Logran eliminar en un modelo animal el cáncer de páncreas más agresivo

Es la primera vez que se observa la regresión completa del tumor en un ensayo experimental


redacción | la voz

El cáncer de páncreas es de los de peor pronóstico. Pero dentro de los subtipos que existen de este tumor, el adenocarcinoma ductal de páncreas o ADP ses uno de los más agresivos y uno de los más resistentes a los tratamientos de medicina personalizada o inmunoterapia, por lo que su curación se limita prácticamente a aquellos casos en los que se puede eliminar quirúrgicamente. Y esto solo ocurre entre un 10 % y un 20 % de los supuestos. 

Un tratamiento específico para este tumor aún está lejos, pero un estudio del grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), liderado por Mariano Barbacid, ha demostrado en un modelo animal que sí es posible frenarlo. En un trabajo publicado en Cancer Cell han observado la regresión completa de los adenocarcinomas ductales pancreáticos avanzados mediante la inhibición combinada de una proteína, la quinasa c-RAF, y un receptor celular, el Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico (EGFR en sus siglas en inglés). El proyecto fue financiado por la Fundación Científica de la Asociación Española contra el Cáncer.

El equipo del CNIO desarrolló en los últimos cinco años una nueva generación de modelos de ratón genéticamente modificados que permitieron, por un lado, evaluar el efecto terapéutico de dianas moleculares en ratones portadores de tumores avanzados y, por otro, identificar posibles efectos tóxicos al eliminar o inhibir estas dianas de forma sistemática en todo el organismo.

Los investigadores, en principio, enfocaron su trabajo en eliminar de forma aislada el receptor celular y la quinasa, pero los resultados fueron negativos en ambos casos. Fue entonces cuando cambiaron de estrategia y decidieron analizar si era posible inducir un efecto terapéutico que las eliminase de forma simultánea. Y fue lo que consiguieron, de tal modo que comprobaron en un  modelo de ratones que un importante porcentaje de tumores de alto grado no solo dejaba de crecer, sino que a las pocas semanas desaparecían por completo. Hasta ahora nunca se había observado la regresión completa de cáncer de páncreas avanzado en ningún modelo experimental.

La eliminación combinada de EGFR y c-RAF solo produce toxicidades que consisten en una dermatitis fácilmente controlable. Por esta razón, se probó esta terapia en ratones inmunodeficientes con diez modelos de cáncer de páncreas obtenidos de pacientes. Nueve de ellos dejaron de proliferar en ausencia de la proteína y la quinasa, un paso previo esencial para el desarrollo de ensayos clínicos.

Sin embargo, transferir estos resultados a la clínica no será ni mucho menos fácil y queda todavía mucho tiempo por delante. Actualmente no existen inhibidores capaces de bloquear la actividad de c-RAF en este tipo de tumores. Y, si existieran, resultarían demasiado tóxicos, por lo que no es posible reproducirlos farmacológicamente. Pero la aplicación de una nueva química, denominada Degron Chemistry o química de degradación, sí podría permitir plantearse la posibilidad de conseguir -por inhibición del receptor celular, y por degradación de la quinasa- resultados análogos en investigación clínica. Es la esperanza de los científicos.

Aunque el cáncer de páncreas representa actualmente el 2,2 % de todos los nuevos casos de cáncer, es ya la tercera causa de muerte, solo por detrás de los tumores de pulmón y colon. Pero en el 2030 podría convertirse en la segunda causa de muerte, por delante del de colon.

Una aguja para quemar el tumor del cáncer de páncreas más letal

r. r. garcía

El hospital Vall D'Hebron realizó la primera operación en España

A María José apenas le quedaban opciones. «Me daban unos seis meses», dijo. Fue diagnosticada de un adecarcinoma de páncreas localmente avanzado, la variante considerada de peor pronóstico entre los tumores de páncreas, que a su vez es el cáncer más temido, con escasas opciones de tratamiento. No es operable porque la intervención quirúrgica afecta a las arterias y a las venas mayores. Tampoco es eficaz la quimio o la inmunoterapia, porque los adenocarcinomas están escondidos en el estoma, una red de células que protege y nutre a las tumorales. Solo tenía una alternativa: someterse a un ensayo clínico pionero, Pelican, en el que participan 18 hospitales europeos. Y el Vall d’Hebrón de Barcelona era uno de ellos. Se le ofreció ser intervenida con una nueva técnica que consiste en utilizar una aguja que pincha el tumor y que permite abrasarlo y destruirlo mediante calor. María José aceptó y ahora, cinco meses después de la actuación, dice encontrarse «muy bien» y hacer una vida normal.

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