica más consumida, seguida muy de cerca por el vino. El informe concluye que los encuestados, independientemente de su sexo y edad, están de acuerdo en la importancia de que exista una correcta educación e información para reducir los daños relacionados con el alcohol, así como en la necesidad de mostrar en los envases de las bebidas alcohólicas las advertencias sobre los daños que su consumo puede ocasionar. Manuel Ferreiro, médico adjunto del servicio de Urgencias del Chuac, no puede estar más de acuerdo: «Influye la incidencia cada vez mayor de un estilo de vida sano, pero también las campañas de prevención sociosanitarias que se desarrollan al respecto».

El doctor es un ferviente defensor de la moda del abstemio. «Lo mejor es no beber. En ningún caso es bueno recomendar el consumo de alcohol, ni insinuar ni sugerir», zanja Ferreiro, que añade que «no hay un nivel de alcohol moderado estipulado», y recuerda que tampoco existe consumo libre de riesgo. Consciente de que el alcohol sigue estando socialmente muy aceptado, recuerda que es una droga, que es adictivo y que por eso no hay un mínimo recomendable. «Es como el que fuma solo un cigarro, sigue sin ser beneficioso», indica el médico, que reconoce que no se entiende una fiesta gallega sin comer ni beber. «Como médico, defiendo el consumo de alcohol cero y en no promover el consumo moderado», opina Ferreiro, que es consciente de la presión social que existe al respecto.

LOS BENEFICIOS DE DEJARLO

Dejarlo es una decisión que nuestro cuerpo agradece muy rápidamente. «Lo primero que se percibe es una disminución del peso, porque el alcohol provoca un aumento del perímetro abdominal», señala el doctor, que añade que la segunda mejora que probablemente detectemos antes sea la del estómago: «Los problemas gástricos también suelen descender, porque el beber suele asociarse a la existencia de acidez o a los reflujos». La somnolencia es otra de las respuestas físicas que provoca el consumo, porque abandonarlo nos ayudará a permanecer más despiertos y activos. «El alcohol es un tóxico, y está vinculado a enfermedades como la cirrosis, las miocardiopatías, las neoplasias, o los trastornos psiquiátricos. Muchos de los desórdenes de comportamiento se deben también a los efectos de beber».

Si pensamos en un abstemio importante, inevitablemente nos vendrá a la cabeza la reina Letizia, que ni siquiera es capaz de mojar los labios y únicamente se limita a acercar la copa, haciendo el ademán. No hay brindis institucional que no venga acompañado de noticias en las que se vuelve a poner en tela de juicio la firme convicción de la reina de no acercarse al alcohol. Independientemente de si debe o no mostrar su rechazo a una industria tan española como la del vino, la suya es una opción indiscutiblemente saludable. Fuera de nuestras fronteras hay otros muchos ejemplos. La actriz Blake Lively asegura que jamás probó el tabaco ni el alcohol, y no son pocos los que se preguntan si ese no será el secreto de su imperturbable belleza. Kim Kardashian, aunque a priori no lo parezca por su agitado estilo de vida, lleno de fiestas, no prueba una gota espirituosa. Que no te engañe en las fotos para las que posa simulando que le da un sorbo a su copa. Tampoco bebe la impresionante Jennifer López, sin duda para mantener su físico, intacto al borde de los cincuenta.

Otros tomaron la misma determinación, pero tras haber tenido problemas que confirman, una vez más, el poder adictivo del alcohol. Es el caso de Bradley Cooper, el hombre del momento en Hollywood tras el éxito de A Star is Born junto a Lady Gaga. Ahora es feliz con Irina Shayk y su reciente paternidad, pero no siempre ha sido así. Hace cinco años anunció que estaba limpio. Y es que el actor empezó con la bebida demasiado joven, y asegura que a los 19 se dio cuenta de que «si continuaba así, iba a sabotear mi vida». Lo mismo le ocurrió a Kristin Davis, la dulce Charlotte de Sexo en Nueva York. Lleva más de dos décadas sobria, pero en su momento tuvo serios problemas y se vio obligada a dejarlo de forma radical. «A veces lo extraño, pero realmente no vale la pena el riesgo», declaró. Para Brad Pitt sus problemas con el alcohol fueron uno de los escollos más importantes en su duro divorcio de Angelina Jolie. La mayoría de los bebedores no llegan a tanto, pero ¿para qué arriesgarse? Deja vivir al abstemio. Su organismo no se está perdiendo nada por no ingerir alcohol, por mucho que hablemos de los beneficios de beberse una copa de vino al día. El mejor consumo es el que no existe. Palabra de médico. 

1. BRAD PITT. Sus problemas con el alcohol fueron uno de los puntos más complicados de su divorcio de Angelina Jolie, que llegó a acusarlo de tener comportamientos agresivos por sus efectos.

2. BLAKE LIVELY.Quizás el secreto de la belleza de la actriz radique en que nunca haya probado el alcohol ni las drogas. Es un claro ejemplo de abstemio por convicción.

3. REINA LETIZIA. Es la abstemia más famosa de nuestro país, sin ninguna duda. Letizia es noticia tras cada brindis institucional por su incapacidad para mojar los labios. Solo acerca la copa y hace el ademán.

 4. BRADLEY COOPER. El actor, hoy un padre feliz al lado de Irina Shayk, tuvo una adicción a la bebida que le llevó a abandonarla y a cambiar, afortunadamente, su vida.

5. MIRANDA KERR. La modelo vive de su físico y de su rostro, de ahí que lleve una dieta completamente abstemia para mantener perfectos cuerpo y cutis.

6. KRISTIN DAVIS. La inolvidable Charlotte de «Sexo en Nueva York» decidió tras su adicción hace más de veinte años que no bebería ni una sola gota más de alcohol.

 7. KIM KARDASHIAN. Aunque vaya de fiesta en fiesta e incluso suba alguna foto haciendo que bebe, no te lo creas. Ni lo prueba. Jamás se arriesgaría a dañar su piel o estropear su dieta por una copa.

 8. JENNIFER LÓPEZ. J. Lo no bebe alcohol ni café. Entrena como una atleta y lleva una vida absolutamente saludable. El resultado es más que visible.

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