El médico de los 200 hijos tendrá que cotejar su ADN después de muerto

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN

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Tres de los demandantes
Tres de los demandantes BAS CZERWINSKI

La justicia holandesa autoriza a 47 de sus presuntos vástagos a comparar sus perfiles genéticos para comprobar si el director de una clínica de fertilidad era su padre

16 feb 2019 . Actualizado a las 18:46 h.

El médico holandés Jan Karabaat nunca lo negó en vida. Es más, se ufanaba de ello. Mezclaba su semen con el de otros donantes, o incluso únicamente el suyo, para aumentar la posibilidad de que sus pacientes se quedaran embarazadas en su clínica de reproducción in vitro de Barendrecht, cerca de Róterdam. «Yo lo veía como un regalo a esas mujeres», llegó a decir en una entrevista en el 2016, un año antes de su muerte a los 89 años. Admitió incluso ser el padre, a lo largo de su ejercicio profesional, de 60 niños nacidos por fecundación in vitro.Sin embargo, nunca se sabrá realmente cuántos hijos biológicos ha tenido, aunque las fuentes más fiables le acreditan más de 200. Solo que ahora 47 de ellos, a los que les une un extraordinario parecido físico con el doctor, sí podrán certificar si Karabaat era su padre después de que un tribunal de Róterdam les autorizase a cotejar su ADN con el del médico.

En junio del pasado año otro tribunal ya había autorizado la toma de muestras de 27 objetos personales del director de la clínica, entre ellos un cepillo de dientes. Pero quedaron guardados en una caja fuerte y el resultado de los test se mantuvieron en secreto hasta que se autorizase la comparación del ADN, lo que ahora acaba de ocurrir. Tanto los 47 demandantes como sus familias acusaron en ese momento a Karabaat, que había fallecido en abril del 2017, de haber donado su propio semen en lugar de utilizar el del donante elegido de su banco de esperma.

Karabaat siempre se había negado en vida a someterse a pruebas de ADN para comprobar las sospechas y había calificado a las demandantes de «madres insatisfechas». Pero el parecido de los supuestos vástagos era tan evidente que la sospecha también creció en uno de los hijos que el doctor tuvo con su esposa. Este se sometió voluntariamente en mayo del pasado año a un test genético, lo que reveló su afinidad biológica, y por lo tanto la de su progenitor, con la de otros 19 holandeses nacidos por fecundación in vitro. Y solo fue una pequeña muestra.

El ADN es muy probable que acabe confirmando el parecido físico. Así lo cree Joey Hoofdman, uno de los demandantes. «Vi una foto del médico cuando era joven y me dio escalofríos. Se parecía mucho a mí. Se la enseñé a todos mis amigos y, cuando les preguntaba, todos afirmaban que era yo el de la foto», dijo.