Cuidado, Airbnb permite a los anfitriones instalar cámaras en sus alojamientos

La letra pequeña de la plataforma contempla la presencia de estos dispositivos en zonas comunes, como salones o cocinas, y siempre con previo aviso, pero en las redes sociales proliferan las denuncias sobre aparatos espías


«La seguridad y privacidad de nuestra comunidad es nuestra prioridad. Airbnb tiene estrictos estándares sobre dispositivos de vigilancia en los alojamientos y nos tomamos muy en serio cualquier aviso de violación de estos estándares. Ha habido más de 500 millones de llegadas de huéspedes a alojamientos anunciados en Airbnb y hasta el momento los incidentes negativos han sido extremadamente raros». Desde la plataforma le quitan hierro al asunto: no es un obstáculo de gran calado, de hecho, la compañía es clara en sus términos y condiciones al respecto, pero la desinformación, sumada a la proliferación de denuncias en las redes sociales -no son muchas, pero sí suficientes; sobre todo, muy ruidosas-, han puesto en alerta a sus usuarios, que acaban de descubrir que los anfitriones tienen derecho a instalar cámaras en sus alojamientos.

Airbnb permite a los dueños de las viviendas, pisos y habitaciones que se anuncian en su plataforma colocar en ellos dispositivos de vigilancia. No es una medida nueva; siempre ha aceptado esta práctica, pero la mayoría de sus usuarios no lo sabía. La compañía contempla esta posibilidad bajo previo aviso, y siempre y cuando las cámaras estén situadas en zonas comunes, como salones o cocinas, «nunca en los espacios privados del alojamiento, como baños, dormitorios y otros espacios de descanso», explican. «A principios del 2018, lanzamos una nueva herramienta para que los anfitriones pudiesen informar fácilmente y de manera visible sobre cualquier dispositivo de vigilancia en sus casas -apuntan-. Al crear o editar un anuncio, si selecciona que tiene un dispositivo en su hogar, esta información se incluye de manera automática en las reglas de la casa que ve el huésped y que debe leer y aceptar antes de hacer una reserva». ¿Qué les llevó a tomar esta medida?

A finales de noviembre del 2017, un mensaje en Twitter denunciando la presencia de cámaras escondidas en detectores de movimiento en uno de los pisos anunciados en Airbnb fue compartido por más de 20.000 personas. El tuit no solo exponía la situación, con imágenes que daban fe de lo relatado, sino también sus consecuencias: el anfitrión fue sancionado y al huésped se le reembolsó su dinero.

Un mes antes, una pareja estadounidense había descubierto un dispositivo en un detector de humo en la habitación principal de la casa en la que se alojaba en Florida. Ya en el 2015, la plataforma había recibido una queja alertando de un aparato activo en su alojamiento en Montreal.

A principios de este año, el tema resucitó en foros y redes. El detonador fue el testimonio de un usuario que revelaba haberse tropezado en una esquina del salón del piso en el que pasaba sus vacaciones familiares con un aparato que emitía una luz extraña: «Inmediatamente lo desenchufé. No creo que hiciésemos nada particularmente raro frente a él, pero es probable que mi hijo de dos años corriese desnudo por su área de visión, cercana al baño». La queja, ante la que finalmente la plataforma claudicó, rizó el rizo al plantear un supuesto ambiguo: la cámara no estaba colocada en una «zona privada», pero su presencia no estaba especificada en el anuncio. Mantiene este huésped, por experiencia propia, que si alguien da con un dispositivo espía en un dormitorio, contará con el apoyo incondicional de Airbnb; no así si este está en la sala de estar, aunque el dueño del inmueble haya pasado por alto comunicarlo.

Los matices son delicados. ¿Responde Airbnb de la misma manera ante ambas infracciones? En su web se recoge con claridad la exigencia de informar sobre «cualquier dispositivo de vigilancia instalado en sus alojamientos», en el interior o el exterior, incluso aunque no esté conectado o encendido. «Si el anfitrión informa cuando ya haya confirmado una reserva, el huésped podrá cancelarla sin penalizaciones y recibir un reembolso. Asimismo, Airbnb podrá aplicar una penalización al anfitrión». Especifica, además, a qué aparatos concretos se refiere: «Cualquier mecanismo que pueda utilizarse para capturar o transmitir audio, vídeo o imágenes: cámaras WiFi, cámaras para la supervisión de niñeras, webcam en monitores, monitores de bebés o teléfonos inteligentes con funciones de grabación de vídeo y audio».

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