Se declaran en «rebelión no violenta» y anuncian movilizaciones durante toda la semana en varios países de todo el mundo. El movimiento Extinction Rebellion, surgido en abril del año pasado en el Reino Unido y hoy con presencia ya en medio centenar de países, arrancó este lunes su Semana Internacional de la Rebelión Contra la Extinción, una acción masiva de «desobedienca civil» contra gobiernos y empresas por su «negligencia criminal» de no abordar con urgencia la crisis climática, ecológica y de civilización. Madrid fue uno de los puntos escogidos para empezar a reclamar medidas, concretamente la entrada de la sede de Repsol, bloqueada desde primera hora de la mañana por varias decenas de personas

La acción comenzó a las siete de la mañana y concluyó sobre las 10 horas, tal y como recoge Efe, y en ella se denunció que la empresa petrolera «siga quemando combustibles fósiles para el beneficio del capital y la ruina del planeta». Los activistas se sentaron encadenados en la entrada del edificio con una pancarta en la que se leía «no hay planeta B» mientras gritaban «sin planeta no hay futuro». Además, derramaron sangre falsa por el suelo para «reflejar la tragedia que hoy se está experimentando por todo el planeta».

«Esto es solo el principio de la rebelión»

Extinction Rebellion convocó diferentes acciones en varias localidades del mundo, también españolas, entre ellas, Barcelona, una «procesión de luto» a las 18:30 en Plaza Catalunya con motivo de «las especies extintas y por las que están en vía de extinción». Según portavoces de la organización en España, el objetivo es crear «actos de acción directa pacífica» que provoquen «una llamada de atención a la ciudadana». Un portavoz de los activistas, que prefirió no identificarse, explicó que «esto solo el principio de la rebelión» y que «están dispuestos a crear más acciones reivindicativas en los próximos meses».

El colectivo denuncia en su Declaración de Rebelión no violenta que la comunidad científica advierte de que esta crisis planetaria puede llevar a «millones» de especies a la extinción e incluso a la extinción de la propia especie humana. Así, señala la urgencia de intentar evitar «lo peor del desastre», aunque para ello haya que adoptar «medidas de emergencia», porque consideran que no hay mayor crimen que no responder ante una crisis ecológica civilizatoria que, en caso de seguir su curso, va a suponer la muerte de miles de millones de personas y la desaparición irreemplazable de millones de especies, lo que podría tener unas consecuencias impredecibles para la vida en la Tierra por las complejas interrelaciones ecosistémicas.

El manifiesto pide evitar este desastre y el colapso, e insiste en que los movimientos por la justicia climática han pedido de manera reiterada soluciones políticas graduales durante decenios. «Es hora de reconocer que este enfoque ha fracasado, que no nos queda tiempo, y que ha llegado el momento de poner en práctica medidas de presión mucho más contundentes», apela la declaración, que añade que «solo» una revolución global, masiva y basada en la desobediencia civil no violenta, puede generar los cambios necesarios para lograr la supervivencia.

«Todo ser humano tiene tanto el derecho como el deber de rebelarse y luchar por la supervivencia de la Humanidad y de la Comunidad de la Vida en la Tierra. Ha llegado el momento de decir la verdad sobre la situación de emergencia real de nuestra civilización y de la biosfera, y actuar en consecuencia», concluye.

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Arranca la «rebelión contra la extinción»