Recupera su casa okupada en A Coruña después de 3 años, se la quitan de nuevo... y termina en llamas

A inicios de marzo, Carlos Caramés, el propietario, logró desalojar su casa, pero antes de poder siquiera adecentarla se ha quedado ya sin ella


A Coruña

Carlos Caramés es el propietario de una vivienda unifamiliar ubicada en el número 27 de la avenida de Montserrat, en el barrio de Eirís, en A Coruña. El jueves por la noche un incendio arrasó casi la totalidad de la parte baja de la casa y el humo afectó gravemente a las estancias de todo el inmueble, en los tres pisos. Es el final de una historia lamentable con este inmueble. Lamentable para su propietario.

Tras el fuego, Caramés ni tan siquiera desea acercarse a su casa a pesar del gran sacrificio que hizo para levantarla. «Incluso emigrando a Nueva York», cuenta. Ahora dice que le da igual lo que ocurra: «Llevo más de tres años peleando verbal y judicialmente para recuperar mi propiedad, y todo es inútil».

Y es que desde el 2016 la casa estuvo okupada por distintos intrusos. «Salían unos y entraban otros, como en un desfile», dice casi entre lágrimas. Tuvo en sus manos tres sentencias judiciales de desalojo, «pero se iban cuando les daba la gana».

Caramés recibió una grata noticia en los primeros días de este mes. Carmen, la mujer que okupaba en ese momento la casa, lo llamó para decirle que había recibido una prestación de la Xunta, que iba a alquilar una vivienda y que le dejaba su casa. El día 7 le entregó las llaves.

Parecía que había llegado la solución. De hecho, Carlos contrató una empresa para retirar kilos y kilos de basura que dejaron, «tanto en el interior de la casa, como en el jardín y en la finca trasera». Era tanta la cantidad de escombros que fue necesario el uso de un contenedor de obra. «Me costaron 2.000 euros». Al mismo tiempo, Caramés llamó a un albañil. Su intención era tapiar las entradas y las ventanas. El profesional llegó a la casa tres días después de que Carmen, la última okupa, le entregase las llaves. Pero, sorpresa: cuando entró había otra pareja.

Carlos les rogó que se fuesen, pero le dijeron «que ya llevaban el tiempo reglamentario, unas 48 horas, y que nadie les iban a hacer salir si no era con una orden judicial». Llamó a la Policía Nacional: «Los agentes identificaron a la pareja y me dijeron que presentara denuncia... y lo hice, una vez más, y mientras mi propiedad seguía en manos de desconocidos e ilegales», subrayó. El jueves, sobre las 21.30 horas recibió una llamada. Era Carmen, la anterior okupa, que vive cerca. Le anunció que su casa estaba en llamas y que estaban los bomberos. Ahora, cansado y defraudado con la Justicia, delega desesperado en su abogado. Pide la actuación de la policía: «Sé que el incendio fue intencionado o por desidia, ya que la casa no tiene corriente», completa entre lágrimas.

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