Londres trata de maquillar el acuerdo de divorcio para pasar la criba en la Cámara de los Comunes

Bruselas estudia fórmulas para convencer a los escépticos de que el Reino Unido no seguirá ligado a la UE «sine die»


bruselas / corresponsal

Quedan 25 días para culminar el divorcio entre el Reino Unido y la UE. La cuenta atrás entra en números rojos, pero la primera ministra, Theresa May, sigue sin alumbrar un plan de salida que convenza a alguna mayoría parlamentaria en Westminster.

La consigna es clara: la líder tory no puede volver a Londres sin la garantía europea de que el país no se quedará atrapado de forma indefinida en la unión aduanera con la UE. Esa es la solución de emergencia que acordaron May y los Veintisiete en diciembre para evitar una frontera dura entre las dos Irlandas. Pero ni el ala dura de los conservadores ni los aliados unionistas del DUP quieren aceptar esos términos. Alegan que la integridad territorial y su independencia comercial se pondría en peligro.

A May no le ha quedado otra opción que volver a Bruselas a mendigar un parche para hacer el texto más digerible en Westminster. En esas se afanaron ayer el ministro británico para el brexit, Stephen Barclay, y el fiscal general del Reino Unido, Geoffrey Cox. Ambos acudieron a Bruselas para reunirse con el negociador europeo, Michel Barnier. El francés no tiene mucho margen de maniobra. Las Veintisiete cancillerías fueron claras: no puede reabrise el texto ni renegociar los términos del divorcio. El galo y la delegación británica exploran fórmulas para despejar las suspicacias de quienes hoy rechazan el texto. La solución debería llegar antes del 12 de marzo, cuando May tiene previsto someter el brexit a una nueva votación. Pero, ¿de qué forma?

Preparados para el 30 de marzo

La UE insiste en que no quiere ofrecer nada más allá que aclaraciones o remiendos en la declaración política anexa al texto. Cox tendrá que estudiar si desde el punto de vista legal es vinculante. ¿Qué puede ocurrir si Westminster tumba de forma definitiva el acuerdo del brexit? May tendrá que consultar a la Cámara si quieren una salida sin acuerdo o una prórroga. El drama está servido. «Creo que se están dando cuenta de que podemos lograr una mayoría en el Parlamento», dijo ayer el ministro británico de Exteriores, Jeremy Hunt, intentando infundir un optimismo. En Bruselas, sin embargo, los preparativos para una salida abrupta el 30 de marzo no cesan.

También el Banco de Inglaterra empieza a estar nervioso y ayer advirtió de los enormes riesgos para el sistema financiero si no hay acuerdo. Ante la posibilidad de que colapse el crédito, el Banco Central Europeo ha abierto el grifo al intercambio de euros por libras. El transporte también se enfrenta a graves problemas en los pasos fronterizos de Calais y Dunkerque. A la espera de que la Eurocámara apruebe hoy los planes de contingencia ferroviarios, el personal aduanero de estos puertos simuló el lunes el escenario de controles y revisiones sistemáticas que traería el brexit duro, con retenciones de hasta siete horas para los miles de camiones que cruzan a diario el túnel del canal de la Mancha.

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