Detenidos dos terroristas en el Úlster por el primer crimen de una periodista en 18 años

La policía atribuye el asesinato al Nuevo IRA, en plena tensión por el «brexit»

Consternación en Irlanda del Norte. Flores en el lugar donde fue asesinada la periodista Lyra McKee, en el primer crimen terrorista que se cobra la vida de una reportera en el Reino Unido desde el 2001
Consternación en Irlanda del Norte. Flores en el lugar donde fue asesinada la periodista Lyra McKee, en el primer crimen terrorista que se cobra la vida de una reportera en el Reino Unido desde el 2001

Redacción

Dos jóvenes, de 18 y 19 años, fueron arrestados este sábado por el asesinato de la periodista de investigación Lyra MacKee, abatida el pasado jueves a tiros en la ciudad de Derry, en un acto que la policía ha tachado de terrorista y que ha dejado en estado de shock a Irlanda del Norte.

El servicio policial norirlandés (PSNI) divulgó imágenes tomadas por las cámaras de seguridad durante la noche del crimen en el barrio de Creggan, cuando se convirtió en escenario de violentos disturbios, con más de 50 lanzamientos de cócteles molotov contra agentes y la quema de dos vehículos policiales, según informa Efe.

En esas imágenes se pueden ver los últimos momentos de vida de la reportera y activista de 29 años, especializada en el conflicto del Úlster, a la que se observa haciendo fotos con el móvil de los incidentes junto a un todoterreno policial. McKee cae al recibir un tiro en la cabeza poco después de subir una foto a su cuenta de Twitter sobre los disturbios, cuando un enmascarado comienza a disparar indiscriminadamente contra el coche a las once de la noche, hora española. «Había mucha gente joven, y hasta niños, en plena calle cuando el pistolero comenzó a disparar», relató la periodista Leona O’Neill, del Belfast Telegraph.

«Complot orquestado»

Este es el primer acto terrorista que se cobra la vida de una periodista en 18 años, y desde el principio el PSNI ha apuntado como presuntos autores a disidentes republicanos vinculados al Nuevo IRA, que rechaza el proceso de paz en Irlanda del Norte y el acuerdo del Viernes Santo, firmado en 1998 para poner fin a tres décadas que dejaron más de 3.000 muertos. «Estamos tratando esto como un acto terrorista y hemos abierto una investigación por asesinato», señaló el comisario Mark Hamilton, que confirmó la muerte de la joven reportera, según recoge Europa Press.

El Nuevo IRA, que se nutre de varios grupos armados que se oponen al proceso de paz, se atribuyó recientemente la responsabilidad de los envíos a Londres y Glasgow de varios paquetes bomba. En los últimos meses, la llamada «salvaguarda» irlandesa, contenida en el acuerdo del brexit consensuado entre Londres y Bruselas, ha desatado el malestar de los disidentes.

La policía sostiene que el ataque fue parte de un «complot orquestado» para atentar contra el cuerpo este fin de semana y que los disturbios fueron la respuesta a una operación de seguridad llevaba a cabo en esa área a través de registros y redadas en viviendas del barrio residencial de Creggan con el fin de incautarse de armas de fuego.

La muerte de Lyra McKee, natural de Belfast, ha conmocionado Irlanda, provocado el rechazo político y llevado a la gente a llenar de notas de despedida y condolencia el lugar donde pereció. McKee era todo un referente para la comunidad gay de Irlanda del Norte por su labor en defensa de los derechos de este colectivo y trabajaba como editora de un portal norteamericano. «La comunidad gay se queda sin una activista y defensora incansable, y a mí me ha dejado sin el amor de mi vida, la mujer con la que pensaba envejecer», dijo la pareja de McKee, Sara Canning, durante una vigilia celebrada en Derry.

Un jueves sangriento que quiebra la paz del Viernes Santo

Luís Pousa

Si al acto de esta secta sanguinaria sumamos que el brexit pone en duda uno de los puntos esenciales del tratado del Viernes Santo -la desaparición de la frontera entre Irlanda del Norte y la República-, podemos intuir lo frágil que es una paz que tanto costó lograr

El 23 de octubre de 1993, el IRA voló por los aires una pescadería en Shankill Road (Belfast) porque sus comandos creían que en el piso superior se encontraban reunidos los principales líderes de los paramilitares unionistas. El encuentro ya había concluido cuando los terroristas plantaron su bomba, pero el atentado dejó 10 muertos y 57 heridos. Pisé esa calle -que permanecía hostil y silenciosa- solo unos días después de la matanza. Durante esa semana, los grupos armados lealistas UDA y UVF se vengaron asesinando a 14 católicos.

No parecía el mejor escenario para sentar las bases de una futura paz que entonces semejaba tan real como el unicornio que adorna el escudo del Reino Unido. Pero justo en aquellos días John Hume, líder del Partido Socialdemócrata y Laborista, y Gerry Adams, tótem del Sinn Féin (el brazo político del IRA) se habían propuesto encontrar una salida a cuatro décadas sanguinarias que habían dejado 3.700 muertos de ambos bandos. Porque no solo el IRA asesinaba sin piedad, las facciones paramilitares de los partidos unionistas también cometían atentados brutales.

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