Casado ningunea a Rivera al ofrecerle la cartera de Exteriores y Rivera le replica

Los populares tratan de aprovechar la oferta de coalición para reforzar el liderazgo en la derecha


Cuando falta un mes para que se celebren los comicios generales, y dieciséis días para que arranque la campaña, los posibles pactos poselectorales monopolizan ya el debate político y las estrategias de los partidos. El movimiento del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, de ofrecer abiertamente al PP un Gobierno de coalición para «echar» a Pedro Sánchez, confirma que el partido naranja apuesta definitivamente por tratar de frenar la sangría de votos hacia Vox y hacia el PP, aunque sea a costa de perder sufragios captados del ala más moderada del PSOE. La propuesta de Rivera ha sido acogida con escepticismo por Casado, que la considera una «estrategia táctica», pero el líder popular trató de aprovecharla para afianzar su liderazgo en el espacio de centroderecha. Consideró «una muy buena idea» la oferta de Ciudadanos, pero le reprochó que no quisiera hacerla efectiva antes de que se cerraran las candidaturas para evitar la dispersión del voto en circunscripciones en las que no tienen aspiraciones de lograr escaño, o formar una lista conjunta en el Senado para evitar que el PSOE obtenga la mayoría en la Cámara Alta. Frente a la pretensión de Ciudadanos de que ambos partidos asuman el compromiso previo de apoyar al que más escaños obtenga de los dos, Casado dio por hecho que el PP será el más votado y tiró de sarcasmo para rebajar las expectativas de Rivera. «Sería un magnífico ministro de Asuntos Exteriores. Si soy presidente del Gobierno será la propuesta que le haga», aseguró.

«No es tiempo de ir de sobrados»

La ironía de Casado no sentó bien en Ciudadanos, que acusó al líder popular de ir «de sobrado». «Si el señor Casado quiere seguir con sus bromitas, pues allá él», señaló el portavoz José Manuel Villegas. «Seguimos tendiendo la mano al PP», indicó la líder en Cataluña, Inés Arrimadas, que no obstante censura la «chulería» del popular. Anoche, en el programa El Hormiguero de Antena3, Albert Rivera ironizó con ofrecerle «un Ministerio de Universidades» a Casado, y ya más en serio, dijo que lo que tienen que hacer los españoles es votar.

En Génova consideran que la propuesta de Ciudadanos demuestra el nerviosismo de los liberales y también que, con ella, Rivera les ha dado «un arreón al centro» en un momento en el que lo que se está cuestionando es la derechización del PP por su acercamiento a Vox. Para reforzar su discurso del voto útil, los populares rechazaron también pactar con el PNV una hipotética investidura de Casado. Algo a lo que el portavoz, Aitor Esteban, respondió que lo que se dice en campaña «deja un poso difícil de revertir», y aseguró que su partido hablará «con el extremo más izquierdo y con el extremo derecho», incluido Vox, aunque advirtió de que, quienes abogan por la centralización, «cavan una zanja de acuerdos».

El PSOE también reaccionó. Los socialistas creen que Rivera les deja así todo el espacio del centro y refuerza su estrategia de alertar contra un pacto de las «tres derechas». Pedro Sánchez acusó a la derecha de «vetar» a su partido y «repartirse cargos ministeriales antes de que voten los españoles», e indicó que ese reparto es «mentira» y «un engaño», porque «Abascal, Casado y Rivera lo que están haciendo es opositar a ver quién es líder de la oposición» tras los comicios. La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, criticó la «radicalización» de Ciudadanos, con la que descarta un acuerdo. Pese a sus críticas, los socialistas siguen contemplando la posibilidad de pactar con Ciudadanos como su primera opción tras las elecciones, dado que formar una mayoría con los independentistas catalanes daría lugar a un Gobierno muy inestable.

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