El conserje que grabó a niñas en un colegio coruñés acepta 4 años de cárcel

Adquirió las cámaras con el DNI de un compañero para que lo culparan a él


A Coruña / La Voz

Diego Puente Sotelo tendrá que ingresar en prisión para cumplir los 4 años de condena que aceptó la semana pasada tras ser juzgado por segunda vez por instalar cámaras en los vestuarios femeninos del colegio coruñés Liceo La Paz. Ya lo había hecho en una ocasión, pero entonces se libró de la cárcel después de que los padres de las víctimas retirasen la acusación contra él.

En aquel primer proceso celebrado en enero del 2017, el exconserje del centro había sido juzgado por colocar cámaras en los vestuarios, captando a tres menores en las duchas. En un principio, la Fiscalía pedía que lo condenasen a cuatro años y medio de cárcel. El hombre reconoció ante el juez los hechos y aceptó el acuerdo alcanzado entre su abogado, el penalista Ramón Sierra, y la acusación pública, que ante el levantamiento de la denuncia por parte de los tutores legales de las víctimas no pudo hacer más que reducir la petición de pena para el procesado.

Este asumió un castigo de un año de prisión, cinco de libertad vigilada, someterse a un curso de educación sexual y no acercarse al colegio a menos de 100 metros.

Reincidente

Lejos de cumplir con el castigo, lo volvió a hacer. No se quedó quieto. Año y medio después fue de nuevo esposado. Por cometer un gravísimo error. Por contratar a un tercero para instalar nuevas cámaras en el centro, culpar a un excompañero y así poner en duda su culpabilidad. Para ello se hizo con documentación personal del trabajador a quien quería perjudicar para comprar con su DNI las nuevas cámaras. Luego contrató a un tercero y a la madre de este para que se encargaran de entrar en el colegio y dejar las cámaras en el vestuario.

En esta ocasión, la estrategia de Diego Puente consistió en poner pruebas falsas contra ese excompañero. Usó su documentación, que previamente le había sustraído, para utilizarla en la compra de los instrumentos de grabación. Descargó en la tarjeta de memoria de la cámara material pedófilo y contactó con una tercera persona para que dejara el aparato en el interior de una mochila en el centro educativo.

Como aquella cámara, que no estaba preparada para grabar, no fue descubierta, en octubre lo intentó de nuevo y adquirió, también con el DNI de su excompañero, dos cámaras más. Y volvió a contar con el mismo cómplice y la madre de este para dejarlas en el centro.

Cuando las cámaras fueron halladas, Diego Pérez se convirtió en el principal sospechoso. La policía entró en su casa y se encontró con la documentación de su excolega. Eso sí, su ordenador estaba libre de material pedófilo.

La semana pasada lo reconoció todo y aceptó su ingreso en prisión. También asumieron su culpa el joven y la madre de este que colocaron las cámaras en el centro; si bien no irán a la cárcel porque su condena es solo de 6 meses como colaboradores necesarios.

Diego Puente se encontraba hasta ahora en Mallorca y, según demostró su abogado, acudía a un curso de rehabilitación. Todo ello le ayudó para convencer al fiscal de que le redujeran la pena, quedando esta en 4 años, que ahora empieza a cumplir.

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