caracas / corresponsal

La negativa de Maduro a permitir la entrada de la ayuda humanitaria ha generado una escalada de violencia en la frontera venezolana que ha provocado la muerte de al menos cuatro personas y más de un veintena de heridos en el límite con Brasil. Mientras que en la frontera con Colombia se registraron al menos 40 heridos por perdigones de goma y afectados por los gases, y se incendiaron dos camiones con ayuda humanitaria. El 23-F en Colombia también tuvo consecuencias en el terreno político. Maduro anunció que rompía «todo tipo de relaciones» políticas y diplomáticas con el país vecino al considerar que se había prestado «para una agresión contra Venezuela». Por su parte, el presidente colombiano ordenó el despliegue de su ejército en la frontera, así como el regreso de los funcionarios diplomáticos y consulares presentes en Venezuela. Maduro dispara la tensión al tiempo que va perdiendo seguidores y aumentan las deserciones en sus filas. Una veintena de militares y tres policías abandonaron a Maduro y se pusieron a las órdenes de Juan Guaidó.

A pesar de que Maduro mantiene cerradas las fronteras con Venezuela y Colombia al considerar que la ayuda humanitaria es un pretexto para una intervención militar de Estados Unidos, Guaidó anunció durante la tarde de ayer que el primer contingente había pasado la frontera por Brasil, aunque en el puesto limítrofe se encuentran estacionados dos camiones con ayuda, según AFP. 

Primer camión con ayuda

Es en esta frontera, en Santa Elena de Uairén, donde se generó la mayor tensión, los graves choques entre indígenas de la etnia pemón y guardias nacionales han dejado al menos cuatro fallecidos y más de veinte heridos. A pesar de ello, y según indicó el propio presidente interino designado por la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, los camiones con productos para hospitales y con la comida que Maduro se niega a recibir lograron cruzar la frontera y se dirigen al centro del país, aunque este se encuentra a más de 1.500 kilómetros de distancia. Y en Caracas, y en el día fijado por Guaidó y la comunidad internacional como de ultimátum para el ingreso de la ayuda, miles de simpatizantes de la oposición rodearon la base aérea militar de La Carlota, una de las principales del país, para exigir a los militares que permitan el ingreso de la ayuda.

En Táchira, en el límite venezolano con Cúcuta, ha habido también graves disturbios tanto en el puente Simón Bolívar como en Ureña, la primera ciudad venezolana tras la frontera. Colectivos paramilitares al servicio del chavismo han dejado al menos una docena de heridos, según informaciones extraoficiales. Ha habido también graves disturbios en los estados Aragua y Carabobo, que concentran la mayor cantidad de bases militares del país. 

Guaidó y Duque, retenidos

Desde el puente internacional Simón Bolívar, en la frontera con Cúcuta, Guaidó, acompañado del presidente colombiano, Iván Duque, intentó traspasar la frontera con los camiones de ayuda humanitaria, pero fueron retenidos.

En este contexto, Maduro se atrevió a decir: «Hemos derrotado el golpe de Estado en marcha» y «estoy aquí, estoy en el palacio, más duro que nunca (...) gobernaré a este país muchos años». Mientras que Guaidó, desde la frontera con Táchira, se reunió con los desertores que se han puesto a sus órdenes y les indicó que «el mensaje es claro: habrá amnistía y garantías para los que se pongan del lado del pueblo». Asimismo, agregó: «Hacemos responsable a quien usurpa la presidencia (Maduro) de los muertos en Santa Elena de Uairén y los heridos en Ureña»:

Las declaraciones de Guaidó fueron respaldadas por los presidentes Iván Duque, de Colombia, Sebastián Piñera, de Chile, y Mario Abdo, de Paraguay, quienes desde Cúcuta condenaron la violencia y afirmaron que la ayuda internacional «entrará sí o sí».

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Maduro dispara la tensión en la frontera