La UE extiende su sutil receta para desbloquear el «brexit»: un segundo referendo

Bruselas exige a Londres poner fin al caos político antes de pedir una prórroga al divorcio

El negociador de la UE para el «brexit», Michel Barnier, en presencia del eurodiputado británico Nigel Farage
El negociador de la UE para el «brexit», Michel Barnier, en presencia del eurodiputado británico Nigel Farage European Parliam

Bruselas / Corresponsal

Quieren un brexit, pero no el que la primera ministra británica, Theresa May, negoció con la UE. Quieren dar un portazo a la UE, pero sin asumir riesgos ni efectos secundarios. Quieren amortizar a May, a costa del futuro de su país, sin exponer su propio pellejo. En esas están los diputados británicos de Westminster. El texto del divorcio sigue secuestrado y sin visos de salir adelante a solo 15 días de decir adiós. La premier ya lo da por perdido y a Bruselas se le ha agotado la paciencia.

«Lo negociamos desde hace un año y medio. Es y seguirá siendo el único tratado posible», les advirtió este miércoles el negociador europeo, Michel Barnier. El galo no escondió su decepción por la segunda derrota consecutiva que encaja el acuerdo a manos del Parlamento británico a los que lanzó un mensaje claro: «El riesgo de que no haya acuerdo nunca ha sido tan alto. Puede haber incluso una salida accidental de forma desordenada. No debemos subestimar el riesgo y las consecuencias (…) Espero que entiendan bien lo que estoy diciendo, no podemos ir más lejos. Le toca al Reino Unido decir qué quiere hacer a partir de ahora», les advirtió.

Sobre la mesa de May está la opción de pedir una prórroga. Pero la UE no quiere conceder tiempo muerto si no hay un «motivo de peso» para ello. ¿Cuál podría ser ese motivo? La Eurocámara dio este miércoles algunas pistas al respecto. El líder de los populares europeos, Manfred Weber, apuntó en una dirección clara: un segundo referendo. «Desde el punto de vista democrático, lo más lógico sería volver a preguntar a los ciudadanos», deslizó el alemán. Su rival socialdemócrata, Udo Bullmann, se sumó a la receta para evitar el caos: «Si el Parlamento británico sigue bloqueando el acuerdo, hay que dar a sus ciudadanos una segunda oportunidad y dejar en sus manos la decisión (…) Lo que se juegan es su futuro, no el de los diputados».

Esa vía exigiría una prórroga larga, más allá de los dos meses que restan para las elecciones europeas. Si optan por ese camino, deberán concurrir a los comicios y reintegrarse en el Parlamento Europeo. «Estoy en contra de cualquier tipo de prórroga», manifestó el líder de los liberales, Guy Verhofstadt, temeroso de que el brexit acabe secuestrando las elecciones en la UE. El belga no quiere dar ni un día más a Londres para que sus parlamentarios sigan dando rodeos. O se van de la UE sin seguro de vida o ponen sobre la mesa un plan creíble y serio. «Miren a Londres, no a Bruselas en busca de respuestas», exclamó el portavoz comunitario, Margaritis Schinas.

Aunque Westminster decidiera refrendar sobre la bocina el texto «una prórroga técnica sería necesaria», admitió la presidencia rumana de la UE. Pero ese escenario cada vez se aleja más de la realidad. Tanto, que el Gobierno británico ya ha ideado su propio plan arancelario temporal postbrexit. Bruselas está analizando su letra pequeña para comprobar si cumple con las normas de la OMC.

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