La situación política que deje el 28A también inquieta fuera de España

Preocupa la inestabilidad, la llegada de la extrema derecha y el independentismo


Es tal la intensidad de la batalla política española que, a menudo, se olvida que el 26 de mayo también hay elecciones europeas. A los países socios les pasa lo mismo, inmersos en sus problemas, en las consecuencias del brexit y en el auge de la eurofobia y de las corrientes antimigratorias. Pero los vaivenes de la política en España y sus consecuencias en un escenario internacional cambiante preocupan a los dirigentes internacionales y ocupan espacios en la prensa extranjera, que se centra, sobre todo, en el resurgir de la extrema derecha y los coletazos del franquismo, en el pulso catalán y en las crisis de liderazgo que dificultarán la asunción de pactos estables.

Alemania

Teme la entrada de Vox en el Parlamento. Para la emisora de radio Deutschlandfunk, Pedro Sánchez ganó puntos con su política social en medio de un discreto crecimiento económico, si bien la cadena destaca que el presidente del Gobierno ha sido castigado por la derecha tras querer exhumar los restos de Franco y, sobre todo, dialogar con los independentistas, un proceso que sí se sigue en Berlín con mucha atención. A los políticos y medios germanos les preocupa que PP y Ciudadanos puedan formar una coalición junto a los ultraderechistas de Vox, que entrarían por primera vez en el Parlamento español. Conviene recordar que Angela Merkel hizo todo lo posible por imponerle un cordón sanitario al partido de extrema derecha AfD, que quedó tercero en las elecciones generales del 2017. Por ello no es de extrañar que para la conservadora canciller alemana, esta fórmula sea la más inquietante. «La cuarta economía de la eurozona se enfrenta a tiempos difíciles», destaca el semanario Der Spiegel.

Bélgica

Espera templar los ánimos con España tras la crisis abierta por acoger a Puigdemont. ¿Qué espera Bélgica de las elecciones españolas? Nada, para ser francos. El país está inmerso en su propio microcosmos político. El Gobierno se encuentra en funciones desde el 21 de diciembre, tras la dimisión del primer ministro, Charles Michel. Los belgas acudirán a las urnas el 26 de mayo, cuando están convocadas elecciones federales, regionales y europeas. Con tanto comicio no es de extrañar que la atención esté puesta en casa. Solo hay un factor que puede hacer tornar los ojos de Bélgica hacia España: el recrudecimiento del conflicto catalán. La huida de los líderes independentistas y el refugio prestado por la N-VA, principal fuerza política de Flandes, a Puigdemont, causó urticaria en algunos segmentos del Gobierno belga, temerosos de que la crisis catalana acabase contagiando a un país que tiene que lidiar con sus propias tensiones separatistas entre flamencos (neerlandófonos) y valones (francófonos). En nada puede favorecer a Bélgica que las elecciones españolas alumbren un Ejecutivo favorable a endurecer la mano en Cataluña, así que tendrán que mantener un equilibrio entre acomodar a los separatistas y evitar un nuevo conflicto diplomático con Madrid.

Reino Unido

Unas elecciones difíciles de predecir. El diario que más énfasis pone en los comicios del 28A en España es el económico Financial Times. Destaca la lucha de C’s por «la integridad de la nación» y la «España inquebrantable de los principios constitucionales que nadie destruirá». El diario también menciona teorías de analistas que ven un veto contra Pedro Sánchez como «arriesgado pero racional». David Gardner, responsable de Asuntos Internacionales en el FT, también hace un análisis sobre el ascenso de la extrema derecha y el independentismo. Por todo ello, a su entender, los resultados de las próximas elecciones son «difíciles de predecir». The Guardian, por su parte, resalta el conflicto en el que se encuentra inmerso Sánchez, que puede necesitar de los independentistas catalanes para gobernar a costa de perder votos en otras regiones «que quieren preservar la unidad del territorio».

Portugal

El primer ministro, el socialista António Costa, tiene gran sintonía con Pedro Sánchez. Al sur del Miño todo lo que tiene que ver con España se sigue atentamente, como ocurre con la campaña electoral. El jefe del ejecutivo, el socialista António Costa, pertenece a la misma familia política del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, con el que mantiene una estrecha relación. Pero las alianzas van más allá del espacio socialista. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, participó en Lisboa en varios actos de su partido «hermano» en Portugal, el Bloco de Esquerda, y mantiene una excelente relación personal con sus dirigentes, por lo que no sería de extrañar que su líder, Catarina Martíns, participe en algún acto electoral de Podemos.

Italia

La incógnita sobre la alianza entre la Liga de Salvini y Vox para las europeas. Italia tiene sus propios problemas, pero al ministro de Interior le interesa expandir su política antimigratoria y euroescéptica entre sus socios de extrema derecha, como Marine Le Pen. Pero en el encuentro que la líder francesa y Matteo Salvini mantuvieron en París no se incluyó a Vox entre la veintena de fuerzas que el dirigente de la Liga espera reunir para «el inicio de una nueva Europa», si bien Salvini reconoció que encuentra «muchos puntos de acuerdo» entre su ideario y el de Vox y que sigue «con extremo interés» lo que pasa en España.

Estados Unidos

España frustra su liderazgo en Europa por su inestabilidad política. Tras repasar la actual situación política en España, con la crisis independentista y el auge de la extrema derecha, The New York Times evita comparar a España con Italia porque, a su entender, cualquier pacto que surja de las elecciones, «lo más probable es que sea proeuropeo». El prestigioso diario lamenta que la inestabilidad política haya frustrado el liderazgo que se le presuponía a España por su clara postura a favor de la Unión Europea.

Francia

Unas elecciones anticipadas bajo «la sombra de Franco». Para el diario francés Le Monde, la decisión de Pedro Sánchez de exhumar los restos de Franco marcará la campaña electoral. A su entender, la «sombra de Franco» planeará sobre las elecciones y permitirá a los socialistas ocupar el espacio de izquierdas, junto con Podemos, frente al bloque de la derecha, formado por el Partido Popular, Ciudadanos y Vox.

Con información de Susana Luaña, Patricia Baelo, Cristina Porteiro, Rita Á. Tudela y Begoña Íñiguez

La inestabilidad del país está garantizada

Gonzalo Bareño

El mercado y la Unión Europea recelan tanto de un Gobierno Frankenstein como de uno que dependa de los apoyos de Vox

Pocas veces, por no decir ninguna, se ha enfrentado España a unas elecciones con tan malas perspectivas políticas como las que aguardan tras el 28 de abril. Gane quien gane, y gobierne quien gobierne, si hay algo asegurado en este momento es que, en caso de que se logre formar Gobierno, será sin duda el más inestable de la democracia. Una situación que, al margen de elevar el grado de crispación política hasta grados desconocidos, puede lastrar las perspectivas económicas de España por la falta de confianza de los mercados internacionales.

Descartado prácticamente que el PSOE, aunque tiene la victoria prácticamente asegurada, pueda gobernar en solitario con Unidas Podemos, lo que tampoco sería un Gobierno precisamente estable, el escenario de tener que gobernar con un conglomerado de partidos independentistas en pleno shock tras la sentencia del procés y con una izquierda incluso más atomizada de lo que lo está en la actualidad por la destrucción de varias de las confluencias de Podemos, generaría una situación de fuerte inestabilidad política y económica. Los supuestos socios de Sánchez no solo se lo pondrían complicado, sino que competirían entre sí, convirtiendo cada votación en el Congreso en un calvario imprevisible para el Gobierno.

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