Francia se alza contra el antisemitismo

Horas antes de la concentración fueron profanadas más de 90 tumbas judías

Decenas de miles de franceses salieron a las calles en respuesta a la convocatoria de movilizaciones en unas 70 localidades de todo el país
Decenas de miles de franceses salieron a las calles en respuesta a la convocatoria de movilizaciones en unas 70 localidades de todo el país

París / colpisa

Es uno de los más oscuros e ignominiosos pecados franceses y ayer, justo el día en el que partidos y líderes políticos se habían dado cita para denunciar en las calles el auge del antisemitismo en Francia, un macabro descubrimiento volvía a poner de manifiesto que la tarea no será fácil. Cerca de 96 tumbas judías habían sido profanadas con pintadas de cruces gamadas durante la noche en un cementerio de Alsacia. «Los que han hecho esto no son dignos de la República y ella les castigará», dijo el presidente, Emmanuel Macron, en una visita a la necrópolis donde se comprometió a endurecer la vigilancia y el castigo contra los actos antisemitas.

El goteo de muestras de odio contra los judíos ha sido constante en las últimas semanas, y la clase política quiso escenificar la repulsa y la consternación de la República ante esta lacra que Francia no consigue sacudirse. Decenas de miles de franceses participaron anoche en unas 70 concentraciones en todo el país organizadas por las principales formaciones políticas, a excepción de la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, que no había sido invitada. En la mayor de todas ellas, en la plaza de la República de París, franceses de todo origen se sumaron al primer ministro, Édouard Philippe, o los expresidentes François Hollande y Nicolas Sarkozy. Macron había preferido visitar momentos antes el Memorial de la Shoah, que rinde tributo a las víctimas del Holocausto, donde depositó una corona de flores. Con carteles de «¡Basta!» y entonando la Marsellesa, una profunda emoción embargaba la enorme plaza parisina, donde muchos manifestaban su desesperación: «¡hay que hablar, no podemos seguir callados!», se desgañitaba una señora frente al escenario, palabras aplaudidas por muchos de los participantes. «El antisemitismo está profundamente enraizado en la sociedad francesa», ha admitido Philippe en una entrevista con el semanario L’Express. Activo desde el siglo XIX y con su apogeo en los años 30 y 40 del siglo XX, cuando Francia deportó a cientos de miles de judíos a los campos de exterminio nazi, el antisemitismo ha adoptado nuevas formas en los últimos años con el auge del islamismo. El país galo debate ahora si su definición debe reformularse para adaptarla al siglo XXI y que expresiones como las recibidas este fin de semana por el filósofo Alain Finkielkraut, «sucio sionista de mierda», puedan castigarse como discurso del odio sin que se cree confusión con las críticas al Estado de Israel o sus políticas. Una iniciativa para castigar penalmente el antisionismo, definido como negación del Estado de Israel, propuesta en un principio por varios diputados, ha sido finalmente descartada.

Las últimas cifras arrojan una realidad preocupante en el país europeo con una mayor población judía. Los actos antisemitas aumentaron en un 74 % en el 2018, aunque para Nonna Mayer, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica, las cifras no son una novedad sino un fenómeno recurrente y recuerda que, tras la segunda intifada, a principios de los años 2000, «los ataques contra judíos en Francia superaron el millar al año». Mayer explica este auge del antisemitismo como una corriente que se impone en toda Europa y que se nutre de varias fuentes. A las reacciones a lo que sucede en Oriente Próximo y el auge de la extrema derecha se suman el poder de las redes sociales, la aparición de las fake news y las teorías conspiratorias y, particularmente en Francia, el movimiento de los ‘chalecos amarillos’ que, «no son en esencia antisemitas, pero pero atrae a individuos violentos y exaltados».

Según la investigadora, dentro de este movimiento, que se ha tornado contra las élites políticas y concretamente contra Macron, se ha creado el caldo de cultivo propicio para el antisemitismo porque «desde que fue elegido, Macron ha sido objeto de agresiones antisemitas debido a su paso por la banca Rothschild. Rápidamente se hizo la amalgama de Macron igual a gran banca, igual a Rothschild, igual a judío».

«Volved a casa, inmigrad a Israel», dice el Gobierno hebreo

«Condeno vigorosamente el antisemitismo en Francia y digo a los judíos, volved a casa, inmigrad a Israel», este fue el mensaje lanzado a través de la redes sociales por el ministro israelí de Inmigración, Yoav Gallant, tras conocer que un centenar de tumbas fueron profanadas en el cementerio judío de Quatzenheim, a 10 kilómetros de Estrasburgo. Las esvásticas sobre las lápidas de mármol «despiertan imágenes de periodos sombríos en la historia del pueblo judío», señaló Gallant, quien visitó la semana pasada París para arropar a la comunidad judía y denunciar la «ofensiva antisemita y proceso de asimilación» que sufre. La profanación del cementerio se conoció horas antes de la salida de manifestaciones convocadas en todo el país para denunciar el aumento del antisemitismo. Muy cerca de Quatzenheim, en Herrlisheim, otras 37 tumbas fueron profanadas en diciembre, según informó el diario ‘The Jerusalem Post’.

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