Sánchez se apoya en independentistas para sacar adelante sus decretos leyes

El PNV rasca a última hora un compromiso de Moncloa para ganar transferencias


Madrid / La Voz

Sánchez volvió a recurrir este miércoles a los mismos aliados que le auparon al Gobierno durante la moción de censura, solo que esta vez recurrió a su fórmula concentrada. 

El Gobierno logró convalidar por la mínima los seis decretos leyes que llevó ante la Diputación Permanente, un órgano del Congreso formado por una selección de 65 diputados y pensado para reunirse y decidir ante situaciones de emergencia o de extrema necesidad al que convocó para materializar los viernes sociales que vino impulsado desde Moncloa a lo largo de las últimas semanas. La votación resultó tan ajustada que, a diferencia de lo que sucedió el día que acabó destronando a Rajoy, el voto de la parlamentaria de Bildu resultó totalmente decisivo, como se pavoneó su coordinador general, Arnaldo Otegi, cuando desveló que votarían a favor.

Otegi, que en su día fue condenado por la Audiencia Nacional a diez años de cárcel por formar parte de la cúpula de ETA, admitió que «en las últimas horas» no le habían parado de entrar llamadas a su teléfono desde Moncloa para pedirles su trascendental voto: «Si se han pasado las últimas horas llamándonos continuamente, lo que está claro es que ya tenía atado el sí con otros», comentó.

Desde la oposición denunciaron el acercamiento de Pedro Sánchez con los herederos de Herri Batasuna. «¿Hasta dónde llega la indignidad de un Gobierno que necesita implorar a un proetarra como Otegi que le salve sus decretos para hacer campaña electoral?», denunció el líder del PP, Pablo Casado

El caso es que Bildu dijo sí y Sánchez pudo sacar adelante los seis «decretazos» impulsados desde el escaparate de la Moncloa una vez convocadas las elecciones: el de la estiba, que contempla ayudas por 120 millones de euros para prejubilaciones y bajas voluntarias en los puertos; el que regula los contratos de alquiler, el que recupera el subsidio de desempleo para mayores de 52 años; el que tipifica un aumento progresivo de los permisos de paternidad, el que faculta a los ayuntamientos y a comunidades autónomas con superávit reinvertir ese dinero en gasto social, tan reclamado desde la Xunta; y el que determina el plan de contingencia ante una salida abrupta del Reino Unido de la UE. El PP rechazó todos al considerarlos meramente electoralistas, cheques sin fondo. «Los viernes negros serán el preludio de los lunes al sol», lamentó el diputado popular Carlos Rojas. 

Ciudadanos se sube al carro

En los tres últimos de estos decretos, es decir, superávit, paternidad y bréxit, los socialistas lograron también el apoyo de Ciudadanos, que, conscientes de que iban a ser aprobados, decidieron subirse al carro y seguir proyectando que ocupan esa posición del centro del tablero político que tanto defienden.

Pero a Sánchez ya le daba igual el posicionamiento de Rivera. Los votos de los diputados socialistas y de Bildu sumaron 33 -la mitad más uno de esta mini Cámara que es la Diputación Permanente- al unirse al de los parlamentarios de Unidos Podemos, los independentistas catalanes (PDECat y ERC), Compromís y el PNV, que, como suelen tener de costumbre, trataron de darle emoción al asunto. A lo largo de toda la jornada pusieron en duda el sentido de su voto en dos decretos, una táctica que les ha dado grandes resultados para arrancar cuantiosos pellizcos de última hora a lo largo de la pasada legislatura. 

El PNV siempre arranca algo

Volvió a funcionar. El portavoz de la formación nacionalista en el Congreso, Aitor Esteban, manifestó al término de la jornada que durante esas negociaciones de última hora le habían conseguido arrancar a Sánchez un gesto de «buena voluntad» en materias de transferencias al País Vasco. «Hemos apreciado síntomas de activación y compromiso en el Gobierno español que confiamos se traducirán, en breve, en acciones concretas», comentó. 

Al presidente del Gobierno le llovieron críticas por el hecho de impulsar medidas en plena precampaña y hacerlo mediante la figura del decreto ley, reservada para casos de emergencia. «El poder legislativo no ha existido», afeó la diputada de C’s Patricia Reyes al Gobierno, un Ejecutivo al que acusó de «ningunear» a la Cámara Baja tras impulsar por esta vía el 100% de sus medidas.

En los poco más de nueve meses que lleva instalado en Moncloa, Sánchez ha recurrido 41 veces a este recurso, convirtiéndose en el presidente del Gobierno que, proporcionalmente, más ha abusado del decretazo en la historia de la democracia española. 

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