Portugal 1-España 0... en la luz

Ambos países comparten mercado mayorista de electricidad, pero el vecino luso acaba de aprobar una rebaja del IVA del 23 al 6 %; aquí se mantiene en el 21 %


redacción / la voz

Tan cerca... Y a la vez tan lejos. España y Portugal comparten mercado mayorista de electricidad, es decir, el precio del megavatio hora es casi idéntico en un país que en el otro... Pero poco más tienen en común, energéticamente hablando. El vecino luso acaba de dar un paso de gigante en defensa del consumidor vulnerable que lo aleja un poco más de la piel de toro y que, a buen seguro, le pondrá los dientes largos a más de uno, porque es una vieja aspiración largamente acariciada por distintas organizaciones para reducir la factura doméstica de la luz.

Se trata de que el Gobierno del socialista António Costa acaba de aprobar una rebaja del IVA que grava la parte fija del recibo eléctrico y del gas natural, que pasará del 23 al 6 %. Y lo ha hecho tras obtener el plácet de la Comisión Europea a sus Presupuestos para este año, en los que va incluido un recorte de 37 millones de euros en la recaudación. Según informa el Jornal de Noticias, uno de los principales periódicos portugueses, la medida beneficiará a los titulares de contratos de suministro eléctrico con la potencia más baja (de un máximo de 3,4 kilovatios), que habitualmente suscriben las familias con menos recursos, o también las segundas residencias.

La rebaja afectará a la parte fija del recibo y a los contratos con la potencia más baja El Ejecutivo luso estima que esta medida va a suponer un ahorro en la factura doméstica de un 6 % este año y que va a beneficiar a la mitad de los suministros (a tres millones de un total de seis), en el caso de la electricidad, y a la mayor parte de los más de 1,4 millones de contratos de gas natural.

Portugal seguirá gravando la energía consumida con un 23 % de IVA. Es uno de los países con ese impuesto más alto de la UE, por delante de España, donde se aplica un 21 %.

Aquí, ningún Gobierno se ha atrevido, o no ha querido, abordar una rebaja de ese gravamen en la factura de la luz. Tampoco la desaparición de la otra tasa que castiga el recibo: el impuesto especial de electricidad, del 5 %, que se aplica desde 1997 y con el que el Estado recauda anualmente unos 1.500 millones. Eliminar uno u otro desequilibraría las cuentas públicas, pero aliviaría la carga fiscal sobre un bien básico.

Un sí, pero no

La ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, afirmó en enero pasado: «La posibilidad de contar con un IVA reducido para según y qué consumidores forma parte de los elementos que estamos estudiando junto con el Ministerio de Hacienda; es decir, no solo estamos abordando cuestiones como el IVA, sino una pléyade de impuestos». Posteriormente, su gabinete matizó que se refería al estudio de una serie de medidas de fiscalidad dirigidas a todos aquellos colectivos que impulsen la transición energética (como los colectivos de autoconsumo, por ejemplo).

Lo que sí decidió Ribera para abaratar la luz fue suspender durante seis meses (período que expiró a finales de marzo) dos impuestos que pagan las compañías eléctricas por producir energía y que indirectamente repercuten en los precios de mercado.

La quimera: bajar aquí el impuesto abarataría la factura un 12 %

La factura que ilustra esta información es completamente real. Es la última que abonó una familia monoparental del concello coruñés de Narón a una comercializadora de electricidad que opera en el mercado libre, concretamente a Próxima Energía. En este caso se utiliza como ejemplo de la repercusión que tendría sobre su recibo que el IVA pasase del 21 al 6 %. Para empezar, este gravamen se aplica sobre el total del resto de conceptos, incluido el impuesto especial de electricidad, del 5 %. Este a su vez se calcula sobre casi todos los costes, salvo el del alquiler del equipo de medida y, en este caso, la comisión de gestión. Este último no figuraría en un contrato de mercado regulado.

Bien, pues si el IVA fuese del 6 %, el titular de ese contrato hubiese pagado un 12 % menos en el total de la factura: de 49,89 a 43,69. Poco más de seis euros menos al mes, o sea, unos 79 al año.

Puestos a suponer, si el impuesto de electricidad dejase de existir -como piden también muchas voces- ese hogar se habría ahorrado casi dos euros, o casi un 4 % menos en términos porcentuales. Pero todo esto es, de momento, pura fantasía.

 Siete meses seguidos a la baja

El recibo de la luz bajó un 0,28 % en abril con respecto a marzo, el primer mes en el que se volvió a aplicar el impuesto del 7 % a la generación eléctrica. Sin embargo, la factura sigue siendo un 3,47 % más cara que hace un año.

La electricidad acumula siete meses consecutivos de bajadas. Según la Asociación de Empresas de Gran Consumo de Energía (AEGE), el precio medio del mercado diario en abril fue de 50,1 euros el megavatio hora, un 17,5 % superior a la media de abril del 2018.

La tarifa regulada de luz gana adeptos por primera vez, por la subida de precios

J. M. Camarero

No obstante, el mercado libre sigue acaparando al 58 % de los clientes

La subida de precios que experimentó la factura de la luz después del pasado verano, cuando alcanzó máximos del año, activó el malestar de los consumidores y, a la vez, las alertas de muchos hogares, que tomaron medidas para rebajar en la medida de lo posible el impacto de una costosa factura. Así, por primera vez desde que se puso en marcha el actual modelo de mercado eléctrico -con precios regulados y libres-, unos 30.000 consumidores se han pasado al contrato de la tarifa del precio de venta al pequeño consumidor (PVPC), una modalidad que había venido registrando bajas continuas desde hace más de un decenio. De hecho, dejó hace cinco años de ser la opción mayoritaria.

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