Redacción

La tensión diplomática surgida a raíz de la petición del presidente Andrés López Obrador para que Felipe VI pida perdón por la conquista de México hace 500 años no cesa, aunque el Gobierno español intenta rebajarla. La polémica misiva en la que se recoge la exigencia ha sido publicada por el diario de ese país Reforma. En ella, López Obrador explicita que las disculpas han de admitirse en una ceremonia pública que tendría lugar en septiembre del 2021 al cumplirse 500 años de la conquista de México y 200 de la consumación de la independencia. Y plantea que se acuerde y redacte «un relato compartido, público y socializado de su historia común». Además, añade que «las actuales autoridades mexicanas elaboran un pliego de delitos que exhibirán ante el Reino de España antes de que finalice el año en curso».

La carta ha generado todo tipo de críticas. En España, ha logrado unir a Gobierno y oposición ?excepto a Podemos? contra el político mexicano, mientras en su país la oposición lo ha acusado de querer distraer la atención de los problemas internos usando como excusa la conquista española. En una encuesta realizada por el diario El Universal, más del 67% de los lectores que participaron (35.603) en el sondeo para conocer la opinión de los ciudadanos sobre la exigencia de su presidente valoran que el monarca no debe de pedir perdón, «porque la España contemporánea no tiene nada que ver con la de hace 500 años».

«Tema electoral»

«Este es un tema electoral al cien por cien y verdaderamente se me hace vergonzoso este tipo de peticiones cuando deberíamos estar viendo los temas importantes del país», aseguró Mauricio Kuri, del conservador PAN. Este senador, según recoge Efe, pidió al presidente que se ocupe de asuntos como la corrupción en la estatal Petróleos Mexicanos o de la adjudicación de obras. «Habría que revisar por qué está mandando la atención hacia otros temas en vez de estar viendo lo que ocurre en su Gobierno», insistió.

En la misma línea, Miguel Ángel Mancera, del progresista PRD, definió a López Obrador como «un presidente mediático» con habilidad para cambiar los temas de conversación. En el propio partido de López Obrador hay voces que discrepan con él. La senadora octogenaria Ifigenia Martínez, del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), se mostró muy sorprendida de la reclamación a España. «Ya nosotros superamos esa etapa y a mucho orgullo», aseguró, y agregó que «no cabe» ninguna disculpa de los españoles. Es más, añadió que «los ayudamos cuando lo necesitaron y estamos dispuestos a volver a hacerlo», en referencia a la acogida de exiliados republicanos de la Guerra Civil (1936-1939).

Mientras, el rey, de viaje de Estado en Argentina, llamó desde la ciudad de Córdoba a preservar la «hermandad» latinoamericana. En el marco del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, el nobel de Literatura Mario Vargas Llosa lamentó que López Obrador «no parezca informado de que las grandes matanzas de indios no fueron solo durante los años coloniales», sino que en algunos países se cometieron y han seguido tras la independencia. «No es un problema de los españoles de hoy, aquellos que se quedaron en España, sino que afecta fundamentalmente a los que vinieron y se quedaron aquí. Es decir, a los abuelos, bisabuelos y tatarabuelos de López Obrador y los míos y de millones de latinoamericanos que nos sentimos orgullosos de tener ancestros españoles y ser profundamente latinoamericanos», concluyó.

Desde el Gobierno se insistió en que la intención es no contribuir a elevar la tensión por este asunto, al que fuentes gubernamentales calificaron de «gesto inamistoso», aunque confían en que sea puntual. Por su parte, Pablo Casado devolvió el desafío a López Obrador y adelantó que de ser presidente organizará la conmemoración de la llegada de Hernán Cortés a México.

ANÁLISIS | DE LOS MAYAS A LA GUERRA DE TEXAS

Un país con un pasado turbulento y lleno de guerras

Uno de los reproches contra la demagogia oportunista de Andrés Manuel López Obrador sobre la exigencia a España de disculpas por el pasado colonial tiene que ver con la propia historia de México y su tormentoso pasado en materia bélica. El pueblo dominante hasta la llegada de Hernán Cortés a comienzos del siglo XVI era el de los mayas, conocido por su violencia extrema con la que imponía su control sobre otras etnias en Centroamérica para garantizarse la lealtad de esos vecinos y, sobre todo, el cobro de los tributos.

Prueba de ese carácter violento es uno de los hallazgos arqueológicos más relevante sobre la cultura azteca: la pirámide de cráneos de Tenochitlán, construida de forma cilíndrica a partir de 650 calaveras y otros miles de restos humanos por los mayas. El hallazgo en el 2017 de la singular construcción en las inmediaciones del Templo Mayor de Ciudad de México ponía imagen a una de las leyendas con las que los indígenas de la antigua Nueva España pretendían disuadir a Hernán Cortés y a sus soldados de su afán por conquistar el imperio maya. Fueron otras tribus enfrentadas, y sometidas, a este los que se unieron a los españoles para acabar con el régimen de terror y medio que algunos historiadores, como Inga Clendinnen, han llegado a comparar en sus trabajos con los nazis, por su brutalidad y el afán de aniquilar a otras tribus.

En los relatos sobre la odisea de Hernán Cortés hay documentados numerosos episodios de violencia por parte de los mayas y la presencia de los conquistadores permitió acabar con el terror de las tribus locales.

Masacres en Texas

Tras siglos de paz, una vez proclamada la independencia por parte de México, el país centroamericano protagonizó algunos episodios lamentables por su violencia durante la llamada guerra de Texas, en la que sobresale la masacre de Goliad. El 27 de marzo de 1836, tras días de intensa batalla, el general Santa Anna ordenó fusilar a 322 rebeldes texanos que pretendían declarar la independencia de ese Estado. Los asesinados se habían rendido previamente y muchos de ellos, casi un tercio estaban heridos antes de ser liquidados a sangre fría.

Días antes se había producido la cruenta batalla de El Álamo, en la que entre doscientos y trescientos voluntarios causaron enormes daños personales al Ejército mexicano que los asediaba. Tras la toma de la antigua misión, solo hubo dos supervivientes que relataron como algunos de sus compañeros fueron también fusilados por Santa Anna.

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López Obrador diseña un pliego de delitos e insiste en un perdón público del rey