Las hijas de Zaplana, implicadas en el caso Erial por blanqueo

Las herederas se hicieron con pisos y coches de alta gama gracias al presunto desvío del patrimonio oculto del expresidente valenciano

| EFE.Zaplana, en una compecencia en el juzgado
Zaplana, en una compecencia en el juzgado

Colpisa | Valencia

La familia de Zaplana se habría beneficiado de forma directa de la presunta trama delictiva que habría creado el expresidente Eduardo Zaplana. Sus dos hijas, sin que se haya probado que formaron parte del presunto entramado delictivo, habrían sido las destinatarias directas de diferentes donaciones millonarias que tanto el exministro como su mujer, Rosa Barceló, realizaron en diferentes ejercicios y permitido adquirir productos de lujo por encima de sus posibilidades.

La falta de capacidad económica de su hija Rosa no le impidió hacerse con un Porsche valorado en 100.000 euros, que fue vendido a su propia madre por la mitad. La Agencia Tributaria constata que cuando adquirió el vehículo Rosa no contaba con capacidad económica para hacer frente a este gasto por lo que habrían hecho falta fondos provenientes de terceras personas para explicar por qué pudieron ser sufragados estos gastos. Además, se remarca que sus rendimientos de trabajo fueron de apenas 15.000 euros en el 2011, pero eso no impidió que unos pocos meses después adquiriese una vivienda en Madrid.

La otra hija del matrimonio, María, también adquirió un piso en la capital y, al igual que su hermana, un vehículo de alta gama, en este caso un Range Rover de casi 68.000 euros. Una vez más los investigadores no pudieron encontrar unos fondos suficientes que pudiesen hacer frente a estos. De hecho, no constan ingresos «procedentes de rendimientos del trabajo y de actividades económicas hasta el año 2012, fecha en la que empezó a trabajar en el Ministerio de Industria, por lo que se infiere que el pago de este vehículo lo podría haber efectuado un tercero» según los propios investigadores.

El informe elaborado por el grupo de delitos contra la administración de la Unidad Central Operativa (UCO) verifica así diferentes donaciones entre las que destaca una de 340.000 euros a María en el año 2009, otra de 280.000 en octubre de 2016 a Rosa y una última de algo más de 300.000 a esta última un año después. Algo más de 920.000 euros en total. Rosa ya contaba desde el 2011 con medio millón de euros en sus cuentas bancarias por lo que tampoco se podría descartar que hubieran habido otras transferencia de fondos que habrían tenido lugar con anterioridad.

 

Los investigadores también destacan la relación existente entre María y Joquín Barceló, exdirector del Centro de Desarrollo Turístico de Benidorm y uno de los presuntos testaferros. Los investigadores señalan que llama la atención que María, unos pocos días antes de la compra del coche, «se adeude un cheque bancario por importe de 100.000 euros en una de las cuentas bancarias de titularidad de Joaquín Barceló».

La UCO señala que Rosa Barceló, mujer del expresidente e investigada en el marco de la operación Erial, tendría un papel relevante tal y como se apuntó en los primeros informes. Barceló habría sido una pieza relevante en una trama en la que habría movido fondos desde la mercantil Costera del Glorio SL, en el epicentro de la trama, «en aparente beneficio de Zaplana y de ella misma», según los investigadores. Una parte significativa de estos fondos fue a parar a sus colaboradores pero otra terminó en manos de las herederas a través de las donaciones.

El fiduciario de Zaplana en Uruguay declaró haberle entregado 2,3 millones en siete años

Fernando Belhot, asesor financiero o fiduciario en Uruguay del expresidente de la Generalitat y exministro de Trabajo Eduardo Zaplana, declaró este pasado mes de enero como testigo a través de videoconferencia desde su país, dentro de la investigación por el caso Erial, y admitió haber administrado unos ocho millones de euros ingresados en distintas etapas y haber entregado al exjefe del Consell unos 2,3 millones a largo de los siete años de «colaboración» mantenida con él, la mayoría de ellos entre el 2016 y el 2017.

Así consta en el sumario del caso Erial, al que ha tenido acceso Europa Press, que incluye un escrito de Fiscalía Anticorrupción sobre esta declaración en la que se indica que Belhot mostró su interés en colaborar para esclarecer los hechos y firmó un documento en el que manifestó que gestionó como abogado parte del patrimonio de Zaplana en el extranjero a través de los investigados Joaquín Miguel Barceló (considerado su presunto testaferro) y Francisco Grau (asesor).

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