El dilema sin solución y la estrategia peligrosa de Casado

No hay buenas noticias para ninguno de los dirigentes que van desde el centro a la extrema derecha


La estrategia del gurú de Moncloa, Iván Redondo, parece estar dando sus frutos a pesar de todas las dudas que suscitaba en algunos de los propios asesores de Pedro Sánchez.

La idea de anunciar con mucha antelación la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevos comicios para aprovechar con descaro todo este tiempo haciendo campaña electoral desde el Consejo de Ministros funciona. De momento y a pesar de las críticas de la oposición, Sánchez sigue siendo el líder mejor valorado, muy por encima de sus cuatro principales adversarios. E incluso mejora su nota respecto a la encuesta de Sondaxe publicada a finales de febrero.

Si entonces obtenía un 4,63, ahora está en un 4,64. Un incremento mínimo, pero que demuestra que los votantes de izquierda no perciben por ahora que esa estrategia de los «viernes sociales» suponga un abuso que dañe su imagen. Por el contrario, es el líder del PP, Pablo Casado, quien parece no rentabilizar su giro a la derecha con el objetivo de dejar sin espacio a Vox. Una estrategia cuyo peligro ya ha sido detectado en los propios cuarteles de Génova, y que está siendo rectificada en los últimos días con ataques más directos a los de Santiago Abascal. El gran problema para Casado, sin embargo, es que los votantes del PP en el 2016 valoran mejor a Abascal que al líder popular. Y también los que votaron a Ciudadanos dan mucho mejor nota a Abascal que a Casado. Una situación que complica mucho la campaña del PP, que mantiene la duda entre dar un giro hacia el centro o tratar de crecer agrupando al sector más derechista apelando al voto útil. Pero lo cierto es que no hay buenas noticias para ninguno de los dirigentes que van desde el centro a la extrema derecha.

La errática estrategia del líder de Ciudadanos en los últimos días hace que Albert Rivera pase de un 3,63 en febrero a un 3,46. Y también Santiago Abascal cotiza a la baja con las polémicas protagonizadas por algunos de sus candidatos, pasando de un 2,99 a un 2,73. Pablo Iglesias, sorprendentemente, mejora cuando lleva meses sin aparecer en público. Habrá que ver el efecto de su reaparición.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

El dilema sin solución y la estrategia peligrosa de Casado