Ciudadanos, en la encrucijada de intentar liderar la derecha o pactar con el PSOE

Rivera se considera líder de la oposición y cree que su partido acabará gobernando

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, festeja junto a sus candidatos los resultados electorales ante la sede del partido en Madrid
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, festeja junto a sus candidatos los resultados electorales ante la sede del partido en Madrid

vigo / la voz

La dirección de Ciudadanos celebró las elecciones generales como si hubieran conseguido dar el sorpasso al PP, con quien se consideran en situación de empate técnico. Ser ahora terceros y a menos de un punto porcentual del PP; subir en 25 escaños mientras los populares implosionan en el conjunto de España; superar a las listas de Pablo Casado en comunidades como Madrid, Cataluña, Andalucía, Aragón o Baleares, u obtener representación en varias provincias donde nunca antes lo había logrado, como ocurrió en la de Pontevedra, aporta el plus suficiente a la formación naranja como para considerarse como una de las ganadoras de la cita con las urnas. Fueron 57 escaños frente a los 32 de hace tres años o los 40 de hace cuatro. Un crecimiento tan notable que puesto frente al descalabro popular fue señalado por Ciudadanos como la certificación de que el presidente de la formación naranja es ya el líder de la oposición. «La ejerceremos y más pronto que tarde Ciudadanos acabará gobernando España», clamó casi ya de madrugada.

Pero el muy relevante ascenso de C’s ni le ha servido para ser el primer partido de la oposición, ni para formar gobierno como le ofreció de manera reiterada Albert Rivera a Pablo Casado en los dos debates televisados. Su nueva posición en el Congreso le deja en realidad ante una encrucijada: o seguir apretando el acelerador para tratar de liderar el espacio de centro-derecha antes de que reaccione el PP, u optar por el contrario por convertirse ya en partido de gobierno mediante un pacto con el PSOE, como le reclama una buena parte del empresariado y sectores históricos de los socialistas. Dicha posibilidad fue desechada por la dirección de C’s en una reunión de su ejecutiva ya con la precampaña lanzada en febrero, y en ese ofrecimiento al electorado como la formación que echaría a Pedro Sánchez de la Moncloa basó Albert Rivera su campaña, la primera desde que ya no cuenta con la etiqueta de socialdemócrata que eliminó de su ideario en el congreso del 2017, después de que en las generales del 2016 se dejase atrás ocho escaños.

Albert Rivera en todo caso ha optado por asumir de inicio los resultados como el punto de partida de la oposición que ejercerá al PSOE. «Haremos una oposición leal a la economía de mercado, Europa, la sociedad del bienestar, los valores constitucionales y España», dijo. Y dando por hecho la alianza del PSOE con las demás fuerzas de izquierda avisó de que «los vamos a vigilar muy de cerca» y «los líderes de la oposición van a ser los diputados de C’s», insistió.

El secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, fue de los primeros dirigentes políticos en valorar los resultados cuando solo había encuestas como material de análisis. Su rostro no transmitía la previsible alegría que se presupone a un partido que en ese momento lograba subir en un 50 % su número de diputados, al final lo acabaría haciendo en un 78 %. Y no estaba satisfecho el número dos de C’s porque pese a su drástico crecimiento, la suma no da. «El hundimiento del PP que anuncian las encuestas puede hacer difícil una mayoría alternativa a la de Sánchez con los populistas y los separatistas», decía antes de conocer el recuento definitivo.

Inés Arrimadas llama a tener más peso y lograr la reválida en las municipales

Sectores del PSOE están convencidos de que parte de Ciudadanos romperá la baraja y propondrá explorar la posibilidad del diálogo con los socialistas. La formación de la Mesa del Congreso será la primera piedra de toque, el termómetro real de cómo están las relaciones entre ambas formaciones, muy tocadas entre sus líderes tras los debates televisados de la campaña. 

riesgo de discrepancias

Y ahora qué. Desde el propio aparato de C’s se dejó caer que el no a Pedro Sánchez, aunque unánime, no fue considerado por toda su cúpula como la mejor de las estrategias posibles. En el campo de esas dudas se señaló a Inés Arrimadas y a Luis Garicano, su cabeza de cartel a las europeas. Ahora tendrá que decidirse si buscar un pacto con el PSOE o descartarlo, como señalan de entrada, y la disyuntiva puede abrir discrepancias, sobre todo porque la alianza con los socialistas se puede plantear también en no pocos ayuntamientos y comunidades.

más perfiles

Arrimadas y Valls. La estrategia trazada por Rivera blinda su peso en el partido, pero Arrimadas recorrió parte de España, figuraba de igual a igual con Rivera en banderolas y publicidad y ahora estará en el Congreso. Quedan por ver también los resultados de Manuel Valls en Barcelona. 

municipales

Refrendo. No es su cita preferida y no tiene la implantación del PP, pero será su reválida como tercera fuerza.

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