Pablo Iglesias promete un referendo en Cataluña y sugiere pactar con Sánchez

El Gobierno dice que no traspasará esa «raya roja» pero el PP ya habla de un plan entre Podemos, PSOE y secesionistas


Santiago / La Voz

La idea lanzada por el secretario del PSC, Miquel Iceta, sobre la posibilidad de plantear la independencia de Cataluña si el 65 % de los catalanes la apoyaban, no solo dio alas al presidente Torra, que se apuró a ofrecer un pacto al PSOE bajo esas premisas, sino también a Podemos, dispuesto a plantear un referendo en Cataluña y a presionar con esa propuesta al PSOE para que se defina al respecto.

Pablo Iglesias, en una entrevista en la Cadena Ser recogida por Europa Press, lanzó la idea. A su entender, una «solución democrática» para el problema catalán sería realizar un referendo en la comunidad, obviando que la cuestión afecta a todo el Estado español y no solo a Cataluña. Por ello, volverá a incluirlo en su programa electoral, aunque no planteando solo la cuestión de la independencia, porque el secretario general de Podemos cree que si esa palabra va en la pregunta, el resultado queda cuestionado. Justificó su propuesta en que el 80?% de los catalanes son partidarios de esa consulta, de tal manera que si Podemos la recogía en su programa, lo que hacía era reflejar «lo que piensa el 80 % de los catalanes».

Pero Iglesias es consciente de que, para realizar el referendo, necesita apoyos, porque «uno no puede obcecarse con su propuesta, debe haber mayoría». ¿Y en quien pensó el líder de la formación morada a la hora de buscar aliados? En el PSOE, echando mano de las polémicas declaraciones que Iceta había hecho la víspera. Por eso Pablo Iglesias le pidió a los socialistas que se aclaren al respecto y que digan si son o no partidarios de la consulta, teniendo en cuenta que el secretario del PSC «dice ahora que sí».

Iceta e Iglesias colocaron el tema catalán en la portada electoral, y al Gobierno no le quedó más remedio que afrontar la polémica en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. La ministra portavoz, Isabel Celaá fue, en todo caso, contundente, y dijo que había una «raya roja» que el Ejecutivo no estaba dispuesto a traspasar ni siquiera en el caso de necesitar los votos de los independentistas para la investidura: el referendo de autodeterminación. Celaá añadió que no existe el derecho de autodeterminación que reclaman los independentistas. En clara desautorización a las palabras de Iceta, la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, recordó que el secretario del PSC ya había corregido sus declaraciones y aseguró que el proyecto socialista se había colocado siempre fuera del secesionismo y a favor del sistema constitucional y estatutario, en los que no cabía el referendo. Batet quiso zanjar la cuestión diciendo que lo que tenían que hacer el Gobierno y las demás instituciones era trabajar para mejorar la convivencia en Cataluña, con una sociedad «más dividida y fracturada que hace unos años».

Casado y los futuros socios

No tardó el PP en tratar de sacar provecho de la polémica. En un acto en Palencia, el líder de los populares dijo no sentirse sorprendido por la propuesta de Iglesias respecto al referendo, pero sí de que el presidente del Gobierno tenga al líder de Podemos como «su futuro socio». «Hoy hemos conocido que Pablo Iglesias incluye en su programa electoral la independencia de Cataluña», dijo. Y en su razonamiento añadió que, para ese fin, Miquel Iceta ya había desvelado «la hoja de ruta», que era «volver a pactar con los independentistas y apostar por la vía unilateral del derecho a decidir». Por eso, si el PSOE, Podemos y los independentistas tienen un plan, «el 28 de abril tenemos que evitar que en los próximos cuatro años» se avance en ese objetivo, dijo. Ciudadanos se sumó también a las críticas.

Seguirá llamándolos presos políticos

Si bien Iglesias se mostró siempre partidario de que los catalanes se queden en España, matizó que, quizás, habría que hacerlo «con un encaje diferente". En su particular visión del problema de Cataluña, Pablo Iglesias desafió el último mandato de la Junta Electoral Central, que prohibió el uso de términos como «presos políticos», ya que aseguró que él los iba a seguir llamando así.

Salario mínimo en los 1.200 euros

Por otra parte, el secretario de Economía de Podemos, Nacho Álvarez, aseguró en una entrevista en Europa Press que la formación morada incluiría en su programa electoral la propuesta de subir el SMI hasta los 1.200 euros a lo largo de la próxima legislatura. Álvarez insistió, además, en la necesidad de derogar la reforma laboral y crear un nuevo marco «que prime el convenio sectorial sobre el de la empresas».

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