La cura del sida está más cerca: segundo caso mundial del remisión del virus

La aplicación rutinaria de la técnica es inviable, pero da pistas para erradicar el virus, como le ocurrió al paciente que lleva 18 meses sin el VIH y sin tratamiento antirretroviral

Prueba de VIH
Prueba de VIH

redacción

 El paciente de Berlín ya no es un caso único. El estadounidense Timothy Brown se convirtió hace 11 años en un hito de la medicina al librarse por completo de la infección por VIH después de someterse a un trasplante de médula ósea con células madre, que recibió para tratarse de su leucemia. Aunque desde entonces se intervinieron a otros pacientes en similares circunstancias, uno de ellos en Barcelona, todos acabaron falleciendo por las complicaciones derivadas de su cáncer antes de que se pudiera comprobar el efecto curativo de la terapia para el virus del sida.

Parecía que nada igual volvería a repetirse, hasta que ahora un equipo de científicos liderado por la University College de Londres en coordinación con el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona ha identificado un segundo caso que lleva 18 meses en remisión del VIH, a pesar de no tomar tratamiento antirretroviral. La investigación se ha publicado en la revista Nature. Es el denominado paciente inglés.

«La principal conclusión que extraemos es que el paciente de Berlín no fue simplemente una anécdota y es posible conseguir una remisión total del virus», explica Javier Martínez-Picado, investigador Icrea en el IrsiCaixa y colíder del consorcio europeo IciSten, en el que se gestó la investigación. Aun así, los científicos son prudentes y prefieren esperar a que pase más tiempo antes de hablar de curación total, puesto que el virus VIH es muy escurridizo y puede permanecer mucho tiempo escondido en las células sin ser detectado.

 

 El paciente era portador del VIH desde el 2003 y en el 2012 se le detectó un linfoma de Hodgkin, por el que fue sometido a un trasplante de células madre en el 2016. Es un caso, -aunque diferente- muy similar al del paciente de Berlín. En ambos, la clave de su curación radica en que las células del donante tenían una mutación, llamada CCR5 Delta 32, que impide la entrada del virus en las células diana del VIH, los linfocitos T CD4.

Avanzar en el conocimiento de esta resistencia es lo que puede permitir ofrecer una esperanza para que en el futuro se puedan desarrollar nuevas estrategias para enfrentarse al virus. Pero no ahora, porque la terapia que se ha aplicado en los pacientes de Berlín y de Londres es imposible que se pueda generalizar en la práctica clínica rutinaria. «No es algo apropiado como un tratamiento estándar contra el VIH», admite Eduardo Olavarría, investigador español del Imperial College de Londres e involucrado en el trabajo.

Aún es más rotundo el científico del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) Mariano Esteban, que lleva 30 años trabajando en la lucha contra el sida y que participa en el desarrollo de una vacuna en colaboración con la Fundación Bill y Melinda Gates. «Hay que ser realistas. Como prueba de concepto -dice- para demostrar que se puede eliminar el virus en una persona está muy bien, pero no se puede aplicar de forma rutinaria. Vete a África y empieza a hacer trasplantes de médula ósea de forma rutinaria a cientos de miles de personas. Es imposible».

Demasiado riesgo

No solo es inviable, sino que también sería absolutamente desaconsejable e ilógico someter a un trasplante a un seropositivo que no sufre un linfoma o una leucemia. «Es un procedimiento que conlleva demasiado riesgo como para utilizarlo en pacientes que están bien controlados por antirretrovirales», advierte Graham Cooke, del Imperial College de Londres.

«Es una demostración científica muy buena de que Timotty Brown no fue una casualidad y de que esta técnica se puede aplicar en más pacientes, aunque en la práctica en muy contadas ocasiones», apunta el médico de origen gallego Juan Carlos Bernaldo de Quirós, de la unidad de VIH del Hospital Gregorio Marañón, que ha probado varias vacunas. ¿Por qué? Primero, porque una leucemia o un linfoma presentan una mortalidad de entre un 10 % y un 30 % de los casos. Después, el paciente debe responder a la quimioterapia y, si lo hace, recibir el trasplante de células de otra persona, lo que incrementa la mortalidad en otro 30 %-40 %. De este modo, el 70 % de los que iniciaron el proceso habrían fallecido en el camino. Luego, el donante de las células tendría que portar la mutación en uno de los dos alelos del gen CCR5 Delta 32, que en España solo poseen menos del 1 % de los ciudadanos. Y, por encima, este escasísimo porcentaje tendría que ser compatible con el receptor. No es imposible, pero casi.

Un arsenal de avances para poner fin a una larga pesadilla

 La cura del sida está cada vez más cerca. Es algo que tienen cada vez más claro los investigadores. Y no únicamente por el hecho de que con el paciente de Berlín se haya vuelto a demostrar que es posible liberar por completo del organismo al VIH. «Llevo más de 30 años trabajando en esto y soy positivo. Conseguiremos vencer al sida», señala Mariano Esteban. Otra prueba de que es posible es la vacuna preventiva, en la que colabora, que la Fundación Bill y Melinda Gates están probando en Sudáfrica, en colaboración con el Gobierno local, en un ensayo clínico avanzado, en fase 2B-3. Y hay otros en camino con importante participación española, como los promovidos por la propia IrsiCaixa.

«Yo creo que habrá un tratamiento curativo. No sé si será en los próximos dos o tres años, pero lo habrá, y sin tardar mucho. Igual, fácilmente, dentro de cinco o diez años», asegura también Álvaro Mena, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Chuac de A Coruña.

Al margen de la vacuna preventiva, uno de los mayores avanzas que se espera, cuyos resultados se presentarán en el congreso que se celebra estos días en Seattle, es una terapia inmunológica que hace aflorar el virus de sus reservorios para que pueda ser atacado por los tratamientos antirretrovirales convencionales. Es un tratamiento mixto, que podría suponer la eliminación del virus en pacientes diagnosticados en sus estadios iniciales y que se está probando con éxito en monos.

Dentro de unos meses también se lanzará una inyección de antirretrovirales que se administra cada ocho semanas y, en el futuro, cada seis meses o un año. De esta forma se eliminará la administración diaria de estos medicamentos, que sigue siendo la principal opción en la actualidad.

«Es factible una cura»

Tanto el paciente de Londres como el Berlín recibieron trasplantes de células madre de donantes portadores de una mutación genética que impide la expresión de un receptor del VIH conocido como CCR5.

«Encontrar una forma de eliminar el virus por completo es una prioridad mundial urgente, pero es particularmente difícil porque el virus se integra en los glóbulos blancos», explicó Gupta.

El estudio describe a un paciente masculino anónimo de Gran Bretaña que fue diagnosticado en 2003 y ha estado en tratamiento antirretroviral desde 2012.

Ese mismo año, le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin avanzado, un cáncer mortal. Se sometió en 2016 a un llamado trasplante de células madre hematopoyéticas de un donante con dos copias de una variante del gen CCR5, portada por aproximadamente el 1% de la población mundial.

El CCR5 es el receptor más utilizado por el VIH-1.

Las personas que tienen dos copias mutadas de CCR5 son resistentes a la mayoría de las cepas del virus VIH-1, lo que frustra los intentos del virus de ingresar en las células.

Al igual que con el cáncer, la quimioterapia puede ser efectiva contra el VIH, ya que mata las células que se están dividiendo.

Pero reemplazar las células inmunitarias con aquellas que no tienen el receptor CCR5 parece ser clave para evitar que el VIH se recupere después del tratamiento.

Después del trasplante de médula ósea, «el paciente de Londres» permaneció en tratamiento con ARV durante 16 meses, momento en el que se suspendió.

Desde entonces, las pruebas regulares no detectaron carga viral en el paciente.

«El paciente de Berlín», que más tarde se identificó como Timothy Brown, tratado por leucemia, recibió dos trasplantes y se sometió a irradiación corporal total, mientras que el paciente británico recibió solo un trasplante y una quimioterapia menos intensiva.

«No quería ser la única persona en el mundo que se curó del VIH», escribió Brown en una revista médica en 2015. «Quiero dedicar mi vida a apoyar la investigación y buscar una cura de curas para el VIH».

«El segundo caso fortalece la idea de que es factible hallar una cura», dijo a la AFP Sharon R Lewin, directora del Instituto Peter Doherty para Infecciones e Inmunidad de la Universidad de Melbourne.

«Un trasplante de médula ósea como cura no es viable. Pero podemos tratar de determinar qué parte del trasplante marcó la diferencia y permitió a este hombre dejar de tomar sus medicamentos antivirales».

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R. Romar

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Una nueva infección cada doce segundos, un muerto cada tres minutos en el mundo. El virus del sida se resiste. Muta continuamente y posee mecanismos de multiplicación y división muy complejos y poco previsibles, de tal modo que sortea como una serpiente escurridiza cada nueva trampa que la ciencia le ha puesto en su camino en los últimos veinte años de investigación en vacunas. La búsqueda de su vulnerabilidad ha sido, hasta ahora, la historia de una frustración que solo hasta hace bien poco ha empezado a arrojar una luz de esperanza.

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