Los escenarios de la UE ante el enroque de Londres

Bruselas se harta y exige a Theresa May aclaraciones ya

Portadas de la prensa británica sobre el bloqueo de Bercow a la votación del texto de May
Portadas de la prensa británica sobre el bloqueo de Bercow a la votación del texto de May

Bruselas / corresponsal

Nueve días. Es el tiempo que resta para la salida del Reino Unido de la UE. Una despedida que ha pasado de ser el escenario más indeseado a ser un auténtico alivio para algunas cancillerías europeas, exhaustas tras dos años de tediosas y tramposas negociaciones para sellar el divorcio británico. «La paciencia de la UE está siendo puesta a prueba (…) Estamos realmente agotados», denunció ayer el ministro alemán de Estado para Europa, Michael Roth. El calendario se echa encima. En Londres no desean abandonar el barco de la UE sin salvavidas, pero se resisten a aceptar largas prórrogas. Entonces, ¿qué quieren? ¿Qué salidas tiene May a este laberinto en el que se ha convertido el brexit? Estos son los escenarios alternativos al precipicio.

Revocar el «brexit»

Presión. La premier ha querido forzar a Westminster a votar a favor del acuerdo agitando el miedo. En esa línea, podría eludir la petición de una prórroga y optar por otra vía, mucho más temeraria: la de acudir a Bruselas el jueves para cambiar la fecha del brexit en las conclusiones políticas de la cumbre europea, un documento con fuerza legal. Para algunos, este «cambio sustancial» podría levantar las reservas del speaker John Bercow, en torno a una tercera votación del acuerdo sobre la bocina. Si a pesar de las prisas, los diputados rechazan de nuevo el texto, a May le quedaría en la recámara una última bala: revocar de forma unilateral el brexit.

Prórroga corta

Con argumentos. Aunque la UE prefiere que sea May la que eche el freno de mano al brexit, los Veintisiete están dispuestos a debatir mañana una eventual solicitud de prórroga. Eso sí, la petición deberá llegar acompañada de buenos argumentos. «Necesitamos una propuesta concreta sobre por qué y en qué contextos querrían una extensión», advirtió Roth. ¿Con qué excusa se podría conceder una tregua temporal? Es difícil imaginar que May puede lograr en menos de dos meses lo que no ha conseguido en dos años de negociaciones: disciplina en el Parlamento británico. El margen de tiempo sería tan estrecho que tampoco permitiría convocar elecciones o un segundo referendo antes de los comicios europeas de mayo, a las que tendrían que concurrir. Solo serviría para aplazar lo inevitable: Un brexit sin acuerdo.

Prórroga larga flexible

¿Un proceso político nuevo? La UE podría conceder hasta 21 meses a Londres. ¿De qué forma? Eso lo tendrá que resolver May a través de nuevas elecciones generales, un segundo referendo o su disposición a relajar las líneas rojas británicas. El negociador europeo, Michel Barnier, lo dejó ayer claro: cualquier extensión larga tendrá que estar ligada a «un proceso político nuevo». Si opta por esta última opción, la UE podría renegociar el texto de la declaración política. Si ese esfuerzo sería suficiente para superar el rechazo de los diputados más escépticos, es una incógnita. El mecanismo de prórroga larga también podría incluir una cláusula de salida para que Londres decida irse antes de consumir todo el tiempo muerto.

¿Qué condiciones impone la Unión Europea?

Tres requisitos. El primero es que May explique su hoja de ruta: «El tiempo no es una solución, es un método si hay una estrategia. El 29 de marzo llegará. Que los británicos no decidan nada significará que han optado por un no acuerdo», aseguró la ministra francesa de Asuntos Europeos, Nathalie Loiseau. La segunda línea de fuego es que no se renegociará nada del acuerdo y la tercera es que no habrá una nueva cumbre antes del 29 de marzo. «No tengo ningún apetito por entrar en discusiones abstractas sobre el brexit. Por favor, cumplan lo prometido», insistió Roth. España quiso poner el foco en la lección que se extrae de este piscinazo histórico: «Es extremadamente peligroso utilizar la democracia como medio para enfrentar a los ciudadanos a una elección a cara o cruz, una elección sometida al auge de los partidos ultranacionalistas».

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