El Gobierno califica el viaje de Arrimadas a Waterloo como una «insensatez»

La portavoz Celáa vende al Ejecutivo socialista como el único que «tiene un proyecto inclusivo para España»


La Voz / Redacción

Pedro Sánchez continúa decidido a emplear la Moncloa como el mejor trampolín electoral de cara a los comicios del próximo 28 de abril. La gran obsesión es consolidar y ampliar la posición central del tablero político que, creen, tienen conquistada. Para ello, ataques a la derecha y tomar distancia con los independentistas, todo conjugado con el menosprecio a los que hasta hace tan solo eran sus grandes aliados parlamentarios, Podemos.

Así volvió a quedar demostrado una vez más tras la reunión del Consejo de Ministros de este viernes, en una rueda de prensa en la que la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celáa, cargó contra todos sus rivales. Especialmente contra Ciudadanos, partido al que creen que pueden arañarle un mayor número de votos. 

Celáa censuró el anunciado viaje de Inés Arrimadas previsto para este domingo a Waterloo en el que tiene como objetivo decirle a Puigdemont que la república catalana tan solo era un sueño. «Solo ayuda a internacionalizar la tensión, es una insensatez», dijo la portavoz del Gobierno sobre el viaje a Bélgica de la líder de la oposición en el Parlamento catalán y que, según apuntan todas las quinielas, en un par de meses dará el salto a la política nacional liderando la lista de la formación naranja por la circunscripción de Barcelona. «No es sensato anunciar un viaje a Waterloo para insistir en una política de confrontación que solo beneficia a los radicales», manifestó la portavoz del Gobierno. 

El centro del debate político

El viaje de Arrimadas se ha transformado en el gran asunto alrededor del cual pivota el debate político. Fuentes de Ciudadanos descartan que la intención de la dirigente naranja pase por reunirse con el expresidente catalán, dando a entender que su visita a esta localidad al sur de Bruselas puede enmarcarse como un acto más de la precampaña en la que están inmersos todas las formaciones políticas. La portavoz adjunta de Ciudadanos en el Congreso, Melisa Rodríguez, compareció este viernes en el Congreso para detallar que Arrimadas y parte de su grupo parlamentario se plantarán delante la casa de Puigdemont, «pagada por todos los catalanes», para exigirle que ponga fin al «cierre de Cataluña» y decirle «todo lo que Pedro Sánchez no ha sido capaz: que se entregue a la Justicia española y que sea valiente», argumentó la diputada canaria.

Puigdemont trata de pescar en río revuelto, y este mismo viernes se ofreció a mantener un encuentro. «Hagámoslo sencillo: ¿Y si habláramos como dos personas que representamos a ciudadanos de Cataluña y tenemos opiniones diferentes?», publicó en su cuenta de Twitter, mofándose del modo en el que Arrimadas tiene pensado trasladarle su mensaje: «¿Y cómo me lo quiere decir, por telepatía, por megafonía?», expuso.

El presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, se mostró en la misma línea al asegurar que le gustaría que Arrimadas «llamara a la puerta, entrara y pudiera hablar con Puigdemont y escuchara lo que tiene que decir», comentó. 

Críticas desde Génova

Las críticas a Arrimadas sobre su viaje a Waterloo también llegaron desde las filas populares. La exministra Dolors Montserrat, portavoz del grupo en la Cámara Baja, lamentó que la dirigente de Ciudadanos muestre tanta disposición para visitar Bélgica cuando en su día «no se atrevió a presentarse a la investidura» a presidenta de la Generalitat como dirigente de la formación más votada tras las elecciones catalanas celebradas en diciembre del 2017 a consecuencia de la aplicación del artículo 155. «Nunca una victoria sirvió para tan poco», publicó Montserrat en su perfil en Twitter en un claro intento de recordar que el voto útil de los constitucionalistas lleva las siglas del PP.

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