El Gepetto sudafricano: «De repente todo se volvió oscuro»

El buzo engullido por una ballena, Rainer Schimpf de 51 años, cuenta lo que pensó en esos eternos segundos


redacción

«Pude sentir una presión en mi cadera, contuve el aliento porque pensé que iba a liberarme más adelante y no me dio tiempo para tener miedo, sólo usé mi instinto», son las palabras de Rainer Schimpf, el buzo sudafricano de 51 años que ha hecho realidad una historia bíblica y un cuento infantil. 

Él se ha convertido en la reencarnación de Pinocho, Gepetto y el profeta Jonás. Todo a la vez. 

«Pinocho acabó reconociendo que no estaba siendo bueno, y arrepentido decidió buscar a Geppetto. Supo entonces que Geppeto, al salir en su busca por el mar, había sido tragado por una enorme ballena. Pinocho, con la ayuda del grillito, se fue a la mar para rescatar al pobre viejecito. Cuando Pinocho estuvo frente a la ballena le pidió que le devolviese a su papá, pero la ballena abrió muy grande su boca y se lo tragó también a él. Dentro de la tripa de la ballena, Geppetto y Pinocho se reencontraron. Y se pusieran a pensar cómo salir de allí. Y gracias a Pepito Grillo encontraron una salida. Hicieron una fogata. El fuego hizo estornudar a la enorme ballena, y la balsa salió volando con sus tres tripulantes. Todos se encontraban salvados», es El Cuento de Pinocho

Mucho antes, la Biblia cuenta que el profeta Jonás pasó tres días dentro de una ballena. «Jonás intentó escapar e ir exactamente en la dirección contraria que Dios le había dicho y se subió en una barca con destino a Tarsis. En su camino a Tarsis Dios desató una gran tormenta y los hombres decidieron tirar a Jonás al mar porque pensaron que él traía mala suerte. Una vez en el mar Dios hizo que un pez muy grande (o una ballena) se lo tragara entero y así no se hundiera. Jonás permaneció durante tres días en el vientre de la ballena y fue durante este tiempo que Jonas pidió perdón por su desobediencia, y comenzó a adorar a Dios. Después Dios hizo que la ballena escupiera a Jonás en las costas de Nínive». 

En pleno siglo XXI la realidad ha vuelto a superarlo todo. Una historia que ha corrido como la pólvora gracias a las redes sociales. Rainer Schimpf estaba grabando un banco de peces en Ciudad del Cabo cuando, de repente, una ballena de  15 metros y 25 toneladas lo engulló, literalmente. 

«Todo pasó muy rápido. Se hizo la oscuridad y sentí la presión en el muslo. En ese momento sabía que una ballena me había agarrado», ha narrado el buzo, con más de 20 años de experiencia, a Barcroft TV.

La ballena no se sumergió a gran profundidad y escupió a Rainer en una playa cercana, sano y salvo. 

«Fui un daño colateral. Estoy seguro de que fue tan aterrador para la ballena como para mí», ha asegurado el buzo. «Fue una experiencia interesante, me da una conexión con la ballena que no creo que nadie haya tenido».

La esposa del buzo, Silke, y un fotógrafo asistieron con pavor al incidente y documentaron la escena.

En las imágenes sólo se ven las dos piernas de Rainer Shimpf fuera de la boca del rorcual, un espécimen raro y difícil de fotografiar, que se alimenta de pequeños peces y crustáceos.

El buzo, una vez a salvo, no esperó mucho para regresar al agua.

«Los predadores como las ballenas o los tiburones embisten hacia sus presas y muchas veces nuestra visibilidad está muy reducida», dijo.

«Nuestra determinación en garantizar al medio ambiente la mayor atención y protección sigue intacta». «Si volviera a nacer me gustaría hacerlo como ballena», contó a la agencia AFP este activista. 

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