La «huerta» española de Marte

La planta piloto MELiSSA ha cumplido diez años con su objetivo más cerca: conseguir que las colonias humanas puedan ser 100% autosuficientes cuando lleguen al planeta rojo


redaccion

Poder vivir en Marte durante años sin depender de la Tierra. Para que los seres humanos puedan llegar al planeta rojo (o establecerse en la Luna), antes, hay que conseguir que esas colonias sean 100 % autosuficientes. El objetivo: convertir dióxido de carbono, orina y materia orgánica en aire limpio, agua y alimentos.

Este sistema del que dependerá la subsistencia de los astronautas en el viaje más largo jamás realizado tiene sello español. La planta piloto MELiSSA (acrónimo inglés de Alternativa de Sistema de Soporte de Vida Micro-Ecológico) lleva diez años desarrollándose en la Universidad Autónoma de Barcelona. Tan solo 200 metros cuadrados que cambiarán la historia. Algo que no está tan lejos.

Con motivo del décimo aniversario del proyecto, el director de la planta-laboratorio anunció que dentro de seis u ocho años, «no solo estará completo, sino que estará a pleno rendimiento».

El programa de investigación busca «autoabastecer de agua, oxígeno y alimentos a la tripulación de una misión espacial, a la vez que tratar los residuos generados para que sea lo más autosuficientes posible y no sea necesario enviar naves periódicamente para abastecerla», ha explicado Gòdia.

Actualmente se envía una vez al mes una nave a la estación internacional para poder abastecer a las misiones en servicio.

«Después de 10 años de resultados satisfactorios, en los que hemos conseguido mantener en funcionamiento tres de los seis compartimentos necesarios para completar el ciclo de vida sin aportación exterior, Melissa entra en una fase decisiva en la que en los próximos 4 años se cerrará el ciclo con todos los compartimentos», ha señalado Gòdia.

Los tres compartimentos que se han conseguido mantener en funcionamiento son un biorreactor de nitrificación -para tratar residuos biológicos-, un fotobioreactor de microalgas -se ha mejorado la eficiencia de la iluminación para plantar alimentos que ahora se basa en luces LED- y un compartimento aislado con una “tripulación” muestra de tres ratas.

Los investigadores han conseguido plantar con éxito lechugas y microalgas como la espirulina -un complemento alimenticio- y han tratado los residuos biológicos para reutilizarlos. Los residuos sólidos se hidrolizan para convertirse en fuentes de carbono y los residuos líquidos se nitrifican para regar las plantas.

El siguiente paso, será introducir una población de entre 40 y 60 ratas (una persona en consumo de oxígeno)para que vivan de manera autosuficiente durante dos años.

Comentarios

La «huerta» española de Marte