La sanidad se ahorraría 51 millones al año si la mitad de las madres diera el pecho

La leche materna en los seis primeros meses reduce los ingresos de hospital y el consumo de fármacos


Santiago / La Voz

Relación entre el tipo de lactancia suministrada y el gasto sanitario generado. Es el título de la tesis de Esmeralda Santacruz Salas, profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha, en la que se analiza el gasto sanitario y de fármacos durante los seis primeros meses de vida del bebé según el tipo de lactancia que utiliza la progenitora. Que dar el pecho es bueno para el bebé y su madre es una realidad que muchos conocen, pero quizá no tanto cuánto ahorra esta práctica a la sanidad española. El estudio se hizo en Toledo y se extrapolaron las cifras al Sistema Nacional de Salud. Y si la mitad de los niños recibiesen leche materna en exclusiva hasta los seis meses, el ahorro sanitario sería de 51 millones de euros al año.

Los datos fueron presentados en el décimo Congreso Español de Lactancia Materna que se celebró en la capital de Galicia. Los resultados, aclara Santacruz, «se refieren solo a costes directos, de hospitalización, consultas de atención primaria, pruebas diagnósticas y fármacos, así como algunos productos sanitarios que también entran en la prescripción, como leches artificiales en el caso de pequeños alérgicos a la leche materna», explica.

Por ejemplo, según los datos de esta tesis, el 17 % de los bebés fueron atendidos en urgencias en los seis primeros meses si tenían lactancia materna exclusiva (LME), una cifra que sube al 43 % en los que no tuvieron LME. En consumo de farmacia, el uso en el caso de niños que seguían tomando pecho era del 54 % frente al 69 % de los que no tenían LME. Y en los ingresos hospitalarios, el porcentaje pasa del 4,3 al 14,7 % si se compara la lactancia natural exclusiva con los otros tipos. Solo en las consultas no urgentes de atención especializada no hay una diferencia clara, y de hecho acuden más los niños que reciben LME (41 frente a 37 %).

Teniendo en cuenta esta mayor frecuentación, y haciendo una media de ocho estudios sobre la incidencia de la lactancia materna en España, de en torno a un 20 %, la tesis concluye que de elevarse al 50 % este porcentaje el ahorro para el sistema de salud sería de 51 millones de euros. El gasto sanitario aumenta en un 129 % en el caso de la no lactancia materna exclusiva, pasando de una media de 385,42 euros por niño a 882,46.

Elevar la lactancia en los primeros meses no es una tarea de las madres, sino de la sociedad, insiste la autora de la investigación. Porque antes del parto, el 93 % de las mujeres están convencidas de dar el pecho, y al llegar a casa lo hacen solo el 69,5 %. ¿Por qué? «Porque en el momento en el que surgen dudas o problemas, no saben resolver. Hay mucha información en Internet, pero poca formación para las madres».

Para Santacruz es esencial que los profesionales sanitarios estén formados y ayuden a solventar estos problemas que surgen durante los primeros días. «Hay estudios que demuestran cómo las tasas de lactancia aumentan con la formación de los sanitarios y de las madres, somos los profesionales de la salud quienes tenemos que asumir esta formación ahora que la cultura de la lactancia que había en la sociedad de nuestras madres y abuelas se ha perdido», apunta.

La tesis también incide en los motivos de las madres para recurrir al biberón, y los dos principales son la sensación de que el pequeño se queda con hambre o los problemas para dar el pecho. Como tercer factor, apunta esta profesora, está la incorporación al trabajo.

En este sentido, las diferencias de lactancia materna exclusiva no tienen tanto que ver con que la madre trabaje o no, sino con el tiempo que disponga tras dar a luz antes de tener que incorporarse de nuevo a su puesto de trabajo, «cuanto más tiempo permanecen con el bebé más se alarga esta lactancia. Cuando la madre se incorpora empieza la decadencia, bien porque empieza ya a destetar al bebé debido a esa incorporación, o porque coincide con uno de los períodos de crecimiento rápido en los que se recurre a la ayuda de la lactancia artificial, y ahí comienza a reducirse la natural».

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