Puigdemont se quedaría sin escaño en el Parlamento Europeo

El PSOE afianza su victoria a menos de dos meses de las elecciones europeas, según la proyección de votos de la institución


Bruselas / La Voz

Los socialistas españoles siguen ganando músculo político a menos de dos meses de las elecciones europeas. El partido de Pedro Sánchez se afianza como primera fuerza en los sondeos publicados esta mañana por el Parlamento Europeo. La institución estima que el Psoe lograría 19 escaños (28.8% de los votos) en la Eurocámara, uno más que hace un mes y cinco respecto a los que obtuvo en los comicios del 2014. Si se confirman los sondeos, la delegación española pasaría a ser la formación socialdemócrata más poderosa del Parlamento Europeo, por delante de la alemana y la italiana.

La carrera hacia las urnas está siendo muy desigual. Mientras los socialistas agrandan mes a mes la distancia que les separa de sus rivales, formaciones como Ciudadanos y Vox se van desinflando.

El clima de crispación política en España y el afán por avivar las brasas del conflicto catalán están pasando factura a las dos formaciones. Los liberales de Albert Rivera serían cuarta fuerza con 9 escaños (15.1% de los votos), dos asientos menos que lo estimado hace un mes, pero siete más respecto al 2014, cuando la formación todavía no se había consolidado en el paisaje político español. Los ultraderechistas irrumpen por primera vez en la Eurocámara y lo hacen con 5 escaños (8.4% de los votos), dos menos respecto al último sondeo. Como anticiparon fuentes parlamentarias, el partido de Santiago Abascal da muestras de haber alcanzado su techo de voto a principios de marzo.

El Partido Popular (PP) se ha atrincherado en segunda posición, entre aguas. La formación capitaneada por Pablo Casado es incapaz de subir de los 13 escaños (20.3% de los votos) de hace un mes, un resultado decepcionante para los conservadores, quienes en las elecciones europeas del 2014 obtuvieron 16 asientos en el hemiciclo. Ni el giro a la derecha de la campaña ni sus escaramuzas con Vox le han servido para recuperar el voto emigrado a la formación ultra que, a pesar de concurrir a los comicios, propugna acabar con el proyecto europeo.

La coalición entre Podemos e Izquierda Unida apenas experimenta cambios. Las luchas intestinas dentro de la formación liderada por Pablo Iglesias y la crisis abierta con sus confluencias en regiones como Galicia no les pasa factura en los sondeos que otorgan a la plataforma 10 escaños (15.6% de los votos), uno más que hace un mes y uno menos respecto al 2014.

 Tres escaños nacionalistas

Los sondeos del Parlamento incluyen por primera vez a la coalición de nacionalistas catalanes, vascos y gallegos, Ahora Repúblicas. La plataforma integrada por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), EH Bildu y el Bloque Nacionalista Galego (BNG) sería sexta fuerza con 3 escaños (4.6% de los votos). La proyección electoral no muestra grandes cambios respecto al 2014, cuando estas fuerzas concurrieron bajo otras siglas. Las campañas por «el derecho a decidir», la liberación de los líderes independentistas y la consecución de la República Catalana no le han granjeado a ERC los resultados que esperaba la formación que mantendría un nivel de apoyo similar al de antes del estallido del conflicto en Cataluña (2 escaños).

 El expresident no entra

A quien tampoco le están tratando bien los sondeos es al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. El político reclamado por la justicia española no ha sido capaz de convencer con sus discursos victimistas al electorado, que le sigue dando la espalda. Su formación solo obtendría el 1% de los votos, lo que se traduce en cero escaños. El autoproclamado líder de los independentistas catalanes se quedaría sin asiento en el hemiciclo.

El patriotismo es una virtud, la cerrazón nacionalista es un veneno peligroso, advertía en septiembre del 2018 el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker. Sabía bien de lo que hablaba. El luxemburgués tenía los ojos puestos en el inquietante avance de la ultraderecha y los movimientos eurófobos en la Unión Europea (UE), donde el virus populista se ha contagiado sorteando fronteras e idiomas.

Dentro de la Eurocámara la enfermedad ha gangrenado buena parte del tejido político tradicional. El bipartidismo se hace trizas, pero resiste. Según un sondeo publicado esta mañana por el Parlamento Europeo, conservadores y socialdemócratas han logrado frenar el desplome de cara a las elecciones europeas. Han tocado suelo y remontan. El PPE seguiría siendo la principal fuerza con 188 escaños, siete más que hace un mes, pero 24 menos que en el 2014. Los socialdemócratas quedarían rezagados en segunda posición con 142 asientos, 42 menos que en los últimos comicios.

La caída de los partidos tradicionales alimenta a otras fuerzas europeístas. Los liberales de ALDE, claves para romper la baraja en muchas votaciones parlamentarias, ganarían 11 escaños, hasta los 72. Los Verdes sumarían 15 asientos más, hasta los 51 y la extrema izquierda (GUE) obtendría 21 escaños adicionales a los 28 que hoy conserva.

La radiografía por países deja un panorama dominado por la inestabilidad. En Francia se batirán en un duelo muy reñido los liberales del presidente, Emmanuel Macron, y los ultraderechistas de Marine Le Pen. En Italia imperan sin contrapesos la xenófoba Liga Norte y los antisistemas del Movimiento Cinco Estrellas a costa de los socialdemócratas, que pierden 13 escaños. Alemania es la única que mantiene a raya a los euroescépticos, tercera fuerza tras conservadores y socialistas.

Pulso ultra

El zarpazo eurófobo en las elecciones europeas es seguro. De nada han servido las voces de alarma ni las maniobras de última hora para recuperar la confianza perdida de la ciudadanía. Eso es lo que se desprende del sondeo, que concede a las fuerzas -en mayor o menor grado- euroescépticas hasta 144 escaños de los 705 del hemiciclo. Lo más llamativo es el avance de los partidos de ultraderecha, cuarta fuerza con más peso en la Cámara. La Europa de la Libertad y las Naciones (ENF) obtendría 61 escaños, 23 más de los que obtuvo en el 2014. La cabeza tractora del movimiento ya no es la Regrupación Nacional (antiguo Frente Nacional). El partido de la francesa Marine Le Pen ganará 6 escaños más hasta los 21, según los sondeos, pero el testigo lo tomará la xenófoba Liga Norte italiana. El partido de Matteo Salvini se propulsaría hasta los 27 escaños, de los 6 actuales, convirtiéndose en la segunda fuerza más poderosa del hemiciclo tras los conservadores alemanes de la CDU de Angela Merkel (33 escaños).

En esa carrera por demostrar quién es más euroescéptico no se han querido quedar atrás los partidos de la Europa de la Libertad y Democracia Directa (EFDD), que pasarían de los ocho a los 30 escaños. El motor de propulsión será el AfD alemán, quien defiende el fin del euro, pasaría de enviar a un solo eurodiputado a disponer de 10 asientos en el Parlamento Europeo. 

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